Show me a Hero: El imperdible regreso del creador de The Wire
Opinión

Show me a Hero: El imperdible regreso del creador de The Wire

En sus series de televisión, David Simon tiene cosas qué decir. Y muchas. Entre los autores de la pantalla chica actual, el responsable de series como The Wire, Treme y Generation Kill, debe ser quien tiene el discurso más claro, consistente y siempre -desde sus comienzos televisivos en los 90- ha estado dispuesto a expresarlo sin concesiones.

Show me a Hero, su nueva miniserie que exhibe HBO los domingos a las 22 horas, se inscribe orgullosamente en esa misma tradición. Ambiciosa, la producción vuelve sobre una de las temáticas predilectas de Simon: la corrupción de las instituciones y cómo ésta hace que hasta el mejor intencionado de los individuos choque contra paredes infranqueables. Pero además se atreve con otras problemáticas, que resultan más actuales que nunca, como lo es el racismo institucionalizado en la sociedad estadounidense y cómo está presente en las más distintas capas de la comunidad y no sólo en la caricatura cercana al Ku Kux Klan.

La anécdota que abarca la miniserie es puntual y de la vida real: los intentos que tuvo que hacer, a fines de los 80,  el alcalde de Yonkers, Nueva York, por cumplir una orden judicial que lo obligaba a instalar viviendas sociales –que serían ocupadas por personas pobres, principalmente negras y latinas- en barrios de clase media casi totalmente blancos.

"La de David Simon, él mismo ha definido, es televisión para “inclinarse hacia adelante”. Es decir prestarle atención."

Lo que siguió fue la indignación incendiaria de la comunidad caucásica por la llegada de “indeseables”, contrastada con la realidad injusta e infame que debían enfrentar las personas con menores recursos, hacinados en virtuales guetos. El episodio está retratado en seis capítulos con un elenco liderado por un Oscar Isaac (Balada de un hombre común), que cada día demuestra de manera más convincente por qué es uno de los actores de carácter de moda en Hollywood.

En Show me a Hero está nuevamente la receta que tanto ha hecho destacar a David Simon y sus colaboradores: no solamente la habilidad de contar una historia significativa, con punto de vista, que interpela al espectador. Sino que también un cuento bien contado, con el talento de un narrador privilegiado que nunca se olvida de que al centro de todos sus discursos lo más importante sigue siendo la humanidad.

Por eso, aquí no hay caricaturas. No hay soluciones simples ni buenos con sombreros blancos y malos de antifaz. Aquí hay personajes complejos que toman vida propia y no se prestan para conclusiones facilistas. Es por eso que una anécdota tan local termina siendo universal y hasta cercana.  

La de David Simon, él mismo ha definido, es televisión para “inclinarse hacia adelante”. Es decir prestarle atención y no para ver echado en el sofá haciendo y pensando en otras cosas. Series para involucrarse, pensar, interpretar. Y cuando la invitación está hecha con un producto como Show Me a Hero, vaya que se agradece.


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