Crédito: AP
Cuba y EE.UU.: lecciones locales para un problema global
Opinión

Cuba y EE.UU.: lecciones locales para un problema global

Hace sólo unas semanas, conmemorábamos 25 años de la caída del Muro de Berlín, signo señero del término de la Guerra Fría. Mirando aquello en perspectiva y con juicio más sereno, se puede afirmar que se trató sólo del inicio de una etapa. Si bien trajo grandes transformaciones al sistema, cambios en la conducta de las personas y de relación entre los Estados, mantuvo un déficit en cuanto a la satisfacción de expectativas surgidas en un contexto de mundialización emergente.

Con la normalización ahora de los vínculos entre Estados Unidos y Cuba, acordados por los respectivos mandatarios, somos testigos de un giro estratégico de proporciones en el tablero global, que revela el diseño prolijo de una estrategia sustentada en el fomento de la democracia y el respeto de los Derechos Humanos.

Se trata de la cristalización de una iniciativa forjada al amparo de dos actores emblemáticos y asimétricos en una agenda ideológica que perduró más de cincuenta años , la cual ya mostraba signos de fatiga al ser superada por acontecimientos diversos y el dinamismo de la denominada "sociedad en red", cuyas fórmulas de entendimiento y cooperación expresadas en la inmediatez han modificado el curso ciudadano y el orden social.

Situados en esa perspectiva, no cabe duda que el Presidente Barack Obama, al dar este paso trascendental, ha debido, por un lado, ponderar la magnitud de las correcciones que el andamiaje mundial reclama conforme las crisis se manifiestan, pero también interpretar las demandas inquisidoras que interpelan cotidianamente su conducción política y el liderazgo internacional de los Estados Unidos.

"No cabe duda que el Presidente Barack Obama, al dar este paso trascendental, ha debido ponderar la magnitud de las correcciones que el andamiaje mundial reclama."

Intuyo que su aproximación al tema, más allá de la lógica de la relación interestatal marcada -en este caso- por las desavenencias, se inspira en la dimensión altruista de la Gobernanza, que puede otorgarle al mandatario credenciales de estadista capaz de entender las vicisitudes del entorno y leer correctamente la partitura de los tiempos.

Muestra celos de autonomía, identificándose con el hombre común que valora el momento histórico en que vive e intenta un impulso innovador en una administración que sufre desgaste, buscando trascender positivamente de cara al nuevo ciclo de las relaciones internacionales que se perfila.

Para el gobernante cubano, por su parte, este emprendimiento le significa incursionar en un proceso nuevo que refuerza la realidad de su país, facilitando nuevos y mayores espacios de participación en el ámbito económico, principalmente, para sintonizar luego con el cambio que el nuevo paradigma demanda a la Isla.

Puestas así las cosas, más temprano que tarde, habrá cambiado la percepción de la gente en cuanto a lo que se vive y se piensa a su alrededor y habrá que mirar dónde fluye la diferencia si así fuere del caso.

"El acuerdo de normalización en sí mismo no revela alguna renuncia o contradicción con la identidad o matriz institucional del Gobierno de Cuba."

El acuerdo de normalización en sí mismo no revela alguna renuncia o contradicción con la identidad o matriz institucional del Gobierno de Cuba de cara a alguna concesión de o hacia la contraparte. Más bien, pone en evidencia su convicción que el embargo que aún pesa terminará pronto, dándole el crédito de no haberse doblegado ante él.

 Queda la sensación de que a partir de un arreglo bilateral entre dos países emblemáticos de la conflictualidad de la Guerra Fría, se da un paso revelador: soluciones locales para problemas globales.

Si hasta hace poco se hablaba de un debate vacío, lo que muestra este trabajo diplomático es la posibilidad de generar puntos de encuentro que despejen desconfianzas y se multipliquen en temática y alcance hacia otras latitudes.

La liturgia empleada debe ser expresión creíble; que no se conciba como parte de una pugna por ganar preeminencia estratégica, sino como consecuencia de una empatía responsable.

Queda aún camino de perfeccionamiento que irá entregando claves sobre el devenir de lo acordado y el impacto que pueda tener, amén de los tropiezos, factores o recursos que puedan afianzarlo o contaminarlo.


Lo más visto en T13