Ulceras, pasaportes, el Cóndor, Jadue y Sampaoli

Ulceras, pasaportes, el Cóndor, Jadue y Sampaoli

Si finalmente resulta cierto que Jorge Sampaoli dejará el cargo de seleccionador chileno tras la partida de Sergio Jadue –pagando su respectiva indemnización, se supone- no sería ésta la primera vez que una crisis severa a nivel directivo trastoca los planes de la selección nacional. En el ejercicio reciente del poder hay varios casos que se pueden recordar.

1.- Los uniformados y los pasaportes

Tras la clasificación chilena al Mundial de Alemania 1974 y la gran campaña de Colo Colo ’73, el fútbol parecía gozar de buena salud. Sin embargo la pugna entre Francisco Fluxá, el presidente de la ACF, y Rolando Molina, timonel de la U. de Chile  (hombre con raíces en el gobierno militar) trajo un inevitable enfrentamiento. Proyectándose hacia el Mundial de Argentina y con los recursos frescos de la recién creada Polla Gol, el enfrentamiento entre los bandos era ineludible.

Fluxá, para asegurar su reelección, recurrió al Almirante Carlos Chubretovic como principal aliado y parecía tener todo consumado para extender su poder. Sin embargo Molina, en una movida política, arguyó que por el estado de excepción no podían realizarse elecciones en Chile y propuso proclamar como timonel al General de Carabineros Eduardo Gordon Cañas. La movida resultó a plenitud, lo que redundó que la selección pasara a manos de Caupolicán Peña, paradojalmente, un hombre de izquierda. Chile quedó eliminado, la crisis fue profunda pero Gordon Cañas no cayó.

Lo haría pocos meses después, cuando se descubrió que una selección juvenil al mando de Pedro García viajó con pasaportes adulterados a jugar el Sudamericano de 1979. La sacudida fue inmensa, el poder pasó a manos de la oposición, encabezada por Abel Alonso y Luis Santibáñez asumió como entrenador, clasificando para España 82.

2.- Las úlceras y la cárcel

Sin embargo, tras el fracaso mundialista, la dupla de Rolando Molina y Ambrosio Rodríguez, con el apoyo de la dictadura, volvió al poder, llevando como técnico a Luis Ibarra. Sin embargo, la desastrosa gestión administrativa llevó a la actividad a una deuda monumental. La intervención del Director General de Deportes, Sergio Badiola supuso una pugna política en La Moneda, que se resolvió cuando Molina, el 18 de junio del 84, presentó una licencia médica por “úlceras”.

La inestabilidad siguió hasta diciembre de ese año, cuando la directiva que encabezaba Antonio Martínez recibió presiones que derivaron en que el ejecutivo del Banco de Concepción fuera detenido el día previo a que se entregaran los balances de la gestión de su antecesor, en un acto que se interpretó como una “advertencia” de los sectores más duros del Gobierno.

Guillermo Weinstein y Ricardo Abumohor también fueron presionados para obligarlos a renunciar, lo que derivó en la llegada de Miguel Nasur a la presidencia, que con el apoyo de Badiola y aportes monetarios extraordinarios del gobierno, superó la crisis inmediata. ¿Y la selección? Durante el breve período de Martínez el cargo fue para Vicente Cantatore (dos veces finalista de la Copa Libertadores con Cobreloa), quien alcanzó a dirigir un partido. Con la llegada de Nasur asumió Pedro Morales, quien perdió en el repechaje la clasificación al Mundial de México ’86.

3.- Havelange y el Cóndor

Miguel Nasur había resistido todas las presiones de los clubes grandes que querían sacarlo del sillón debido a su mala gestión. En 1988 –con el apoyo de su compadre Joao Havelange- había instalado a Manuel Córdova, un dirigente penquista, a cargo de la ANFP, manteniendo para sí la Federación de Fútbol, desde la cual, con Orlando Aravena, obtuvo el segundo lugar en la Copa América del 87, en un proceso plagado de polémicas.

Decididos a provocar cambios de fondo en la actividad y a generar más recursos con la reducción de los costos operativos, los clubes grandes (a los que se les había condonado la inmanejable deuda histórica) articularon una huelga que derivó en la pérdida de poder del general Carlos Ojeda, quien estaba a cargo de Digeder y se había convertido en el principal sostén de Nasur. En desgracia, fue reemplazado en elecciones por el dirigente loíno Sergio Stoppel, quien mantuvo a Orlando Aravena, pero con reticencias.

La relación entre el presidente y el entrenador fue distante y tormentosa hasta acabar, de pésima manera, el 3 de septiembre de 1989 en Maracaná, cuando las agitadas aguas al interior del plantel llevaron a Roberto Rojas y a la Roja a retirarse de la cancha tras la caída de la bengala más famosa de la historia.

4.- Jadue está disponible

Tras el Mundial de Sudáfrica, Chile vivía un gran momento deportivo de la mano de Marcelo Bielsa. Al momento de las elecciones, el presidente Harold Mayne Nicholls creía tener asegurada su continuidad de la mano del rosarino, pero la oposición le arrebató el triunfo de manera sorpresiva, derivando la pugna en una verdadera guerra civil. En un afán desesperado por cambiar el curso de los acontecimientos, el propio Bielsa tomó partido a favor del funcionario FIFA, aunque nada revirtió la derrota.

Pero un detalle cambió el escenario. Ningún dirigente se había percatado de un artículo de los estatutos que impedía a Jorge Segovia, presidente de Unión Española, y a todos quienes lo acompañaban en la mesa tener cargos en la directiva, lo que obligó a repetir las elecciones. Uno de los pocos habilitados para postular era el joven dirigente calerano Sergio Jadue, quien no había hecho aportes económicos a su club, La Calera. Lejos del poder y sin recursos propios para comandar una sociedad anónima, Jadue saltó a la testera por un rato corto, mientras se reescribían los reglamentos, pero cuando eso sucedió, era imposible echar pie atrás.

Entronizado en el poder, con el apoyo de Segovia y la nueva mayoría de los clubes, reemplazó al renunciado Bielsa por Claudio Borghi. Y luego, por iniciativa propia, ya empoderado, a Jorge Sampaoli, con quien construyó una exitosa sociedad.

El resto es historia cercana. El proceso más exitoso de todos los tiempos estaría a punto de llegar a su fin. Por culpa nuevamente de las ambiciones directivas, del FBI y la fiscalía estadounidense y de una enfermedad no determinada que tiene acéfala a la Federación, justo cuando gozaba con su quinto lugar a nivel mundial.


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