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Dilma Rousseff
Opinión

Proyección de la crisis en Brasil

La crisis de Brasil probablemente continuará con la votación en el Senado, que por mayoría simple aprobará la decisión de diputados, con la cual la cámara alta tendrá 180 días para juzgar a la Presidenta. Para destituirla, hacen falta dos tercios de esta cámara. Pero es relevante que a partir de la primera decisión del Senado, ya Dilma deja de ejercer el poder y asume el Vicepresidente Temer en forma provisional. Hoy es probable que el Senado confirme la decisión de diputados y en consecuencia ella dejaría el poder en poco tiempo. Se especula que si lo hace, difícilmente vuelva.

Temer está preparando el gabinete para asumir, tratando de sumar figuras de prestigio, que representen a diversos sectores políticos, incluso ex aliados del PT. Su coalición tendría como protagonistas principales a su partido (PMDB), que ha sido aliado de Lula y de la actual Presidenta y a la formación por la cual se postuló Aecio Neves, a la cual también pertenece el ex Presidente Cardoso. En los mercados se menciona la posibilidad de que el ex Presidente del Banco Central en su gestión, Arminio Fraga (que iba a ser el Ministro de Economía de Neves), ocupe el Ministerio de Economía. Ello implicaría dar prioridad a la recuperación de la confianza económica.

La coalición de Dilma Rousseff se fue desarticulando en pocas semanas. Primero perdió el apoyo de su principal aliado, el PMDB al cual pertenece el Vicepresidente. Después el apoyo del Partido Progresista, un grupo de centro-derecha en su origen, pero que actúa pragmáticamente desde hace décadas. Luego defeccionó el Partido Traballista, una fuerza de la izquierda tradicional. Por último, una pequeña formación política, el Partido Republicano, dejó la coalición. En este marco, votaron contra Dilma más de dos tercios de los diputados necesarios para enjuiciarla. En cuanto a los 26 estados, votaron contra ella  la mayoría de los diputados de 21, en 3 se registró empate y nada más que en 2, fueron más quienes votaron a favor de Dilma.  

"En la región, el efecto del desplazamiento de Dilma es importante y genera efectos políticos y económicos. En lo político, confirma el giro hacia la centro-derecha, iniciado con el triunfo de Macri en Argentina."

A partir del desplazamiento, se abren dos escenarios. El primero es que Temer logre consolidarse y en función de ello ejercer el poder hasta que finalice al mandato el 1 de enero de 2019. El segundo es que si no logra la gobernabilidad, se realice un llamado a elecciones anticipado. Dilma no descartaría una negociación sobre esta alternativa y Lula trataría de ser candidato, si la justicia se lo permite. La Presidenta está siendo desplazada por la política tradicional. Más de la mitad de los diputados y los senadores, están enjuiciados, en la mayoría de los casos por denuncias de corrupción. Tanto el Vicepresidente (Temer) que preside el Senado, como el presidente de la Cámara de Diputados (Cunha), cuyo impulso fue decisivo para que avance e juicio político, están entre ellos. La pregunta es si un gobierno de transición podrá mantenerse dos años y medios, con tan baja legitimidad política y en un contexto económico y social muy difícil. Ella ha dicho que se mantendrá en el cargo hasta la última votación del Senado, lo que puede demorar meses. Ha calificado el juicio político de "golpe de estado" y a su Vicepresidente de "traidor". En cuanto a la movilización en las calles, el PT la intentará, apoyándose en movimientos sociales y sindicatos, pero pueden precipitar movilizaciones opositoras más importantes de las clases medias, como ha venido sucediendo en los últimos meses. 

En la región, el efecto del desplazamiento de Dilma es importante y genera efectos políticos y económicos. En lo político, confirma el giro hacia el centro-derecha, iniciado con el triunfo de Macri en Argentina, la victoria de la oposición venezolana dos semanas después, la derrota de Evo en el referéndum para tener un cuarto mandato y el resultado de la primera vuelta de la elección presidencial peruana. Todo esto ha pasado en menos de seis meses. En lo político ideológico, implica un giro hacia el centro-derecha, tras más de una década de predominio de gobiernos populistas, ya sea en su versión moderada como ha sido Brasil o más extrema como Venezuela.

El avance del juicio político contra Dilma, debilita al chavismo que ha perdido el control del Congreso y tiene una oposición con capacidad de movilización en las calles, en el contexto de una aguda crisis económica y social. La posibilidad del gobierno brasileño de actuar como un poder "moderador" en la región, se debilita en estas circunstancias. En lo económico, si bien los mercados reaccionarán positivamente a un desplazamiento de Dilma, la economía real tardará en recuperarse y ello no ayudará a la economía de América del Sur, que ha sido la región el mundo que menos ha crecido en 2015 y volverá  a serlo en 2016. 

"No está claro si un gobierno encabezado por el ex Presidente Temer podrá mantenerse hasta el final del mandato, o se tendrá que llamar a elecciones anticipadas."

Para el Mercosur, la prolongación de la crisis brasileña, puede complicar el acuerdo de libre comercio con la UE que se intenta revitalizar. Brasil tiene por delante un gobierno muy débil de Dilma en términos de meses o incluso semanas, pero puede ser sucedido por otro de Temer, cuya gobernabilidad todavía es un interrogante. No será fácil en estas condiciones avanzar en el acuerdo de libre comercio con la UE, el que puede permitir una revitalización del Mercosur, que en los últimos años estuvo en una suerte de "meseta". Es que sin una política activa de la diplomacia brasileña, es difícil que el Mercosur avance o se revitalice. En cuanto a la relación bilateral entre Argentina y Brasil, la crisis no la fortalece, pero un eventual gobierno de Temer la puede favorecer por mayor afinidad ideológica. Evo Morales, Maduro y Castro, han defendido la continuidad de Dilma, denunciando que EEUU está detrás de su desplazamiento. Washington por su parte ha dicho que Brasil tiene la fortaleza suficiente para superar esta crisis. El Secretario General de la OEA (Almagro) ha defendido a la Presidenta y tanto UNASUR como el Mercosur ha emitido declaraciones de apoyo, pero con bajo nivel de compromiso. 

En conclusión: la votación contra Dilma en Diputados, aumenta considerablemente la posibilidad de que sea desplazada por juicio político, ya que en el Senado puede enfrentar una situación aún más desfavorable; pero no está claro si un gobierno encabezado por el ex Presidente Temer podrá mantenerse hasta el final del mandato, o se tendrá que llamar a elecciones anticipadas; en la región, la evolución de la crisis brasileña debilita a los gobiernos populistas y en particular a Venezuela y confirma el giro hacia el centro o la centro-derecha que se está dando en América del Sur y los presidentes populistas han apoyado a Dilma Rousseff y con menor énfasis lo han hecho las estructuras políticas regionales, las que se verán inmovilizadas por la crisis brasileña, dada la importancia del país.

Esta columna aparece en el Centro de Estudios Nueva Mayoría de Buenos Aires, Argentina. 


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