Crédito: A. Uno
Jorge Sampaoli

Se lo van a llevar los rusos

Yo me crié en la Guerra Fría, lo confieso. Una época de espías, desconfianzas y recelos. Por eso, en mi barrio y en mi escuela, cuando un cabro chico destacaba por su inteligencia, o tenía una idea muy buena, la sentencia de los viejos era invariable: “se lo van a llevar los rusos”.

Sampaolista de tomo y lomo, del área más radical, vivo cada uno de estos triunfos con un temor absoluto, tremendo, paralizante y castrador. No puedo disfrutar como se merecen estos tiempos porque creo que, irremediablemente, más temprano que tarde, en el peor de los momentos, a don Jorge se lo van a llevar los rusos. O los brasileños, los argentinos, los árabes, los japoneses; cualquiera que sea capaz de juntar lo que se requiere para contar con su astucia.

"No puedo disfrutar como se merecen estos tiempos porque creo que, irremediablemente, más temprano que tarde, en el peor de los momentos, a don Jorge se lo van a llevar los rusos"

En el arranque del proceso clasificatorio le ganamos a los brasileños de Dunga y merecidamente. Dos a cero y pudo ser más, porque oportunidades hubo, pese a que en el primer tiempo jugamos mal porque el entrenador equivocó el planteamiento, como él mismo reconoció en la conferencia de prensa.

Tan claro estaba que antes que terminara el primer tiempo había corregido su propio error metiendo a Mark González. Este partido lo ganó la pizarra y la estrategia, porque, seamos honestos, Dunga salió a la cancha con un solo propósito: que Chile no jugara.

Será difícil que en estas clasificatorias alguien marque más y mejor a la Roja que el estratega brasileño, que otra vez sacrificó su propio fútbol para anular el del rival. Y Sampaoli, con pura estrategia, le dobló la mano.

No fue un gran partido de Alexis, ni de Vidal, ni de Marcelo Díaz. No brillaron ni Medel ni Isla. El tándem de Beausejour y Mark González no desequilibró, y pese a que el gol siempre estuvo latente desde el ingreso del volante de la UC y la supremacía en la “posesión” no puede ni siquiera discutirse, este triunfo no se cimentó en las individualidades.

"Me atrevería a decir que Matías Fernández –quien ingresó bien entrado el segundo tiempo– fue la pieza más destacada en el análisis."

Nunca fue más claro el sacrificio colectivo y el trabajo de grupo que en esta victoria. Incluso me atrevería a decir que Matías Fernández –quien ingresó bien entrado el segundo tiempo- fue la pieza más destacada en el análisis.

Será una eliminatoria muy reñida, como lo marcan los resultados de esta primera jornada. Y nadie podrá garantizar que Brasil y Argentina partan con los pasajes asegurados al Mundial. Pero basta ya de majaderías, temores y cálculos pequeños. Con este equipo Chile es inmenso favorito. Eso lo saben todos, desgraciadamente. Y tendremos que acostumbrarnos a vivir con el temor reverencial de que, en cualquier instante, vengan los rusos y se lo lleven.


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