Foco en el aprendizaje

Foco en el aprendizaje

Cualquiera que intente mirar desprejuiciadamente, debiera reconocer los avances que ha experimentado la educación chilena en los últimos 30 años. La mayor cobertura educacional ha significado el aumento del 40% de la cobertura en educación inicial, la cual llegó a ser prácticamente universal en educación básica, y crecer 4 veces en educación superior. 

La tasa de graduación de la educación secundaria pasó de 45% a comienzos de los 80, a sobre el 85% actualmente, y los años de educación de la fuerza laboral pasó de 8,5 a 12 años en el mismo período. Hoy el sistema educativo chileno, en términos relativos y absolutos, ofrece oportunidades educativas a más personas que nunca en su historia.

A ello debe sumarse el incremento de los recursos que el país dedica a la educación, los que se han duplicado como porcentaje del PIB, acercando el gasto público al promedio que existe en los países de la OCDE. Estos nuevos recursos se han podido destinar a la ampliación del tiempo escolar, la disponibilidad de alimentación y de recursos educativos (textos escolares, bibliotecas, computadores, conectividad, entre otros). Sin duda han mejorado sustancialmente las condiciones para el aprendizaje, y particularmente importante ha sido el incremento de la remuneración de los docentes que, aunque aún no alcanzan los niveles necesarios, ha tenido importantes mejoras. 

"Las tareas que el nuevo ministro de Educación, Gerardo Varela, deberá articular, requieren un esfuerzo colaborativo del país. No sólo es tarea del gobierno, sino también de los parlamentarios, de la sociedad civil, las empresas, las organizaciones no gubernamentales y, sobre todo, de las propias comunidades educativas"

Como consecuencia de este esfuerzo país, Chile hoy no tiene excusas para no abordar la obligación de asegurar una educación de calidad para todos y cada uno de sus habitantes. 

Los desafíos futuros que enfrentamos nos obligan a redoblar nuestros esfuerzos. Los cambios veloces que vive la sociedad, la globalización, la automatización, la inteligencia artificial, las migraciones y los cambios culturales positivos y negativos derivados de todos ellos, incluyendo el resurgimiento de los nacionalismos y los populismos, nos invitan a repensar nuestros sistemas educativos y sus formas de acción.

El foco central de atención de las políticas públicas en educación de los próximos años debe estar centrado en la experiencia de aprendizaje que ocurre en las salas de clases y las escuelas de todo Chile. El encuentro, siempre único y particular, entre docentes y estudiantes, en un contexto único y diverso, constituye el foco de lo que la política pública debe fortalecer, favorecer, apoyar y desarrollar.

El desafío es importante. Hasta ahora hemos logrado mejorar las condiciones que rodean esa experiencia de aprendizaje, lo que era necesario y fundamental, pero ello evidentemente no ha sido suficiente para que esa experiencia sea significativa, pertinente y efectiva, en preparar a niñas y niños, jóvenes y adultos, para la sociedad que enfrentan y enfrentarán en el siglo XXI.

Abordar exitosamente el desafío de ofrecer mejores experiencias de aprendizaje requiere entender nuestras tareas educativas con perspectiva de Estado y de largo plazo. Preguntarnos qué queremos y debemos ofrecer a niñas y niños que hoy ingresan al sistema educacional, para que, en 12 o 14 años más, estén preparados para ese mundo diverso y cambiante. Preguntarnos cómo apoyamos a los jóvenes para que sean ciudadanos responsables y activos del siglo XXI, o cómo acompañamos a la población adulta en su proceso de constante adaptación a entornos laborales y culturales que evolucionan rápido.

Las tareas que el nuevo ministro de Educación, Gerardo Varela, deberá articular, requieren un esfuerzo colaborativo del país. No sólo es tarea del gobierno, sino también de los parlamentarios, de la sociedad civil, las empresas, las organizaciones no gubernamentales y, sobre todo, de las propias comunidades educativas. Docentes y directivos, estudiantes y familias, enfrentamos juntos el desafío más importante: construir juntos el futuro que queremos. 


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