La mejor campaña presidencial argentina
Opinión

La mejor campaña presidencial argentina

Esta es, probablemente, la campaña presidencial más honesta en la Argentina contemporánea. No es ni divertida ni emocionante, pero sí es más cercana a la realidad que las pasadas.

1) Todos los candidatos están diciendo más o menos lo mismo: que los resultados de las elecciones primarias congelaron las tendencias electorales, como ninguna otra elección, en las que hubo diferencias enormes con las predicciones.  

Ahora hemos experimentado cambios menores desde agosto, principalmente porque los votante anti kirchneristas están confundidos sobre cómo llevar a cabo su “voto estratégico”. Mauricio Macri (Vamos a cambiar) no puede polarizar con el oficialista Daniel Scioli (Frente para Victoria) ya que su predominancia sobre Sergio Massa (UNA) no está clara.

"Más importante, el sentimiento anti-Scioli no es tan apasionado y movilizador como el anti kirchnerista, al menos no lo suficiente como para producir mayores cambios dentro de las opciones electorales de la oposición."

Más importante, el sentimiento anti-Scioli no es tan apasionado y movilizador como el anti kirchnerista, al menos no lo suficiente como para producir mayores cambios dentro de las opciones electorales de la oposición. Además, nadie parece saber qué es lo que sucederá realmente, y si es que Scioli logrará evitar la segunda vuelta o no.

2) Segundo: los discursos económicos son creíbles. Y están diciendo cosas. Sus think tanks (“Desarrollo argentino” de Scioli y “Pensar” de Macri) están tomando parte en el juego. Scioli, Macri y Massa comparten preocupaciones por la inversión y la competitividad de la producción interna, y hablan sobre atraer dólares extranjeros. No son lo mismo; de los tres Macri es el que tiene más posibilidades de hacer un cambio hacia el mercado radical, mientras que Scioli y Massa hablan sobre buscar soluciones hacia negocios sin desmantelar los beneficios económicos peronistas.

"Scioli, Macri y Massa comparten preocupaciones por la inversión y la competitividad de la producción interna, y hablan sobre atraer dólares extranjeros."

Scioli admite que él introducirá algunos cambios, mientras que Macri y Massa admiten que no cambiarán nada desde el principio a fin.  Scioli defiende un gradualismo monetario y Macri va por las políticas de impacto. Pero los tres están hablando sobre la misma economía y todo lo que dicen parece consistente con sus visiones.

3) Como nunca antes, los tres principales candidatos presidenciales están haciendo campaña junto a sus futuros gabinetes. Ya conocemos a la mitad de los posibles ministros.  Scioli está trayendo a parte de su equipo de su administración de la provincia de Buenos Aires (el verdadero “Sciolismo”), manteniendo algunos nombres kircheristas, y llamando a los gobernadores y a otros líderes provinciales a unirse a su futuro gobierno – él gobernará con el partido peronista como su mano derecha.

"Estos inusuales y racionales comportamientos podrían ser explicados porque el gobierno saliente sigue siendo popular, al igual que muchas de sus políticas, por lo que no es conveniente proponer reformas contrarias."

Macri, por el otro lado, señaló al economista ortodoxo Alfonso Prat Gay como su futuro ministro de Economía y al radical Ernesto Sanz para Justicia y promoverá a la mayoría de su administración porteña directamente a la Casa Rosada. Massa promete devolvernos a 2003 y hace campaña junto a los peronistas Roberto Lavagna y José Manuel De la Sota. Al hacer esto, Massa está diciendo que planea introducir a una amplia coalición peronista, si es que llega a tener la posibilidad.

Estos inusuales y racionales comportamientos podrían ser explicados porque el gobierno saliente sigue siendo popular, al igual que muchas de sus políticas, por lo que no es conveniente proponer reformas contrarias.

Pero también podríamos decir que, como en ninguna otra elección y pese a que Scioli está liderando la carrera, esta vez los tres candidatos presidenciales honestamente creen que pueden ganar, y eso los está haciendo más responsables y comprometidos. A través de los prismas de sus campañas, Scioli, Macri y Massa están demostrando cómo esperan gobernar.

"Tanto si es Scioli o alguno de sus oponentes, tan pronto como se forme una alianza con el Peronismo, el nuevo presidente encontrará a Cristina Fernández a la cabeza del partido – y ella estará ahí para mantener la legacía kirchnerista"

El camino de Scioli no deja duda: heredará una buena parte de la coalición peronista e incluso planea hacerla más grande. La mayoría de los gobernadores y senadores, y más de un 40% de los diputados nacionales, pertenecerán a una nueva administración del Frente para la Victoria (FpV). Y se espera que algunos de los legisladores y alcaldes del Frente Renovador de Massa regresen al Partido Justicialista, o que al menos cooperen con el Congreso.

Y tanto Massa como Macri planean hacer lo mismo: si uno de ellos gana la presidencia, tendrá que hacer un pacto con el peronismo para gobernar. Para Massa, con su historial peronista y sus compañeros de viaje peronistas, esto debiese ser más fácil que para Macri, que ahora está hablando de justicia social, rápidamente inaugurando monumentos peronistas.

Todo esto nos lleva a una nueva dinámica al interior del peronismo. Tanto si es Scioli o alguno de sus oponentes, tan pronto como se forme una alianza con el peronismo, el nuevo presidente encontrará a Cristina Fernández a la cabeza del partido – y ella estará ahí para mantener la legacía kirchnerista.  

*Esta columna fue publicada en el periódico argentino en inglés Buenos Aires Herald. 


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