Bachelet y Piñera entre paréntesis

Bachelet y Piñera entre paréntesis

Ascanio Cavallo tiene razón en una cosa. Si triunfa Sebastián Piñera en las elecciones presidenciales de este año, el actual gobierno de la Nueva Mayoría parecerá haber sido un paréntesis.

La pregunta es: ¿un paréntesis respecto de qué?

Cavallo sitúa la comparación respecto de la derecha por cuanto de triunfar Piñera -cosa bastante probable al día de hoy- dejaría de ser aquel excepcional momento histórico que ocurre cada cincuenta años. Piñera se convertiría en el segundo gobierno de derecha que en menos de una década accede al poder en las urnas.

"Desde el punto de vista de los resultados de política pública los gobiernos de derecha no fueron muy diferentes de los gobiernos de la Concertación"

Pero si tomamos un poco de distancia, quizás la comparación es incorrecta. Imaginemos a una historiadora tratando de explicar el ciclo político de post dictadura cien años más adelante. Probablemente encontraría una gran continuidad entre los cuatro primeros gobiernos de la Concertación (Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet I) y los dos gobiernos de Piñera -asumiendo que triunfe en diciembre. Descubriría que todos estos gobiernos pusieron particular atención en las condiciones de inversión y de crecimiento. Descubriría también que en todos ellos los empresarios -los grandes empresarios- financiaron la política y tuvieron un acceso privilegiado a la toma de decisión en el Palacio de La Moneda y en los pasillos del Congreso Nacional.

"Si ponemos nuestra mirada en esta última dimensión, el ciclo político 1990-2022 destacará más que nada por su enorme continuidad"

Le llamaría sorpresivamente la atención que aquellos cuatro primeros gobiernos de la Concertación y los dos de Piñera compartían una sencilla pero crucial peculiaridad: se trataba de gobiernos sin mayoría en el Congreso. Entre 1990 y 2022 -de nuevo, bajo el supuesto que triunfara Piñera- la única administración que tuvo mayoría en ambas cámaras fue precisamente el segundo gobierno de Bachelet. Aunque esta historiadora rápidamente percibiría que dicha mayoría estaba mediada por una alianza electoral, aunque no programática, con la democracia cristiana, lo que sin duda moderaba cualquier política pública (obsérvese el caso de aborto).

Entonces, esta historiadora probablemente indicaría que desde el punto de vista de los resultados de política pública los gobiernos de derecha no fueron muy diferentes de los gobiernos de la Concertación: estimularon el crecimiento económico, favorecieron las inversiones, se vincularon preferentemente con los empresarios, desde el punto de vista del gasto fiscal se privilegió el ámbito social, y no retrocedieron avances en materia de política social respecto de las administraciones anteriores. En definitiva, todos ellos administraron un modelo basado en el libre mercado con una creciente incidencia del Estado.

Así las cosas, efectivamente el gobierno de Bachelet II sería un paréntesis, pero no tanto respecto de dos gobiernos de derecha, pero respecto de seis gobiernos que reflejan el espíritu de la Concertación. Lo anterior resulta casi inevitable toda vez que un Ejecutivo que debe actuar sin mayorías en el Congreso tenderá a la moderación: la Concertación porque requería aprobar reformas con el beneplácito de un segmento de la derecha, y Piñera porque requería y requerirá el beneplácito de al menos una facción de la centro-izquierda.  

Ahora bien, la historiadora inmediatamente se preguntaría: ¿pero fue tan diferente el gobierno de Bachelet II respecto de los gobiernos que la antecedieron? Aunque al inicio de la administración apareció una retroexcavadora en el horizonte, las particularidades de los arreglos de poder político, social y económico impidieron que ella actuara: no se cambió la Constitución, la gratuidad universal no llegó a destino, las políticas de salud sexual y reproductiva se aguaron en el camino, las AFPs y las ISAPRES no se eliminaron y se implementó una reforma tributaria bastante moderada.

¿De qué paréntesis estamos hablando entonces? Todo depende del punto de comparación, si lo hacemos respecto del signo político de los gobiernos o respecto de las políticas públicas implementadas. Entonces, si ponemos nuestra mirada en esta última dimensión, el ciclo político 1990-2022 destacará más que nada por su enorme continuidad. Piñera, a la luz de la historia seguramente será recordado como un Presidente de derecha que implementó políticas no tan diferentes de lo que hizo la antigua Concertación.  


Lo más visto en T13