Crédito: AFP
[MINUTO A MINUTO] Arturo Vidal es titular en el Bayern frente a Hamburgo por la Bundesliga

Y usted, ¿le cree a Arturo Vidal?

Tenemos que hacer, otra vez, un acto de fe. Escuetamente, Jorge Sampaoli y la ANFP comunicaron que a Arturo Vidal lo licenciaron de la selección por “motivos personales”. Nadie, ni el técnico, ni los dirigentes ni sus compañeros quisieron asumir –públicamente- los inesperados problemas de su hijo, que habrían motivado su intempestiva, acelerada y sorpresiva partida. Insensibles y lejanos, ni Sampaoli, ni Jadue ni los amigos del “King Arturo” tuvieron una palabra para solidarizar con su dolor ni su angustiante salida. Ni siquiera tuvieron la capacidad para apañarlo en el entrenamiento del martes y lo licenciaron así no más, a mediodía, pese a que sabían positivamente que no había avión disponible sino hasta el día siguiente.

La falta de cortesía y empatía fue evidente en esa misma gente que después acusa al periodismo de insensibilidad o de inventar historias. Lo mínimo era acompañarlo, darle demostraciones de cariño, explicar el tema, y no dejarlo todo a la brutal indiferencia de un comunicado de prensa. Si hasta el mismo Jorge Valdivia, siempre tan cariñoso, se mostró distante y hasta escéptico en la conferencia de prensa, no sabemos por qué motivos.

Usted, amable lector, sabrá si le cree o no le cree a Arturo Vidal, quien en la antesala del viaje para asistir a la operación de su hijo se dio un momento para el esparcimiento nocturno en el barrio Brasil, soportando el acoso de la prensa deportiva y de la farándula. Y tendría toda la razón si a la luz de su pasado y sus antecedentes desconfiara de la versión entregada por el jugador. Yo, que siempre espero una comunicación formal de los hechos, me quedé esperando algo más que “los trascendidos” y las “filtraciones”, que fue la única forma de adivinar lo qué había pasado.

Hago fe que después de la Copa América el estatus de la Roja cambió, y que sería inaceptable que la generación que se consagró como la primera en ganar un título internacional amparara indisciplinas en la primera convocatoria tras esa victoria épica. Me resisto a creer que en ese grupo excepcional todos se convirtieran en cómplices de un hecho tan vergonzoso.

Lo que es a mí, nada de eso me importa demasiado. Sigo pensando, tal cual lo dije en la Copa América, que hay integrantes de este plantel que no cambiarán, y que hay que aceptarlos como lo que son: una pandilla de gente tan talentosa como irresponsable, que no tienen medida ni sentido del deber, pero que por alguna bendita razón estaban llamados a cambiar nuestra historia. Que hay que respirar hondo y hacer la pérdida, cuando corresponda, y confiar en aquellos que sí son responsables, sí se lo toman en serio y sí son capaces de actuar profesionalmente porque en esa amalgama está la clave del éxito.

Ni Sampaoli, ni Jadue, ni la Presidenta de la República, ni el Presidente del Senado están para andar censurándolos, castigándolos, reprendiéndolos. Son lo que son, así han ganado, así llegaron a los principales equipos del mundo, así se ganaron el respaldo mayoritario de la gente, que sigue creyendo que estas son “persecuciones de la prensa”. No creerle a Vidal nos deja en una sospecha escalofriante (involucrar la salud de un hijo para tapar un problema disciplinario) por lo que haré lo de siempre: desearles a los involucrados la mejor de las suertes posibles. Que sigan ganando y que, en la euforia desatada de los triunfos, pensemos honestamente en un futuro mejor. Para todos.


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