Los cuatro ejes de la propuesta programática presentada por Lagos
Foto: Agencia Uno
Opinión
Carlos Correa Carlos Correa
Académico y consultor en Opinión Pública

El árbol de decisión del PS

Una de las decisiones más díficiles que tendrá el PS en décadas será la del comité central del domingo, donde deberá elegir entre el senador Alejandro Guillier y el ex Presidente Lagos para su candidato presidencial.

Los argumentos racionales para ambos son crudos. El primero es el único candidato de la Nueva Mayoría que tiene dos dígitos en las encuestas y el segundo es un ex presidente socialista, apoyado históricamente por su partido y además el partido primo del PS, el PPD, tradicionalmente más indisciplinado, no ha vacilado en momento alguno en apoyarlo.

No existe la opción de caída por secretaría de Lagos. El PPD, partido en el que milita y lo apoya está a punto de reficharse en todas las regiones, y por tanto de poder levantar un candidato presidencial propio. Algunos secretamente deseaban que no hubiese sido así para no tener que enfrentarse al costo ante la historia de rechazar a Lagos. Pero la suerte está echada y quedan pocas horas para la decisión que tendrá en vilo a todo el país.

Si el PS elige a Guillier, éste tendrá un impulso de gran valor en su campaña. Su punto más débil es su falta de contenido y podría quedar resuelto con la incorporación masiva de socialistas a su comando. Algún que otro dirigente importante tendrá el secreto y dulce sueño de ser su factótum y por tanto su futuro ministro del interior. Para Guillier se vuelve imprescindible este apoyo. La reciente publicación del libro que se entrevistó a sí mismo a través de un amigo complaciente no resolvió el problema de fondo, pues una lectura de éste muestra más deseos que propuestas estratégicas para dirigir el país.

Por cierto, hay una anécdota en el libro que parece especialmente dirigida al comité central del PS. Guillier cuenta con lujo de detalles, cuando siendo un joven universitario le dio la mano al ex Presidente Allende. Si bien la estrategia comunicacional no es original en modo alguno, pues Clinton en plena campaña sacó sus fotos de juventud con Kennedy para convencer al corazón demócrata, tiene un fuerte sentido emotivo para los socialistas. Decir que en su juventud fue bendecido por Allende, le permite tener una legitimidad más allá de las encuestas.

Pero habrá costos enormes, además de lo que dirá la historia por haber despachado en menos de 10 días a tres socialistas para proponer a la primaria a alguien de afuera que por más que busca disfrazarse de socialista no lo ha sido nunca en su vida. Para la DC, aliado histórico y el otro tornillo del eje central de la Nueva Mayoría, esta elección será una ofensa mayor. La mayoría que logró Carolina Goic y que aisló al grupo rupturista de Mariana Aylwin podría deshacerse ante la amenaza de una primaria de todos contra la DC con los consiguientes efectos en las listas parlamentarias. Y si no hay DC, simplemente no hay coalición de centroizquierda. Ningún dirigente querrá el tatuaje de sepulturero de la coalición que lo perseguirá a lo largo de su vida política.

Viendo el otro camino del laberinto de decisiones, elegir a Lagos tiene también problemas complejos. Si existe un acuerdo no conocido entre Guillier y alguna tendencia importante del PS, este con justa razón hará una llamada de esas que solía hacer Doug Stamper en House of Cards recordando que había un acuerdo que no se cumplió. Guillier sin el PS actuaría literalmente como un radical libre, provocando un daño comunicacional de proporciones a la directiva entrante.

Podría vocear a los cuatro vientos la amenaza sutil que está en su libro, entre toneladas de lugares comunes. Allí dice claro que, en vez de ganar las primarias, para algunos es más urgente e importante mantener sus parcelas de poder.

Debe también la directiva de tener los cuidados no dividir al partido. Pareciera garantizado con un acuerdo tácito de armisticio entre las dos facciones de no castigar al otro y mirar hacia el techo ante los no apoyo al candidato que designe el PS. Para esa paz social el actual presidente, Alvaro Elizalde, tiene habilidades blandas de sobra.

Presiones ha habido de todo tipo, desde sutiles hasta las brutales que vinieron del comando de Lagos. Pareciera que el ex Ministro Pacheco no aprendió la lección de los costos de la operación tipo blitzkrieg para bajar a la Senadora Allende. Si no aprendió de política debiera retomar los estudios de física y en especial aquella ley que dice ante una fuerza de acción viene otra de reacción, pero en sentido contrario. Así; la amenaza ruda de bajar a Lagos si el PS no lo apoya, generó una sensación que se podía bajar el candidato, que es justamente lo contrario que debiera buscar su comando.

Y, por cierto, no hay espacio alguno para la libertad de acción. Si se eligiera ese camino y así evitar recriminaciones mutuas ¿Quién podría contener a los militantes socialistas que secretamente apoyan a Beatriz Sanchez y viven narcotizados por los cantos de revolución y antisistema desde el Frente Amplio?