Crédito: Cinemachile
Gabriel Osorio

¡Somos los dueños del mundo!

Vestido formalmente, listo para partir al Teatro Dolby para recibir su Oscar, a Gabriel Osorio poco le importa que la U de Beccacece esté ganando en El Salvador después de ocho partidos sin abrazarse.

No está en su horizonte ni en su campo de preocupaciones porque, seamos honestos, está viviendo el día más importante de su vida. “Historia de un oso” marcará un antes y un después para la historia del cine chileno, y el nerviosismo de las horas previas ya se hace notar.

“Yo soy animador de cine, vivo ocupado entre el trabajo y las historias, en las últimas semanas hemos viajado harto para promocionar la película y asistir a festivales y, la verdad, no me he preocupado mucho de la U. Con la pega que tengo, apenas me queda un rato para la familia y el descanso, pero claro, yo soy azul desde chico, por lo que ya habrá tiempo para eso”, dice, sin que suene a disculpas, Osorio desde Los Angeles.

"Porque igual tengo que confesar que cuando chico iba mucho al estadio con los amigos. Eran otros tiempos, no se vivía la violencia que hay ahora y era hasta emocionante. Recuerdo en particular un partido que jugamos contra Palestino, en la época en que jugaba mi ídolo, el Matador Marcelo Salas”.

"Yo no era muy bueno para la pelota. Para eso tienes que hablar con el Pato (Escala, productor de la cinta) que ese si es fanático"

-¿Tu jugabas?

“Nada. Hay que considerar que cuando uno tiene la vena artística, vive imaginando cosas, lo terrenal no se da muy fácil. Yo no era muy bueno para la pelota. Para eso tienes que hablar con el Pato (Escala, productor de la cinta) que ese si es fanático”.

Osorio reconoce que la selección lo ha hecho gozar en el último tiempo. “Mi jugador favorito de la Roja es Alexis Sánchez. Lo máximo como jugador y como persona”, dice.

Gritó la Copa América y ahora, con un dejo de nostalgia, asegura que es “viudo de Bielsa y también de Sampaoli. En estos últimos años lo ganamos todo, pero sobre todo jugamos muy bien”.

Todo eso a pocas horas de subirse al escenario a recibir el premio de la Academia como el Mejor corto de animación. Para Chile, ganar en un año la Copa América y el Oscar es un salto sin parangón, un sueño hecho realidad. Justo el domingo en que Pellegrini se coronaba campeón en Wembley. Como diría Leo Di Caprio en la proa del Titanic, abrazando a Kate Winslet, “¡Somos los dueños del mundo!”.


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