Yo no vi al Sapo

Yo no vi al Sapo

La frase más recurrente cuando se plantea el tema es “yo no vi al Sapo, pero…”-

Por lo que para esta elección sólo me cabe decir que jamás vi un arquero –chileno o extranjero- como Roberto Rojas. Hubo ocasiones en que el Cóndor me dejó extasiado, que grité sus atajadas como si hubiesen sido un gol. Y no exagero. Hubo una a Velásquez en el Nacional de Lima para las clasificatorias del 86 memorable; otra a Ricardo Toro en la final de ese mismo año entre Colo Colo y Palestino; el partido contra Brasil en la Copa América del 87 fue increíble y la única falla contundente que recuerdo –y hasta por ahí no más- fue el gol de Bengoechea en ese mismo certamen.

"Hubo ocasiones en que el Cóndor me dejó extasiado, que grité sus atajadas como si hubiesen sido un gol"

Roberto Rojas fue el mejor arquero que vi, pero habrá que ser honesto también: en esa época uno no miraba muchos. No se transmitía el fútbol por la TV y el comparativo era sólo con los Mundiales. Schumacher era un criminal; Fillol, Pumpido y Goyco eran muy eficientes pero el  que me gustó era Dino Zoff, siempre y cuando vistiera de plomo.

"Claudio Bravo es tan sobrio, tan equilibrado, tan maduro que ni siquiera tiene sobrenombre, lo que para un arquero siempre es sospechoso."

Pero quiero advertirles que yo no vi al Sapo. Crecí con Vallejos, Juanito Olivares y el Gringo Nef. Observé atajar a Osbén, a Cornez, a Tapia y sufrí el día que Rubens Nicola le tiró el osito a la tribuna a Pato Toledo. Pero cuando apareció Roberto Rojas todo fue distinto.

Alberto Gamboa -el mítico director de Clarín que por el 78 las oficiaba de editor de la desaparecida revista Foto Sport- me encargó una nota de los tres arqueros del también fenecido club Aviación. En las canchas de El Bosque (el de Gran Avenida, no el cuico) debí juntar a Rojas, Eduardo Fournier y Wilfredo Leyton, que ganó fama por hacer un gol de arco a arco. La nota quedó bonita, pero el Gato la mató con un título infame: “Tres en uno: se estiran más que un chicle”.

"Roberto Rojas fue el mejor que vi, por cierto, pero también me engañó con el pasaporte falsificado del 78, el doping de los preolímpicos, el corte del Maracaná. El Cóndor no era ejemplo y cuesta defenderlo"

Hoy, cuando vemos a todos los arqueros del mundo por el cable, cuando la universalización de las comunicaciones nos permite comparaciones on line, los números de Claudio Bravo son los mejores de la historia. Completará una década jugando en Europa, fue campeón de la Liga e integrante de un plantel que luchará por la Champions. Es capitán hace rato de una selección que llegó a dos mundiales y, tirando la raya para la suma, es el arquero de mejor palmarés en nuestra historia. Les digo más: yo me alegro cada vez que Ter Stegen se equivoca porque esta lucha me la he tomado personal.

Claudio Bravo es tan sobrio, tan equilibrado, tan maduro que ni siquiera tiene sobrenombre, lo que para un arquero siempre es sospechoso. Ningún animal, ni ave de rapiña, ni Loco ni Tarzán ni Hulk ni nada. Bravo a secas, aunque los españoles son mandados para bautizar, si a Zamora le pusieron El Divino, por ejemplo.

Es este un caso donde hay que rendirse ante los números. Roberto Rojas fue el mejor que vi, por cierto, pero también me engañó con el pasaporte falsificado del 78, el doping de los preolímpicos, el corte del Maracaná. El Cóndor no era ejemplo y cuesta defenderlo, pero me costará celebrar una atajada como si fuera un gol, porque hace mucho rato que no lo hago.

"Completará una década jugando en Europa, fue campeón de la Liga e integrante de un plantel que luchará por la Champions. Es capitán hace rato de una selección que llegó a dos mundiales y, tirando la raya para la suma, es el arquero de mejor palmarés en nuestra historia."

Bravo es el mejor de todos los tiempos porque su regularidad, sus números, su impecable trayectoria así lo dictan. Pero, advierto, yo al Sapo no lo vi.


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