Crédito: Agencia Uno
Por qué Bolivia no quiere diálogo con Chile

Por qué Bolivia no quiere diálogo con Chile

¿Cómo se entiende que Bolivia hable insistentemente de diálogo, pero que rechace cada propuesta chilena para dialogar?

¿Cómo se entiende que en la antesala de la XIII reunión del Comité de Fronteras, que se realizará el martes 25 de julio por petición expresa de Chile, Bolivia insista en faltar a la verdad, diciendo que ha sido Chile el que se ha negado a participar en esta instancia?

Se podría hablar de tozudez, cuando hay cinco notas diplomáticas enviadas por la cancillería chilena desde octubre de 2012 a junio de este año (sin duda que hay harto de terquedad en la diplomacia boliviana). 

Pero es reduccionista mirar el problema solo bajo esa óptica.

Hace sólo algunos días, el Presidente Evo Morales retomó sus insultos contra la Presidenta Bachelet, diciendo que está “secuestrada por la oligarquía pinochetista”. Y el ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Huanacuni, acusó a Chile de violar el Tratado de 1904. Es evidente que hay un intento por parte de Bolivia de hacer fracasar la reunión del Comité de Fronteras fijada para el 25 de julio en Santa Cruz. Por tanto, es correcta la decisión de la cancillería de no caer en el juego boliviano e insistir en la búsqueda del diálogo.

¿Por qué tensionar aún más las relaciones? A Bolivia le resulta incómodo llegar a acuerdos con Chile. Debilita su discurso de hostilidad. Para Bolivia no es posible mostrar acuerdos con un país que el Presidente Morales califica a través de su Twitter como “el pequeño Israel de Sudamérica”; cómo sentarse a conversar con el país “vengativo” y hostil de la región; cómo dar señales de cooperación con el “lacayo del imperio”.

Una mesa razonable –como la propuesta por Chile para tratar temas fronterizos- no le viene bien a la agenda comunicacional boliviana, más sustentada en la denuncia falsa que en la diplomacia. A la administración de Morales le rinde más mantener el conflicto con Chile para alinear al público interno y oposición.

En este diseño comunicacional boliviano hay bastante del estilo personal del Presidente Evo Morales. Basta escuchar la entrevista de 50 minutos que ofreció a la televisión de su país hace algunos días. Se trata de una de las intervenciones más duras contra Chile desde que asumió el gobierno y en ella sintetiza todos los insultos que ha dicho contra nuestro país en sus 11 años de mandato. Chile, país “abusivo” y “vengativo”, fueron solo algunos de los epítetos. Insultos similares a los que reciben sus adversarios internos y la prensa independiente boliviana.

El escepticismo frente a los llamados al diálogo de Bolivia solo crece cuando uno ve cómo la administración de Morales aprovecha cada foro internacional para calumniar a Chile, tergiversando hechos y maquillando la realidad a su antojo.


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