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Opinión
Carlos Correa Carlos Correa
Académico y consultor en Opinión Pública

Comportamiento binominal

El Partido Socialista lleva en el Maule a una candidata a senadora que nadie conoce ni tiene recursos, pero ayuda a cumplir la cuota del 40% sin ser amenaza para el presidente del partido. Chilevamos acuerda en Maipú llevar tres candidatos del PRI en una misma comuna, pese a que dos no son competitivos, para asegurar que salga la presidenta del partido. La Nueva Mayoría negocia no llevar candidatos socialistas en Atacama, región donde el PS ha obtenido senaturías desde el inicio de la democracia. El Frente Amplio aplica todo tipo de artimañas para proteger al diputado Giorgio Jackson, con un diseño de subpactos que deja al ex díscolo Mayol con pocas posibilidades. Y la derecha, para asegurar a un UDI, un RN y el ex precandidato presidencial en la fértil región de la Araucanía, saca al combativo Rojo Edwards de la fórmula.

"La gran mayoría de los partidos mandó a las mujeres a lugares con baja posibilidad de ser elegidas, o como compañeras de lista de un candidato protegido"

La lista puede ser interminable de la cantidad de actos de protección de candidatos que implicó una serie de operaciones, algunas más institucionales, otras ridículas y algunas incluso en el borde del comportamiento democrático, cuyo objetivo final es asegurar las cuotas de poder y que en el Congreso quienes controlan los partidos no se vean amenazados. Aunque el sistema electoral cambió, no lo hicieron quienes toman las decisiones.

"Probablemente cuando se abran las urnas y se cuenten los votos muchos expertos electorales quedarán en el ridículo"

La cara más amarga de esta estrategia de protección es el modo como los partidos buscaron cumplir con la norma de la ley que les obliga a llevar un 40%. La gran mayoría mandó a las mujeres a lugares con baja posibilidad de ser elegidas, o como compañeras de lista de un protegido del partido, obviamente de sexo masculino y que además figura con alto conocimiento público.

¿Acaso el nuevo sistema electoral genera los incentivos para que el comportamiento de los tomadores de decisión siga siendo blindarse unos a los otros?

La verdad es que no es así. El sistema electoral nuevo, denominado técnicamente como sistema D’Hont, actúa de manera proporcional según los votos que saque el total de una lista. Puede pasar que un candidato sea el más votado, pero en otra lista sus contendores en conjunto lo superen y así lograrán que salga uno de ellos. A manera de ejemplo, si en Atacama, donde el temor a Yasna Provoste paraliza todo, si se hubiesen presentado en una lista Insulza, Carmona y Leal, entre los tres podrían haber superado a la diputada DC y con ello lograr la elegibilidad de uno. Lo mismo ocurre a nivel de los partidos, donde el sistema, al establecerlos como subpactos, hace que importe más el caudal de votos que saca la colectividad que blindar a un candidato. A manera de ejemplo, la acertada decisión del PPD de permitir que compitan Marcos Nuñez y Ricardo Lagos Weber le asegura un escaño en el Senado.

En el Frente Amplio la única manera que puede Jackson ser reelecto es asegurarse que vaya Mayol en su lista. Sus otros compañeros que son candidatos, pese a la energía que muestran, no le aportan votos. Su devoción infinita al diputado RD hace que capten los mismos electores. La competencia con el ex candidato presidencial hará que aumente el caudal de votos del Frente Amplio y con ello tengan un porcentaje más alto y por tanto más probabilidad de estar en la Cámara. Probablemente, en el último minuto de la crisis que pasaron alguien se acordó de ello y por tanto incluyeron al mediático académico en la lista, quien sin saber el verdadero poder que tenía en sus manos, se las hizo fácil con disculpas y aceptación de un subpacto que lo perjudica.

En la derecha la miopía es la misma. El error de dejar a Edwards fuera de la lista  en la Novena Región prueba que tampoco entienden el nuevo sistema electoral. Con el peleador diputado dentro de la fórmula electoral, el caudal de votos aumentaría y con ello podrían elegir un tercer senador y constituir mayoría en la región.

Probablemente cuando se abran las urnas y se cuenten los votos muchos expertos electorales quedarán en el ridículo. Cuando se den cuenta que el sistema está hecho para castigar a quienes prefieren el blindaje sobre la competencia, vendrán las sorpresas y las recriminaciones. Quizá ese momento sea el verdadero fin del sistema binominal, que si bien cambió las fórmulas electorales, no lo ha hecho todavía con el comportamiento de quienes controlan los partidos políticos.