Fake News
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Opinión
Jorge Schaulsohn B Jorge Schaulsohn B
Abogado

Fake News

Desde el primer día de su mandato la Presidenta Bachelet de la mano de la Nueva Mayoría se embarcó en una operación de demolición del legado de la Concertación, promoviendo un relato lúgubre del estado de cosas (fake news). Chile era un país plagado de injusticias, con una tremenda desigualdad, corrupto, segregacionista; con una economía controlada por siete familias coludidas para estafar a los ciudadanos, empresarios rentistas extractivistas y explotadores, cuya democracia era una parodia sustentada en una constitución ilegitima impuesta por Pinochet, donde la educación era un pinche negocio diseñado para enriquecer a unos pocos a costa de los pobres los estudiantes victimas de créditos abusivos, una especie de Biafra, a punto de explosionar socialmente.

Esta situación insostenible era fruto de la complicidad de los gobiernos concertacionistas que de manera indigna y entreguista pactaron, a espaldas del pueblo, una transición débil con el gobierno militar que mantuvo casi intacto el diseño político institucional y económico diseñado por el ideólogo de la dictadura, Jaime Guzmán. El niño símbolo de la “traición” se llamaba Ricardo Lagos Escobar, el favorito de los empresarios entre cuyos crímenes se destacaban el CAE, las concesiones de obras públicas al sector privado y el maquillaje a la constitución pinochetista.

Adhesión al  nuevo catecismo instaurado era condición sine qua non para asumir cargos en el gobierno. Personas de reconocida capacidad fueron vetadas por sus inclinaciones revisionistas tales como vinculación con universidades privadas o colegios particulares subvencionados. Personeros como Bitar, Mariana Aylwin, Pilar Armanet y Lagos devinieron en tóxicos.

"El mesianismo llevó a la Nueva Mayoría y al gobierno a ignorar los estudios de opinión que a poco andar evidenciaron el rechazo abrumador de la población a las reformas, a la gestión del gobierno de la Nueva Mayoría y al desempeño de la Presidenta de la República."

En resumen, la Nueva Mayoría asumió como propia la versión y diagnóstico del Partido Comunista y la ultra izquierda de la transición y situación del país con un discurso anti empresarial que reemplazó al crecimiento por la redistribución como prioridad, acompañado de un duro cuestionamiento al modelo económico con el cual los chilenos estaban profundamente descontentos y clamorosos de profundas reformas estructurales.

El mesianismo llevó a la Nueva Mayoría y al gobierno a ignorar los estudios de opinión que a poco andar evidenciaron el rechazo abrumador de la población a las reformas, a la gestión del gobierno de la Nueva Mayoría  y al desempeño de la Presidenta de la República; al punto que fueron numerosas las entrevistas de ministros, parlamentarios y líderes políticos de izquierda que se sumaban al coro. Pero se impuso el “avanzar sin transar”; todo era producto de la manipulación de los medios de comunicación de la derecha empresarial conservadora asegurando que, con el correr del tiempo, las masas comprenderían que todo era por su bien.

Como era de esperar, la defenestración de Concertación y su legado construido sobre “fake news” terminó por destruir la credibilidad del gobierno y su coalición. ¿Cuánta fe se puede tener en un grupo  humano que tras más de 20 años de pregonar sus éxitos termina “reconociendo” que todo fue un fracaso? El giro solo llevó agua al molino de una izquierda contestataria y anti sistémica, radicalizó a una buena parte de la centro izquierda, produjo el quiebre con la Democracia Cristiana y dio origen al Frente Amplio, que dicho sea de paso le quitó la mitad de los votos en primera vuelta dejando a Guiller con apenas un 22% y  con la marca irremontable  del perdedor.

"El holgado triunfo de Piñera no es de la derecha sino de la moderación y la gobernabilidad que antes era patrimonio de la Concertación, de la centroizquierda, pero que la Nueva Mayoría dejó vacante"

Como el paciente desahuciado que de pronto experimenta una mejoría antes de expirar, el gobierno encontró en los resultados de la primera vuelta una validación de sus tesis fundacionales. Olvidando que en política 2+2 no es igual a 4, sumó todos los votos de los candidatos no de derecha asumiendo que eran votos de izquierda, denunció la manipulación de las encuestas anunció que, después  de todo tenían el apoyo mayoritario de la ciudadanía. El paciente, cual Lázaro se levantó y caminó. Pero la mejoría fue ilusoria; otro episodio de fake news desmentido inapelablemente por el triunfo de Piñera; el país real poco tiene que ver con el cuadro patético pintado por la Nueva Mayoría. Los chilenos rechazaron el llamado Guiller a continuar por el camino trazado por Bachelet optando en cambio  por mantener en lo sustancial el modelo.

El holgado triunfo de Piñera no es de la derecha sino de la moderación y la gobernabilidad que antes era patrimonio de la Concertación, de la centroizquierda, pero que la Nueva Mayoría dejó vacante. Solo la reconstrucción  de una coalición social demócrata sin el Partido Comunista que se entienda con la Democracia Cristiana y otros partidos liberales progresistas será capaz en el futuro de disputarle el poder a una derecha renovada que ya se avizora el horizonte.