Bea Sánchez y casi nadie
Foto: Agencia Uno
Opinión
Carlos Correa Carlos Correa
Académico y consultor en Opinión Pública

Bea Sánchez y casi nadie

Dentro del Frente Amplio son cada vez más los actores que prefieren negociar ahora un buen acuerdo con Guillier para segunda vuelta, que el día después de los resultados.

El criterio estratégico es claro. Las encuestas muestran que la mayoría de los votantes de Beatriz Sánchez tienen de manera natural una tendencia a votar por Guillier en segunda vuelta. Por tanto, son indiferentes a las pataletas o reclamos que puedan hacer los líderes de dicha coalición, e irán a las urnas a apoyar al candidato de los partidos progresistas.

Por tanto, es mejor negociar antes que se abran las urnas. Aplicando un el  principio de la mecánica cuántica, conocido como el Gato de Schrödinger, existen ahora dos realidades electorales para la coalición de izquierda. En una, Beatriz Sánchez tiene resultados de más de 10% y por tanto, el éxito de Guillier depende de dichos electores, y en otra no alcanza los dos dígitos y por tanto su aporte es despreciable. Mejor es sentarse en la mesa de los acuerdos con ambas posibilidades, y así tentar al guillierismo que cada vez se entusiasma más con la segunda vuelta.

"Si Piñera gana, la oposición estará en el Congreso y será clave la negociación de las comisiones claves que permitan tener visibilidad contra el gobierno"

No está muy claro qué quieren los dirigentes del Frente Amplio en dichas conversaciones. Guillier es mucho más de izquierda que cualquier candidato que ha tenido la coalición, incluyendo a la Presidenta Bachelet. A manera de ejemplo, ha dicho otra vez las mágicas palabras de Asamblea Constituyente y no más AFP, asuntos que la actual presidenta ni mencionó en su campaña electoral.

Dicha coalición se debate entre dos almas: una que quiere profundizar las reformas y considera que la Nueva Mayoría tiene limitaciones estructurales para ir más allá y una segunda, mucho más radical,  considera que la derecha y la centroizquierda han sido lo mismo en estos últimos años; actores de una democracia incompleta. Para el segundo grupo, cualquier negociación implica negar su propio discurso.

Pero para el grupo más pragmático, al que pertenecen los diputados que van a la reelección, el acuerdo tiene un valor estratégico. Si Piñera gana, la oposición estará en el Congreso y será clave la negociación de las comisiones claves que permitan tener visibilidad contra el gobierno. Hay que recordar que, para la próxima elección, todos los líderes del Frente Amplio tendrán edad constitucional para postular, y por tanto necesitan mantener la visibilidad en el espacio público.

Y si Guillier gana, podrían revitalizar la vieja estrategia de la “colaboración crítica” que ocupó Jackson y su grupo con Bachelet. Se instalaron en los inicios en el Estado, bajo su auspicio lograron la logística necesaria para constituir su movimiento y en el momento oportuno cuando el gobierno se retorcía bajo el esperpento del realismo sin renuncia, partieron a fundar su propio partido.

Esta conversación sólo es posible porque en el Frente Amplio ya están asumiendo como un hecho que su candidata, la periodista Beatriz Sánchez se ha alejado de la posibilidad de disputar la segunda vuelta. Esto ha generado una tensión subterránea con el comando de la candidata, que ve el desaliento en asumir que la candidata no tiene posibilidades reales. Los electores podrían pasarse a Guillier antes de la segunda vuelta haciendo mayor el descalabro.

"La primaria fue todo un éxito, pues, aunque los partidarios del Frente Amplio prefirieron el Twitter a las urnas"

Hay que recordar que la alternativa Beatriz Sánchez surgió por la propia necesidad del Frente Amplio de tener una candidatura con capacidad de llegar a los medios y con ello arrastrar a sus difíciles votantes a las urnas y apuntalar las respectivas candidaturas parlamentarias para convertirse en una fuerza influyente en los años que vienen.

La primaria fue todo un éxito, pues, aunque los partidarios del Frente Amplio prefirieron el Twitter a las urnas, tuvo una visibilidad que se reflejó en las intenciones de voto. Coincidió además con el peor momento de la Nueva Mayoría, por lo que no parecía lejana la posibilidad de lograr un impensado enfrentamiento a Piñera en segunda vuelta.

Beatriz Sánchez no logró mantener en el tiempo la energía de esos días. Su coalición mostró su peor cara en el incidente Jackson – Mayol por la nominación en el distrito 10, contribuyendo a la caída sostenida en las intenciones de votos. Una serie de errores comunicacionales gruesos de la propia candidata como decir en el propio Hogar de Cristo que había que sacar a la sociedad civil del cuidado de los niños, o no ir a ciertos programas de televisión han aportado su grano de arena a las malas noticias..

Lo inesperado de esto, es el abandono de los líderes del Frente Amplio que prefieren negociar por sus propios intereses, en vez de seguir dando la pelea. Pareciera que el slogan más representativo de esta etapa es Beatriz Sánchez y casi nadie.