Victoria de Macri en el inédito debate presidencial argentino
Opinión

Victoria de Macri en el inédito debate presidencial argentino

Según algunos especialistas en comunicación política, los debates presidenciales no sirven de mucho para ganar una elección, pero sí pueden servir para perderla. Si eso es cierto, anoche Daniel Scioli perdió la próxima elección presidencial argentina frente el candidato opositor Mauricio Macri.

Todos los sondeos de opinión que realizaron los canales de televisión argentinos tras el esperado e intenso debate que se celebró anoche en Buenos Aires dieron por amplísimo ganador al candidato opositor. Encuestas realizadas por canales más oficialistas, como Telesur, dieron por ganador a Macri por 20 puntos (60% vs. 40%), pero en otros canales de televisión más identificados con la oposición a la presidenta Cristina Kirchner y su candidato Daniel Scioli, como TN, la ventaja para Macri fue de casi 80 puntos (89% vs. 11%).

Estos sondeos parecen confirmar que en Argentina ya empieza a respirarse un cambio de ciclo. Las últimas encuestas cara a cara dadas a conocer ayer antes del debate (las últimas que pueden difundirse legalmente a una semana de la elección definitiva que se celebrará el próximo domingo 22) dieron por ganador a Macri por 9 puntos (52% vs. 43%).

"El programa fue intenso y agresivo, con acusaciones bastante duras entre uno y otro, que lo alejan un poco de lo que vemos habitualmente en Chile."

Si a Macri lo perjudicó el efecto "espiral del silencio" en la primera vuelta, lo que llevó a subdeclarar a su electorado en todos los sondeos, quitándole hasta 10 puntos con respecto a la votación que finalmente obtuvo en las urnas, ahora Macri parece montado en la marea del cambio y avanzar con viento de cola hacia la Casa Rosada. De no mediar una sorpresa mayúscula esta semana, todo parece indicar que el ingeniero de 56 años que actualmente es jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires será el próximo Presidente de la República Argentina. 

El debate presidencial que se celebró en la noche del domingo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires fue transmitido por todos los canales en abierto de televisión entre las 21 y las 22.30 horas, y tuvo una inédita sintonía de 53 puntos. Nunca antes se había realizado un debate de segunda vuelta en este país, y por eso había altas expectativas entre la opinión pública. De hecho, a pesar de ser transmitido por todos los canales, el debate fue repetido por algunas estaciones después de la medianoche.

El programa fue intenso y agresivo, con acusaciones bastante duras entre uno y otro, que lo alejan un poco de lo que vemos habitualmente en Chile. Sin preguntas de los tres periodistas que se limitaron a moderar y controlar estrictamente los tiempos, el programa permitió a cada candidato dirigirse a sus electores y a su rival, directamente. Los candidatos no tenían derecho a interrumpirse, pero si podían interpelarse en los espacios de un minuto que sucesivamente iban dando la palabra a uno y otro.

A Macri, que tiene más experiencia en este tipo de programas que Scioli, quien no quiso debatir públicamente antes de la primera vuelta, se le vio más suelto ("más canchero" dicen en Buenos Aires"). Su objetivo era no trastabillar, y no lo hizo. Manejó muy bien las manos y las pausas. Se vio seguro y cordial, hasta amistoso en la forma, pero agresivo en el fondo, acusando al candidato oficialista y a la Presidenta Kirchner de mentir descaradamente a los argentinos.

"Bastantes dificultades tuvo Scioli para lograr su doble objetivo de defender el legado de los Kirchner sin mostrarse como un mero continuador. "

Varias veces Macri interpeló a Scioli preguntándole por algunas estadísticas oficiales que a todas luces parecen manipuladas. Por ejemplo, Macri le preguntó a Scioli si es cierto que, como dice la Presidenta Kirchner, la tasa de pobreza es del 5% en Argentina. Y Scioli no respondió. "La verdad es que hay 14 millones de argentinos bajo la línea de la pobreza", sentenció Macri.

Scioli se defendió acusando a Macri de ponerse al servicio de "los buitres", los fondos de inversión extranjeros que desde la crisis de 2001 exigen el pago de la deuda externa comprometida, y del Fondo Monetario Internacional. A ratos, Scioli solamente se dedicó a asustar al electorado con el supuesto ajuste que le espera a la economía si gana el candidato opositor: "Detrás del cambio hay una gran mentira, porque vas a devaluar el peso, ajustar la economía y terminar con los subsidios", arremetió Scioli. "Yo creo en el rol del Estado frente al capitalismo salvaje. Yo represento al Estado frente a lo que quieren unos pocos que se benefician de la especulación, y frente a vos que estás por la concentración económica", agregó.

Bastantes dificultades tuvo Scioli para lograr su doble objetivo de defender el legado de los Kirchner sin mostrarse como un mero continuador, pues en Argentina ha calado el discurso de que, si gana él, la que se seguirá mandando será Cristina. Macri presentó a Scioli como el delfín de Cristina, pero este le respondió: "Debatí conmigo, no con un gobierno que termina en diciembre".

Aunque Macri se manejó mejor que su rival cerrando oportunamente cada una de sus intervenciones de un minuto, frente a un Scioli que en retiteradas ocasiones no supo cerrar a tiempo y era interrumpido por el moderador, el candidato opositor dio algunas muestras de populismo y demagogia, comprometiéndose a eliminar completamente la pobreza llevando la tasa a cero y crear 2 millones de puestos de trabajo en la próxima década.

Los analistas más independientes, en cambio, aseguran que gane quien gane, se viene un severo ajuste que deberá sincerar las estadísticas y controlar el gasto público. La pobreza no oficial supera el 30% en Argentina y por cada dólar se pagan 9 pesos en el mercado oficial, pero 14 ó 15 pesos en el extendido mercado informal que se ha tomado las principales calles.

Si gana Macri y libera el mercado cambiario, la moneda argentina será oficialmente mucho más barata que hoy, y los argentinos perderán entonces poder adquisitivo. Macri responde a estos temores diciendo que la devaluación comenzó con los Kirchner, quienes llevaron el tipo de cambio de 3 a 14 pesos en 12 años. La suerte del peso, y la de 40 millones de argentinos, se decidirá este domingo cuando se lleve a cabo la elección más reñida desde el retorno a la democracia.


Lo más visto en T13