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Las falsas noticias y las elecciones en Chile

Las falsas noticias y las elecciones en Chile

“Winter is coming”, así titula el analista estadounidense Jay Rosen su columna sobre lo que le espera al periodismo de ese país con la presidencia de Donald Trump. “Para una prensa libre como control sobre el poder, este es el momento más oscuro de la historia de Estados Unidos desde la Primera Guerra Mundial”, resume el afamado periodista.

Entre los muchos factores que describe Rosen para justificar su afirmación, destaca la pérdida de confianza en los medios tradicionales y la proliferación de noticias falsas corriendo por plataformas como Google, Facebook y Twitter. 

Si bien es difícil creer que este fenómeno fue clave para el triunfo de Donald Trump en las pasadas elecciones en EE.UU., sí fueron parte importante del menú informativo de los estadounidenses durante la campaña. Las noticias falsas tuvieron más engagement en Facebook que la combinación de las 20 historias más populares de los 19 mayores medios en EE.UU. Si además se considera que el 50% de los ciudadanos de ese país se alimenta informativamente a través de Facebook, el fenómeno no es menor.

"Las noticias falsas tuvieron más engagement en Facebook que la combinación de las 20 historias más populares de los 19 mayores medios en EE.UU. Si además se considera que el 50% de los ciudadanos de ese país se alimenta informativamente a través de Facebook, el fenómeno no es menor."

Como este problema -y el de la prensa- no está circunscrito sólo a EE.UU. bien vale la pena pensar qué pasará en Chile para las próximas elecciones. Básicamente ¿Estaremos gobernados por noticias falsas? ¿Qué tan relevantes serán para la prensa y los ciudadanos?

Estas dudas son muy razonables si consideramos que hoy Internet es la segunda fuente de información para la población nacional, después de la TV. En 2010 era la cuarta, detrás de la TV, la radio y los diarios. 

Sin embargo, todo parece indicar que la elección en Chile, en esta materia, enfrentará un escenario distinto a lo ocurrido en EE.UU, y no muy diferente de lo que ha sido en los últimos años. Es verdad, los votantes han perdido confianza en los medios tradicionales, existe una alta polarización y Facebook cuenta con una importante penetración entre los conectados a Internet (90%), tres elementos presentes en la última elección estadounidense. Pero hay un factor que lo hace distinto: un “mercado” de apenas 17,8 millones de personas.

Esto es relevante desde muchos puntos de vista. El principal es que es un mercado poco atractivo para hacer negocio con páginas falsas. Parte importante de los sitios que alimentaron con mentiras la campaña en EE.UU. buscaban ganar dinero a través de las visitas que recibían a través de estos artículos. No había un fin político, ni la búsqueda de fama. Simplemente buen olfato para entender que Trump generaba mucho tráfico y eso era un buen negocio. Un mercado tan pequeño como el chileno, no es suficiente para un modelo de negocio basado en Ad Sense. 

Incluso, parte importante de los sitios chilenos han amplificado su tráfico apostando a audiencias de otros países, precisamente porque el mercado nacional no es lo suficientemente grande para lograr los volúmenes necesarios para un negocio editorial de este tipo.

"Que el mercado de los medios sea acotado disminuye la posibilidad que información falsa se viralice a través de otros medios. En este caso el anonimato funciona mejor mientras más grande es la audiencia. Esto no quiere decir que para la elección presidencial del de fines de año no habrá noticias falsas que corran por las redes sociales y se hagan populares."

"Las falsas noticias se volverán más sofisticadas. Historias ambiguas e interminables se extenderán ampliamente", alerta un memo interno del editor de Buzzfeed, Ben Smith, a comienzos de enero de este año.

Sin duda, la capacidad de generar todo tipo de contenido falso con la apariencia de ser real hará cada vez más difícil su detección. Pero a diferencia de lo que ocurre en EE.UU., Brasil, UK y otros grandes países, el ecosistema de medios en Chile es muy acotado. Los nuevos medios digitales no son muchos y muchos de ellos sólo tienen como objetivo generar tráfico publicando noticias sensacionalistas, pero no necesariamente falsas. Y no veremos aparecer decenas de sitios, con un fin instrumental, de aquí a noviembre. 

Que el mercado de los medios sea acotado disminuye la posibilidad que información falsa se viralice a través de otros medios. En este caso el anonimato funciona mejor mientras más grande es la audiencia. 

Esto no quiere decir que para la elección presidencial del de fines de año no habrá noticias falsas que corran por las redes sociales y se hagan populares. Sin duda, pasará, pero estarán circunscritos a círculos de personas más polarizadas políticamente, pero no será producto de un fenómeno masivo de desinformación. No existen ni los incentivos ni la estructura medial para que esto sea considerado un problema para la agenda electoral.


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