Crédito: DC Comics
Las tendencias en TV que deja 2014
Opinión

Las tendencias en TV que deja 2014

Series policiales, propuestas sofisticadas de alto vuelo, shows basados en cuentos infantiles, programas derivados de películas y remakes. El listado de tendencias que han dominado a la ficción en la pantalla chica es larga.

Sobre todo en una industria que cada vez tiene más competencia, más contenido y donde a la hora de reducir el margen de error, todas las armas valen, incluso copiar la idea del vecino.

2014 también tuvo su puñado de apuestas que intentaron encontrar la nueva lucrativa veta de turno, algunos con más éxito que otros. Entre ellas, aquí van las que se proyectan a continuar en 2015.

Una de las tendencias más fuertes, y que tiene cara de seguir creciendo, es el de las series basadas en cómics. Trasplantada desde el cine, la moda es tomar todo tipo de personajes de historietas y darles su espacio en la TV.

"Si el panorama de la industria televisiva fuera similar al del cine, la tendencia sería para preocuparse. Las películas basadas en cómics y franquicias han tendido a eclipsar las apuestas originales"

Así, este año debutó The Flash, Gotham -una precuela de Batman-, y Constantine, basado en la novela gráfica Hellblazer. Todas parte del parcial monopolio que tiene la DC cómics sobre los éxitos de la pantalla chica en el rubro. Para 2015, Marvel también quiere su tajada  y prepara Daredevil, Jessica Jones y Luke Cage, entre otras,  en asociación con Netflix.

Si el panorama de la industria televisiva fuera similar al del cine, la tendencia sería para preocuparse. Las películas basadas en cómics y franquicias han tendido a eclipsar las apuestas originales y a monopolizar el calendario de estrenos con años de anticipación.

Gotham es una precuela de Batman

Lo que salva a la TV es, precisamente, la tonelada de contenido que está exigiendo por estos días para satisfacer la demanda. Por eso, da para pensar que se trata de un nicho más y no de una avalancha que se comerá todo.

Pero si The Flash sufre por ser un superhéroe reciclado de la tercera fila, su segunda vuelta en la televisión es representante de otra de las vetas que se vieron este año. Y una mucho más prometedora: la de los protagonistas con buenas intenciones.La llamada “televisión blanca” que también ha tenido un resurgimiento en la pantalla local.

Así, esta interpretación del veloz héroe se aleja de la oscuridad que tan de moda está para el género, y que invade a su serie “hermana”, Arrow. Por el contrario, Barry, el protagonista, es un joven alegre, bien intencionado y con una buena cuota de ingenuidad. Y el mundo donde habita, le calza a la perfección.

Algo similar sucede con Jane en Jane the Virgin, una protagonista buena, honesta, con una familia que la quiere y genuinos sentimientos sanos entre todos los personajes. Esta es una tendencia más tímida, pero que debería ganar espacio cuando el péndulo se aleje de la oscuridad tipo The Following (una de las peores series que se han visto en los últimos años).

"El boom de las miniseries como formato, sólo es una buena noticia para la TV"

Ahora, si se trata de formatos, el que se consolidó en 2014 - y sólo parece extender su resurgimiento- es la miniserie, en todas sus facetas. Desde True Detective hasta Olive Kitteridge, pasando por American Horror Story y Fargo, las series de duración limitada abrieron una nueva ventana a los creadores de ficción.

Posibilidades de contar historias más acotadas que se agotarían con el tiempo, la chance de fichar actores de mayor calibre y el menor riesgo que significa  jugársela creativamente cuando la apuesta es por un puñado de capítulos significa que, por mucho que sea moda, este boom sólo es una buena noticia para la TV.

Este año, además, comenzó la despedida de series que marcaron tendencia. Algo que se coronará en 2015 con el final definitivo de Mad Men. Así, (y qué bueno) True Blood, How I Met Your Mother y The Newsroom bajaron sus cortinas definitivamente. Todas ellas son desmostraciones de que es peligroso no saber cuándo retirarse, porque el sabor de boca que deja un mal final puede manchar todo lo que vino antes.

Esas tres series no supieron finalizar antes de que se les acabaran las cosas que decir y, por eso, los pocos seguidores que se mantuvieron fieles hasta el amargo final no recibieron más que un ejercicio vacío de nostalgia por los tiempos mejores, y escasas ideas.

Es una suerte que Mad Men ya demostró que no seguirá ese camino gracias a la primera parte de su último ciclo que se exhibió hace unos meses. Ese final, por lo menos, dará satisfacción para 2015.  


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