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Nabila Rifo

Nabila, ¿qué tiene que ver?

"La vida de Nabila Rifo representa lo que viven a diario cientos de miles de mujeres en nuestro país y en todo el continente"

La declaración de Nabila Rifo conmovió la mañana del jueves al país. Las caras de quienes estaban en la sala de audiencias de Coyhaique representaron el sentimiento de todos quienes vimos la transmisión de la señal de televisión del Poder Judicial. El horror de la violencia en el relato crudo de lo que pasó la madrugada del 14 de mayo del 2016. El abatimiento por el daño irreversible causado. La tristeza profunda por las consecuencias que el ataque ha tenido en la víctima, que lloró al relatar que es imposible para ella cocinarle o vestir a sus hijos, o mirar los trabajos que traen del colegio.

Desde el caso de Daniel Zamudio no conocíamos un hecho de violencia tan emblemático. La vida de Nabila Rifo representa lo que viven a diario cientos de miles de mujeres en nuestro país y en todo el continente. Una vida sacrificada, dedicada principalmente a los hijos y la casa, con las limitaciones que imponen las obligaciones domésticas y con el sufrimiento silencioso por la violencia cotidiana de parte de la pareja. Las peleas por la compra en el supermercado, por las deudas, por la relación con otros familiares. Por los celos.

Nabila Rifo vivía una crisis emocional por la relación con el padre de sus hijos. Según contó, los días previos al ataque había tenido relaciones sexuales con Mauricio Ortega y con otro hombre. Se trató de la confesión de una mujer que tiene el derecho de ejercer libremente su sexualidad pero que sin embargo la pone bajo sospecha. Porque aún en casos de este nivel de brutalidad, y en pleno siglo 21, hay quienes buscan motivos que justifiquen la reacción del atacante. Razones que hayan podido cegarlo, ofuscarlo a tal punto que fue capaz de sacarle los ojos. Como si hubiera alguna proporcionalidad entre una pelea con insultos que tuvo lugar entre ambos previamente y este hecho atroz. ¿Qué tiene que ver mi vida sexual con lo que me ha pasado?, preguntó Nabila ante las consultas del defensor.

En el juicio, Nabila Rifo tuvo que explicar por qué inventó que otra persona, un supuesto metalero, la había agredido. Tuvo que explicar por qué mintió en varias declaraciones a peritos, exculpando a Mauricio Ortega. Y lo explicó con total sinceridad: a pesar de la agresión, seguía teniendo sentimientos por su victimario. Lo extrañaba a su lado en la cama del hospital mientras afuera de la ventana decenas de mujeres gritaban consignas contra la violencia machista y pedían justicia para Nabila.

Hasta que tomó conciencia. El sufrimiento de sus hijos la hizo ver la realidad. Hoy en el estrado Nabila Rifo vio su vida expuesta ante todo el país. Y defendió con entereza y dignidad su propia verdad. Un testimonio que difícilmente olvidaremos y que marca un hito en la historia de la violencia contra las mujeres en Chile. 


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