Primera noche de Viña: partió bien el Festival
Opinión

Primera noche de Viña: partió bien el Festival

Es difícil pensar que los números musicales en Viña, así como ocurre desde hace algunos años, van a transformarse en números con grandes sorpresas.

Es difícil repetir esos momentos memorables, llenos de historias inesperadas, porque hoy en día la lógica y la tónica de la industria musical indica que los artistas que vienen a Viña, bastante probados, están dirigidos a un segmento en particular y poseen un show muy bien armado, un concierto.

Es decir  una sucesión de recitales que algunos aprovechan para hacer más interrupciones que otros. Ricardo Montaner, por ejemplo, hizo prácticamente una rutina a partir de la idea de que salía muy tarde y de que la gente se iba a tener que quedar hasta altas horas de la madrugada. Cosa que finalmente terminó ocurriendo. Nos fuimos de la Quinta Vergara cerca de las cuatro de la mañana.

A lo mejor Rick Astley nos sorprende un poco porque no tiene muchas canciones y lo que haga sobre el escenario es, de alguna manera, un misterio. Todos los otros artistas van a presentar shows que más o menos uno ya puede prever, en cuanto a su estructura y desarrollo, lo cual por cierto no tiene nada que ver con que al público no le guste o que el público lo encuentre mas fome, ni nada de eso, porque precisamente eso es lo que la gente quiere: escuchar el show de su artista favorito, el artista que pagó o el que está esperando hace rato, en el caso de la gente que lo ve por televisión.

Donde se marca la diferencia es en el humor, ya que es donde uno se siente en el Viña histórico, porque es ahí donde siempre hay una incógnita, una tensión en el ambiente antes de que aparezcan los humoristas.

Pasó ayer con Edo Caroe, que todos sabíamos que tenía una rutina muy bien preparada y estructurada, además de la experiencia que tiene arriba de escenarios grandes o escenarios que se exponen a una audiencia televisiva como el de Olmué, el cual ha sorteado con éxito.

Edo Caroe
Edo Caroe

Pero estar en Viña siempre es diferente y aquí de alguna manera es donde cabe esa máxima que repiten todos los artistas: que Viña es distinto o que otorga una plataforma distinta a la de otros escenarios.

Esto podría relativizarse, así como están las cosas hoy. Pero lo que pasó con Edo Caroe ayer, lo refrenda absolutamente. Nadie pensaba que a Edo le iría mal, pero obviamente cualquier error al comienzo o cualquier nervio más allá de lo esperado podían jugar en contra.

Había tensión con Edo Caroe, se veía nervioso y vacilante al principio de su rutina, pero se notaba que se había preparado muchísimo y lo que hizo al final, fue correr un poco más allá la vara del humor contingente, político y del humor que hace referencia a los hechos noticiosos y de corrupción.

Si bien es común pegarle al tema de los políticos hoy (recordar que el año pasado todos los humoristas lo hicieron), Edo Caroe lo hace de manera inteligente y con un buen contexto. Lo hace contando bien la historia desde un punto de vista informado, lo hace al mismo tiempo con mayor dureza, mayor filo y con mayor incorrección.

Es absolutamente incorrecto lo que hace Caroe, pero lo presenta de una manera muy bien estructurada, de una manera inteligente y con eso obtiene que el público esté siguiendo su rutina muy concentrado, riendo bastante y de alguna manera respaldándolo.

Se convierte en una especia de héroe de la gente, porque él los va interpretando. Interpreta lo que la gente habla en la calle, las cosas que la gente quiere oír. Pero lo hace de buena manera y lo hace inteligentemente, con calidad y humor, ya que finalmente lo que tiene que hacer él es hacer reír y no la crónica de lo que ha pasado en el último tiempo.

Edo logra esos dos objetivos: logra su propósito y además logra las portadas del día siguiente y que todo el mundo lo comente. Además, logra que el humor del Festival de Viña empiece a orientarse de manera más decidida hacia la contingencia, hacia la crítica, lo político y le pone una tarea muy complicada a los humoristas que vienen.

Hoy está Rodrigo González, que puede ser el menos experimentado de todos los humoristas que van a subir al escenario de la Quinta, y para él sí que los nervios pueden ser algo complicado, considerando que Edo dejó la vara alta. Pero si logra tomar el camino adecuado y logra diferenciarse de Caroe, puede tener una noche en la que tal vez no debiéramos esperar que salga como un éxito, pero si podría salir como un tipo que superó una prueba complicada y difícil.

La noche de ayer fue una noche romántica, que dejó la certeza de que Marco Antonio Solís es un absoluto crack y es un ídolo de la música latinoamericana, que genera algo muy particular en el público chileno. Genera mucha emoción, devoción y una admiración genuina entre el pueblo.

Marco Antonio Solís en la Quinta Vergara
Marco Antonio Solís en la Quinta Vergara Agencia Uno

Porque la gente que estaba en la Quinta Vergara es un público popular, que siente las canciones de Marco Antonio Solís, ya que este artista logra conectar con cosas muy elementales que están presentes en la vida de cualquier persona: la pérdida de un ser querido, la ruptura de una relación de pareja, un amor difícil o secreto, las cuales conectan con temas esenciales, pero lo hace bien y lo hace con un misticismo y serenidad.

Realizó un show un poco más movido, alegre y festivo, con respecto a alguna de sus otras actuaciones, pero eso es parte de su naturaleza y es parte de su origen. Con este nuevo sonido, más alegre y más gitano, él tributa a sus orígenes con Los Bukis, banda con la que empezó su éxito.

Los Bukis fueron un grupo realmente importante. Ayer incluyó dos canciones de ellos y está pensado en reeditar varias de ellas en un próximo disco. Lo de Marco Antonio Solís es la confirmación de que es un tipo realmente popular en nuestro país.

Ricardo Montaner hizo un shows más o menos dentro de lo previsto. Tiene una cantidad de éxitos impresionantes, tuvo problemas de sonidos que lo hacían sentir incómodo con su voz, para hacer tonos más altos y recién al final se atrevió, logrando hacerlo sin inconveniente.

Ricardo Montaner en plena actuación en la Quinta Vergara
Ricardo Montaner en plena actuación en la Quinta Vergara Agencia Uno

De todos modos, Montaner es un tipo con mucha experiencia. Con mucho trabajo sobre el escenario, se resguardó bien: tenía seis coristas que lo apoyaron en todo momento y una gran orquesta que de alguna manera ayudo a solventar el sonido de su espectáculo. Así es que superó sin inconveniente la prueba a tal punto que estuvo cerca de las cuatro de la mañana en la Quinta Vergara y se llevó también las dos gaviotas.

Un comienzo que sin la presencia de Edo Caroe hubiera sido bastante predecible y poco sorpresivo. Pero el humorista le supo poner el sabor a la primera noche que partió bien, cumpliendo con lo que se esperaba de una velada romántica con el thrash metal de Edo entre medio, pero que finalmente se llevó todos los aplausos y premios y muchos comentarios no solo de este día sino de lo que queda de festival.


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