Nicolás Maduro abre las urnas en las elecciones para la Asamblea Constituyente
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Opinión
Juan Manuel Vial Juan Manuel Vial
Periodista

¿Qué defienden el PC y RD cuando defienden al régimen venezolano?

La crisis de Venezuela ha tenido varias repercusiones en la política chilena, pero ninguna ha sido más extravagante que la vocería pública que a partir del domingo asumió el Partido Comunista a favor del régimen de Nicolás Maduro. El asunto es tan fuera de lugar, tan demodé, tan exótico a fin de cuentas, que uno tiende a pensar que nuestros comunistas, enemigos a ultranza del presente, siguen viviendo en la época de la Guerra Fría, y que, despojados del auxilio soviético de antaño, añoran recibir alguna ayudita en petrodólares por la lealtad demostrada al régimen venezolano. Lo mismo cabe decir de Revolución Democrática, con el agravante de que esa formación no tuvo que rendirle culto al estalinismo para sostener posturas históricas. En su caso, el alineamiento con el gobierno venezolano resulta derechamente demencial, puesto que nadie esperaría que un grupo de jóvenes burgueses, muchachos que a cada instante pregonan su compromiso con las libertades civiles, se cuadren tan decididamente con la última versión de la clásica tiranía latinoamericana.

"El alineamiento de Revolución Democrática con el gobierno venezolano resulta derechamente demencial"

A mí me parece que sin prebendas de por medio, sin recompensas o promesas en metálico, el empecinamiento con que los comunistas y Revolución Democrática han defendido lo indefendible no se explica. Aquí, debo ser claro, no hay convicciones en entredicho. Se le mire por donde se le mire, el caso a favor del gobierno venezolano y en contra de las invisibles fuerzas imperialistas que pretenderían derrocarlo no tiene lógica alguna. Hace rato que Maduro dejó de ser un presidente democráticamente electo, simplemente porque prefirió prescindir de los límites que la misma democracia le impone a su cargo. Maduro es un tirano. Y peor aún: es un tirano de opereta, lo que hace que el hecho de apoyarlo sea además vergonzante. 

"Maduro es un tirano. Y peor aún: es un tirano de opereta, lo que hace que el hecho de apoyarlo sea además vergonzante"

El pasado domingo, día en que los venezolanos debían votar una Asamblea Constituyente cuya función es la de prolongar la permanencia de Maduro en el poder, ocurrió una situación grotesca: haciendo gala de esa elocuencia pedagógica para débiles mentales que tanto le enorgullece practicar, Maduro le enseñó al mundo cómo se votaba con el nuevo “carné de la patria”, que, en rigor, es otro instrumento antidemocrático para controlar a la población. Ufano y jactancioso, el tirano pasó su carné por un lector de códigos de barra “para que quede marcado para toda la vida que voté el día histórico de la Constituyente”. Tras leer la información ingresada, la máquina, honesta por definición, respondió lo siguiente: “La persona no existe o el carné fue anulado”. Después de tamaña cantinflada ante las cámaras, ¿podía alguien suponer que las elecciones del domingo no serían fraudulentas?

Ya es hora de preguntarnos qué defienden el Partido Comunista y Revolución Democrática cuando defienden al régimen venezolano. Las respuestas, por supuesto, no son agradables de oír. Defienden la corrupción, el nepotismo, el narcotráfico como política de Estado, la consolidación de una elite nombrada por Maduro para ocupar todos los puestos clave de la administración. Defienden la represión, la tortura y el asesinato. Defienden la implementación forzosa de una dictadura que tarde o temprano, de seguir así las cosas, tendrá un desenlace sangriento. Y por último, traicionan a un pueblo que fue noble y generoso con la izquierda chilena durante la dictadura de Pinochet.

El carácter antihistórico de esta confabulación daría para escribir otra columna, tal vez incluso un breve ensayo, puesto que a la postura del Partido Comunista y de Revolución Democrática debemos sumar la del Papa, Francisco I, quien insiste en el diálogo como única solución a la crisis venezolana, sabiendo perfectamente que no existe ni la más mínima igualdad de condiciones entre Maduro y sus oponentes para entablar algún tipo de negociación provechosa. Hasta ayer nomás, la tríada compuesta por un Papa, los jóvenes burgueses y los comunistas chilenos habría sido el más improbable frente de apoyo a la tiranía de Maduro. Hoy en día es una realidad oscura que, no obstante, echa algo de luz sobre este entuerto: Maduro cuenta con santos en la Corte y los beatos recalcitrantes no son patrimonio exclusivo de la derecha.