Crédito: Agencia Uno
El antipiñerismo no salvó a la Nueva Mayoría

El antipiñerismo no salvó a la Nueva Mayoría

Pese al amplio triunfo obtenido causará asombro en esta elección cómo pudo enredarse esta contienda. En la época de las primarias, donde la Nueva Mayoría se retorcía de dolor en el medio del increíble error de no asistir a dicha contienda y surgía como nueva fuerza el Frente Amplio, nadie podía imaginarse que la derecha iba a tener temor.

Quizá los votos que le faltaron a Guillier estuvieron ahí. En esa primaria no realizada que el actual senador por Antofagasta habría ganado sin duda alguna. La presencia en la televisión y la foto final acompañado de toda la centroizquierda lo habría puesto en una situación de empate con Piñera.  Aunque es difícil hacer siempre análisis sobre escenarios que no ocurrieron, no debe olvidarse que ahí estuvo el origen de la caída.

El ahora Presidente buscó en la segunda vuelta de manera decidida los votos de la derecha, y como reacción creó una nueva fuerza: el antipiñerismo. Aunque éste se expresó más en un sentimiento que en una concurrencia a las urnas, dejando también serias dudas sobre si sigue vigente la archiconocida maquinaria territorial de la NM. En contraste Guillier fue oscilatorio en su camino, perdió dos semanas preciosas buscando complacer al FA y a La Moneda en vez de ir a recuperar electores.

La centroizquierda tiene un problema de fondo que le pesará en los años que viene. La seguidilla de desencuentros que terminaron con dicho sector fuera de las pantallas de televisión durante la primaria, y la incapacidad, pese al apoyo a gotas del Frente Amplio, de ganar la dejará como la gran culpable de esta derrota. La imagen de la Presidenta devolviéndole la banda a Piñera perseguirá a la izquierda oficialista por mucho tiempo. Eso dejará al Frente Amplio con el perfecto valor moral de hacer el “sorpasso” como se denominó a la operación de Podemos para liquidar al PSOE en España.

"Para Piñera, gobernar tendrá varias dificultades, pese a la oposición dividida."

El Frente Amplio podrá decir que fueron generosos en su derrota y tendrán razón los que señalaron a Guillier y su entorno como los incapaces de convocar para derrotar a un candidato herido por la autocomplacencia de primera vuelta y por los desagrados que provocó su desempeño en el balotaje. Eso pesará mucho para ver quién será la verdadera batuta de la oposición, pues de cierta manera el FA está libre de esta derrota.

Para Piñera, gobernar tendrá varias dificultades, pese a la oposición dividida. En primer lugar, deberá luchar contra su propia tentación de autodeclararse como el mejor segundo gobierno de un mismo Presidente de la historia. Después de ello tendrá que ver cómo maneja a la familia Kast y a Ossandón. Los tres buscarán, por distintos lados, de hacerse de la derecha y con ello mejorar sus posibilidades para el 2022. Y buena parte de esa estrategia pasará por diferenciarse del gobierno.

"Al final del día, por muy destrozada que esté la Nueva Mayoría es la fuerza disponible para construir acuerdos."

El mejor de los caminos, aunque le cueste al propio Presidente, es dejar su sello derechista, junto con el reloj rojo, como una anécdota de campaña. Le conviene construir algún tema que pueda ser motivo de entendimiento con la oposición. Para ello, deberá evitar la tentación de desarmar las reformas que ya se han logrado y sobre todo no repetir el efecto Von Baer y atacar al actual gobierno. Si hace eso, hará que el actual oficialismo termine en brazos del FA y con ello enfrentará nuevamente a la calle. Al final del día, por muy destrozada que esté la Nueva Mayoría es la fuerza disponible para construir acuerdos. 


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