Crédito: Daily Mail
Daily Mail publica imágenes de Arturo Vidal y Jorge Sampaoli trotando en Miami

Sudorosos, juntos y felices

La confrontación moral más profunda que vivió la sociedad chilena en el primer semestre no tuvo que ver con las boletas ideológicamente falsas, o los conflictos de interés o el financiamiento de la política. Todas cosas muy importantes, claro, pero que no alcanzaron un debate tan amplio, acalorado y profundo como el perdonazo a Arturo Vidal después de chocar su bólido bajo la influencia del alcohol.

Vivimos días apasionados, de conflicto social, entre quienes consideraron imperdonable la acción y aquellos que alegaban por la redención y el pragmatismo. Hubo juicios duros y lapidarios e, incluso, gente que se negó a festejar nuestro primer título internacional a nivel de selecciones por considerar que un principio básico del deporte, de la alta competencia y de la moral pública se había trasgredido. Se debatió sobre el rol de Carabineros, de los fiscales, de las autoridades del fútbol y se cuestionó, incluso, que la Presidente de la República y el Presidente del Senado se hubieran sacado una foto tras el partido contra Bolivia, en una clara señal de respaldo y adhesión con un ídolo en falta y sometido a los rigores de la justicia.

Arturo, nuestro Rey, lloró en público. Y Jorge Sampaoli tardó poco en ejercer su rol de juez para absolver al responsable, restituirlo a la disciplina de la selección y apagar el incendio que amenazó con dividir aguas en Juan Pinto Durán.

Para resumirlo, fueron días afiebrados que culminan, ahora, con la foto de Miami, donde el culpable y su juez aparecen trotando juntos, a torso desnudo, sudados compartiendo las vacaciones después de haber festejado, por separado, en los salones de La Moneda el título más importante conseguido por el fútbol del país.

Seguramente esta imagen –inquietante desde varios puntos de vista- no provocará divisiones por una razón muy simple: porque levantar la Copa terminó por inclinar la balanza a favor de la mayoría que estuvo a favor del perdonazo. Distinto habría sido, claro, si el tronco de Higuaín marcaba el gol en el último minuto del tiempo reglamentario. Quedan, objetivamente, muy pocos detractores de Sampaoli por su interpretación moral a los hechos. Y menos que cuestionen el tránsito ético de Vidal por la vida después de hacer polvo su bólido.

Cuando se haga el recuento del año, los dos trotadores en el calor agobiante de Florida quedarán inmortalizados así, sudorosos, juntos y felices por el logro conseguido. Y porque, a la larga, su apuesta nos hizo infinitamente dichosos. Somos campeones, pese a todo. A la indisciplina y al relativismo de las sanciones.

Sobre la otra lectura que tiene la foto -¿es válido, lícito, correcto o sensato salir de vacaciones con el jefe?- no nos pronunciaremos en esta oportunidad.


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