Alejandro Guillier condena hechos violentos en La Araucanía
Foto: Agencia Uno
Opinión
Carlos Correa Carlos Correa
Académico y consultor en Opinión Pública

Efecto copypaste

La revelación en un artículo de la Radio Biobio de que los informes que hacía uno de los asesores legislativos constituían copypaste de información que estaba disponible en el Senado ha tenido efectos que resultaron muy distintos a los del clásico escándalo político.

En primer lugar, la sensación de este caso no fue un derrumbamiento moral del senador Guillier, que podía ser predecible por cierta tendencia a la superioridad moral que suele exhibir ocupando su calidad de independiente. Más bien, la reacción de la opinión pública fue que lo ocurrido es un reflejo de la propia siesta de la que parece no despertar el candidato de buena parte de lo que era la Nueva Mayoría. La construcción fue que su modorra llega hasta tal nivel que necesita un asesor que le lea la página web.

"La construcción fue que su modorra llega hasta tal nivel que necesita un asesor que le lea la página web"

Las propias explicaciones que dio el Senador van hacia ese mismo sentido. Planteó derechamente que no tiene tiempo alguno de estar revisando la página web de la institución para la que trabaja. El hecho que su vocera buscara culpar al proveedor del servicio de lectura y copia de páginas web y su propio coordinador no tuviera noticia de la investigación periodística, ratifica el nivel de desorden que cubre toda su campaña.

La cantidad de enredos comunicacionales en este caso parecen ser una paradoja de la propia historia del candidato, que fue un director de prensa e importante rostro de la televisión. Más aún, profesor universitario como suele decir cuando sermonea a los periodistas políticos. Pese a sus credenciales pareciera no recordar el concepto de Agenda Setting que enseñan en todas las escuelas de periodismo, que relata cómo y por qué los medios construyen ciertas noticias.

Si el candidato releyera la literatura podría darse cuenta que los medios están narrando sobre una candidatura que va al fracaso, porque el mismo senador y la coalición que lo acompaña transmite eso de manera constante. Un mejor ejemplo de ello es la filtración de una reunión de campaña para analizar los distintos escenarios, que terminó en una pelea entre un familiar de Guillier y el diputado Andrade. ¿Qué sentido tiene asistir a una reunión tan reservada si el objetivo es filtrar las propias dificultades del candidato? Es probable que ante tal contradicción lógica lo que haya es una estrategia de sálvese quien pueda y de expiación de culpas ante la catástrofe que viene sobre el progresismo, que parecerá después de esta candidatura, un pueblo arrasado por el huracán Irma.

"En secreto, muchos senadores culpan de este nuevo frenesí de los fiscales a las impericias de su colega Guillier"

El propio enojo del candidato con los periodistas políticos a los que manda constantemente a leerse su libro es la misma constatación del fracaso y la poca energía que tiene el senador para esta contienda. Por cierto, le es muy afortunado que nadie dedique mucho tiempo a leer su manifiesto escrito por un amigo complaciente, pues está lleno de lugares comunes y consignas vacías que fortalecerían la imagen de liviandad que rodea a su aventura presidencial.

Por otro lado el incidente del copy paste ha desatado una contienda entre poderes del Estado en el que el propio senador es actor. La fiscalía aprovechando el revuelo mediático fue sobre una presa que le había sido esquiva: los informes de las asignaciones del Senado. La instalación que el poder político es una cueva de bandidos es música en el oído para los fiscales mediáticos que se han autoasignado un rol parecido al que jugaba su colega Harvey Dent en Ciudad Gótica: limpiadores a todo precio de un espacio público corrompido.

Saben que la opinión pública está de su lado, y que le costará comprender que la República necesita senadores plenamente autónomos en sus decisiones políticas. Y por si hay dudas, una conveniente filtración a un canal de televisión sobre lo encontrado en la Cámara de Diputados, deja mejor instalada la balanza del juicio público hacia su lado.

En secreto, muchos senadores culpan de este nuevo frenesí de los fiscales a las impericias de su colega Guillier, a quien la mala suerte persigue hasta cuando está durmiendo.[1]


[1] Frase copy paste de una canción del grupo de rap Orishas.