¿Puede el debate definir la elección presidencial argentina?
Opinión

¿Puede el debate definir la elección presidencial argentina?

El debate en televisión entre candidatos presidenciales en vísperas electorales comienza hace más de medio siglo. Concretamente en 1960, cuando en EE.UU. se enfrentaron Richard Nixon, candidato republicano, y Kennedy, candidato demócrata.

El primero llegó con alguna ventaja en los sondeos, si bien no era relevante. Pero el segundo se manejó mejor en el debate, quizás más por su presencia física y simpatía que por el contenido de su discurso. Kennedy ganó finalmente la elección por 200.000 votos, menos del 1% de los votantes.

En este caso el debate sí definió la elección, porque los dos candidatos llegaron con una fuerza electoral relativamente pareja. Es que un debate puede definir una elección si vuelca 1, 2 ó 3 puntos a favor de uno de los contendientes, sobre todo cuando el debate es entre dos, como sucedió hace 55 años en los EE.UU. y sucederá el domingo 15 de noviembre en Argentina. Sin embargo, por lo general un debate no modifica una diferencia de 10 puntos.

De este modo, pareciera que hoy la ventaja de Mauricio Macri en puntos no se alteraría a consecuencia del debate.

En la visión de Daniel Scioli, posiblemente un buen desempeño en el debate, aunque no altere el resultado, sí podría generar un punto de inflexión de algunos puntos, a partir de los cuales pueda revertir la ventaja que le llevan en la semana final de la campaña. Para lograrlo, deberá tomar todos los riesgos, como corresponde a quien no va ganando.

En cambio para Macri, la clave está en que el debate no cambie el statu quo y que incluso le permita aumentar la ventaja que lleva.

Es la primera vez que habrá un balotaje presidencial en Argentina y también la primera que tendrá lugar un debate presidencial entre dos candidatos. El debate que se realizó semanas atrás entre cinco candidatos y sin el primero, que entones era Scioli, no tiene el mismo alcance político que el próximo.

Macri llega con la experiencia de haber participado en el debate anterior y Scioli con la visión de que le da una oportunidad en momentos que la necesita. Lo que es seguro es que la realización del debate por sí sólo mejora la calidad democrática del país y sienta un precedente: que no debatir tendrá costo, algo que no sucedía en el pasado.  

*Esta columna fue publicada en el Centro de Estudios para la Nueva Mayoría de Buenos Aires.


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