¿Giro político en América del Sur?
Opinión

¿Giro político en América del Sur?

El triunfo de Mauricio Macri en la segunda vuelta de la elección presidencial argentina es observado en el resto de la región. Tras cuatro triunfos oficialistas en las presidenciales del año pasado (Brasil, Colombia, Bolivia y Uruguay), en Argentina gana la oposición con un candidato de centroderecha que se muestra como un fenómeno de renovación política frente a los partidos tradicionales.

La derrota del candidato kirchnerista (Daniel Scioli) implica que deja el poder una fuerza política (el peronismo en su versión kirchnerista) que ha sido un firme aliado en la región de los gobiernos del ALBA (Venezuela, Bolivia y Ecuador).

Cabe recordar que Nicolás Maduro, Evo Morales y  Rafael Correa viajaron a la capital argentina para hacer campaña por Scioli. También lo hicieron ex presidentes de fuerzas de izquierda moderada, como fue el caso de Lula y Mujica. La oposición venezolana ve el triunfo de Macri como un anticipo del propio; el ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso lo considera "alentador" y el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti como el inicio "del fin del populismo" en la región. Más allá de América del Sur, Macri ha anticipado que anulará el acuerdo firmado por Cristina Kirchner con Irán para investigar el atentado terrorista suicida del fundamentalismo islámico contra la mutual judía AMIA en 1994 y que revisará los acuerdos firmados por ella con China y Rusia en los últimos meses. Estos anticipos acercan la política exterior de Macri a Estados Unidos.

"El triunfo de Macri en la segunda vuelta de la elección presidencial argentina tras 12 años del kirchnerismo en el poder es percibido como una amenaza por los gobiernos populistas de la región."

Menos de dos semanas después tendrá lugar la elección legislativa en Venezuela, donde los sondeos anticipan que la oposición podría triunfar con dos tercios de los votos. Podría ser la primera elección que pierde el chavismo de las 17 realizadas desde que Chávez llegó al poder en 1998 (Chávez perdió sólo un referéndum). Ello se da en un contexto en el cual tres de cada cuatro hogares se encuentran en la pobreza, el PBI este año cae entre 4 y 5%, la inflación ronda el 100% anual y el país tiene la tasa de homicidios cada 100.000 habitantes más alta de América del Sur.

Las encuestas muestran que hay dos votos para la oposición por cada uno del chavismo. Maduro ha recurrido a agitar el fantasma de Estados Unidos como enemigo. El Presidente de la Asamblea (Cabello) ha denunciado que la detención de un sobrino y un ahijado de Maduro en Haití por tráfico de drogas es un intento de desestabilización de EE.UU. No está claro cómo reaccionará Maduro frente a una derrota, ya que ha dado señales ambiguas respecto a si aceptará o no el resultado. El gobierno venezolano ha rechazado una misión de observación electoral de la OEA y ha aceptado sólo una de Unasur. Esta misión es presidida curiosamente por un ex presidente ajeno a la región (Leonel Fernández de República Dominicana) y países del grupo como Brasil y Uruguay han rechazado integrarla. Por esta razón, la oposición venezolana no la acepta.

Esta elección ya está dividiendo a la región. El ex presidente Mujica de Uruguay ha roto públicamente con su ex canciller (Almagro), que ocupa la secretaría general de la OEA, por discrepar con su posición crítica con el chavismo. Chile por su parte ha reclamado por la libertad de los presos políticos venezolanos a partir de un fallo judicial interno que lo dispuso.

En este marco, la Cumbre semestral de presidentes del Mercosur que se realiza el 21 de diciembre en Asunción estará dominada por la crisis política venezolana. Habrán transcurrido entonces dos semanas de la elección legislativa, que probablemente generará fuertes reclamos en la oposición y posiblemente medidas autoritarias de respuesta por parte de Maduro.

El Presidente venezolano llegará a la capital paraguaya pidiendo la solidaridad del grupo regional con él y tendrá para ello el firme respaldo del Presidente boliviano, cuyo país se incorporó como miembro pleno del grupo a fines del año pasado. Será el primer acto internacional del nuevo Presidente argentino, quien probablemente no tendrá una relación fácil con su par venezolano y puede eludir el respaldo que reclama. Los presidentes de Paraguay y Uruguay pueden estar el primero más cerca de Macri y el segundo más lejos. Por su parte Brasil, con su rol "moderador" en la región, tratará de evitar enfrentamientos y buscará consensos, los que pueden resultar difíciles.

"La Cumbre semestral de presidentes del Mercosur que se realiza el 21 de diciembre en Asunción estará dominada por la crisis política venezolana. Habrán transcurrido entonces dos semanas de la elección legislativa."

Esta situación política puede dejar en segundo plano una cuestión central como es la negociación del acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea, que se viene dilatando desde hace más de una década. Un ministro de Dilma Rousseff ha dicho que se logrará en 2016 y el nuevo Presidente argentino, al igual que sus colegas de Paraguay y Uruguay, lo apoyan, con Venezuela y Bolivia seguramente en una posición reticente.

Mientras tanto la crisis de Brasil sigue siendo el gran "fiel de la balanza" regional en términos político-ideológicos y la elección presidencial de Perú puede marcar un giro a la derecha. La inflación anual en Brasil está llegando al 10%, el PBI puede caer este año 3% y se habrían perdido en lo que va del año un millón y medio de puestos de  trabajo. El principal aliado del PT -el PMDB- reunió su congreso y ratificó su alianza con el oficialismo. Pero el Vicepresidente Michel Temer, que pertenece a esta fuerza política, ha comenzado a manifestar ideas de gobierno propias, quizás indicando que espera tener un rol político más importante.

La perspectiva de que Brasil gire hacia una coalición de centro bajo Dilma o su Vicepresidente va ganando cierto espacio, mientras en el corto plazo pierde fuerza la posibilidad del juicio político. Mientras tanto, el Congreso sigue siendo un problema para Dilma y los ministros que integran su gabinete muestran limitaciones para alinear con el oficialismo a los legisladores de los partidos a los que pertenecen. En Perú, a cinco meses de la elección presidencial, Keiko Fujimori es la candidata más votada con 34% de intención de voto. Ha logrado disminuir su nivel de rechazo -que está en 40%- y ha dejado de visitar a su padre que está preso para mejorar su imagen pública.

"La crisis de Brasil sigue siendo el gran "fiel de la balanza" regional en términos político-ideológicos y la elección presidencial de Perú puede marcar un giro a la derecha."

En conclusión: el triunfo de Macri en la segunda vuelta de la elección presidencial argentina tras 12 años del kirchnerismo en el poder es percibido como una amenaza por los gobiernos populistas de la región; el posible triunfo de la oposición en las legislativas que se realizan el 6 de diciembre en Venezuela, combinándose con el anterior, muestra la posibilidad de un giro político en América del Sur de izquierda al centro; la Cumbre de Presidentes del Mercosur que tiene lugar el 21 de diciembre puede mostrar divergencias dentro del grupo regional respecto a la posible crisis política de Venezuela; por último, la crisis político-económica de Brasil se sigue prolongando y se percibe un giro al centro en el horizonte, mientras que Perú puede girar hacia la derecha si gana Keiko Fujimori. 


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