Crédito: A. Uno
#Ni una menos

#Ni una menos

Este miércoles, 19 de octubre, miles de mujeres en Santiago, en otras regiones del país y en varias ciudades de América Latina marcharon protestando contra la violencia de género, un fenómeno que lejos de disminuir pareciera ir en aumento. En 2015 murieron 45 mujeres víctimas de sus parejas en Chile. Pero sabemos que esa es la punta del iceberg, pues la violencia intrafamiliar esconde una cifra negra, dado que muchas de las agresiones nunca se denuncian y solo se conocen cuando se produce una tragedia

Con esta marcha, era un día para la dignidad de la mujer. Precisamente por eso creo que fue un mal día el que escogió Ricardo Lagos para dar un golpe significativo al gabinete de la Presidenta Michelle Bachelet. En una semana crítica para el gobierno, tras el tremendo papelón que hizo con el envío y retiro de la ley express para enfrentar el problema del padrón electoral para las municipales del domingo 23 de octubre, sacarle a uno de sus mejores ministros, obligándola a hacer un cambio de gabinete menor y absolutamente insuficiente para las circunstancias, es sin duda un actitud que raya en la falta de respeto y que hace evidente, muy temprano, el llamado síndrome del pato cojo. ¿Era tan urgente hacerlo antes de la elección?

Las acciones tienen significados simbólicos, son señales que dan luces… Y aunque probablemente no hubo la intención de elegir ese día, ese es también un factor importante a la hora de interpretar esta situación, porque quiere decir que ni siquiera fue un elemento considerado en el análisis.

En política, como en muchas otras áreas, es imposible desconocer que pese a todo, seguimos siendo un país que discrimina, y mucho, contra las mujeres. Por diversas razones -en gran medida culturales-, las mujeres en Chile tienen mayores dificultades para insertarse en el mercado laboral. Les cuesta más encontrar trabajo, son más mal pagadas y sus trabajos son de peor calidad. La brecha salarial es de 30% a favor de los hombres, es decir, a trabajos similares, ellos ganan casi un tercio más que las mujeres.

Esto se puede explicar por una distribución distinta en las ocupaciones, pues las mujeres están más concentradas en sectores de actividad donde las remuneraciones son inferiores, como educación o salud, por ejemplo, versus las áreas de ingeniería donde hay más hombres y los sueldos son más altos. En todo caso, comparativamente la brecha resulta demasiado amplia. De acuerdo al World Economic Forum en un ranking de 2015 realizado en 135 países, Chile ocupa el 131 en términos de igualdad salarial para el mismo empleo.

De las víctimas de violencia intrafamiliar, un 87% son mujeres y un 49% tienen menos de 18 años. Del total de denuncias por acoso sexual, el 95% son hechas por mujeres y el 68% en el caso de acoso laboral.

Hacerse cargo de esta realidad es un imperativo para quienes quieran asumir la conducción del país buscando políticas públicas que sean realmente efectivas para combatir la discriminación y la violencia de todo orden. 


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