El cerco informativo de Guillier
Política

El cerco informativo de Guillier

Carlos Correa
Carlos Correa

Ingeniero Civil Industrial de la Universidad de Chile, MBA Tulane University y consultor en Opinión Pública. Ha participado en más de 50 consultorías en asuntos públicos, estudios de opinión, comunicación estratégica, gestión de crisis e inteligencia política. Académico escuela de periodismo UDP y del Magister en Comunicación Estrátegica de la Universidad Católica del Norte. Fundador de la empresa de Estudios y Gestión de Crisis Qualiz. Ex director (s) de la Secretaría de Comunicaciones del Gobierno de Chile. Ex Gerente Asuntos Públicos Imaginaccion Consultores.

Se ha instalado en el entorno directo de Guillier que existe una especie de conspiración maligna de los medios para echar a perder su candidatura. Muchos de ellos piensan que si no fuera por animosidad de la prensa, sumado a los encuestadores cercanos a Piñera, Guillier estaría prácticamente listo para ser Presidente.

La expresión del supuesto complot de los medios para destrozar la candidatura presidencial del senador Guillier tomó el nombre de “cerco informativo” a raíz de un tweet del diputado Sergio Aguiló, quien en modo consigna, llamó a los periodistas a no hacerse cómplices de tal canallada.

Pero también en sus círculos cercanos, incluyendo al propio candidato, se piensa eso. Es por ello que no da entrevistas a varios medios, cuando habla regaña a los reporteros políticos y en las redes sociales sus partidarios juegan de plañideros ante las pocas y malas noticias que se cuentan de su opción presidencial

"El espacio de poder se sigue disputando en los medios. Incluso a veces pelear con ellos puede ser buen negocio como lo hizo Trump"

¿Es real que hay en los medios una especie de cerco informativo a Guillier? Peor aún, ¿esa conspiración secreta puede afectar su candidatura presidencial e incluso pasar por encima de la voluntad popular?

En un punto el senador tiene razón. El espacio de poder se sigue disputando en los medios. Incluso a veces pelear con ellos puede ser buen negocio como lo hizo Trump, que olfateó correctamente que en sectores de la America Profunda, en especial anglosajona, se estaba instalando una desconfianza hacia el exceso de corrección política que habían instalado los medios tradicionales. Buena parte de la estrategia de Trump fue obligar a los canales de TV a hablar sobre él. Su estilo anti establishment hizo el resto.

Pero no es el caso de Guillier. En primer lugar Donald Trump aceptó ir a una primaria donde se enfrentó y derrotó al Partido Republicano completo, mientras los partidarios de Guillier echaron abajo la de la Nueva Mayoría y lo designaron candidato por secretaría. Por mientras que Piñera y Ossandón debatían y Beatriz Sánchez se hacía conocida, el senador por Antofagasta perdió un tiempo de oro juntando firmas. Algunos de sus asesores pensaron ilusamente que dicho proceso podía tener el mismo impacto que un debate presidencial o los primeros roces de las dos visiones del Frente Amplio. Llama la atención que el propio candidato, que dirigió exitosamente el departamento de prensa de un canal de televisión, pueda creer que el trámite burocrático de operadores políticos juntando firmas pueda compararse a todo lo que se dijeron Ossandón y Piñera durante la primaria. La televisión es también emoción, como bien sabe el ahora antiperiodista, y no hubo durante varios meses nada de eso en su campaña.

"Su frase de la primaria llamando a no participar y dormir la siesta terminó siendo el sello de su propia aventura política."

Posteriormente a la primaria, Guillier tampoco enmendó el rumbo. En vez de copar los espacios y aprovechar la baja votación del Frente Amplio para quitarles la marca de la izquierda, simplemente se sumergió. Lo poco que habló siguió siendo en ese tono de Wikipedia de lugares comunes que tanto ha dañado su reputación. Su frase de la primaria llamando a no participar y  dormir la siesta terminó siendo el sello de su propia aventura política.

El efecto directo de su serie de errores es que, según la encuesta Adimark, ha perdido 12 puntos desde enero. Simplemente no tiene relato, y a falta de ello los medios más bien se centran en sus omisiones, y sin duda, en sus yerros como aquel de ir a proclamar a su vocera al distrito del hasta ese momento, su principal aliado en el PPD. Una de las tareas del nuevo comando será corregir esto y volver a recuperar las emociones que generó cuando irrumpió en el espacio público. Parte de eso pasa por un cambio del propio senador, que debiera echar mano a su habilidad comunicacional de antaño y pasearse por la televisión, para romper la sensación que la coalición que lo apoya no tiene nada que decir, salvo que quiere conservar el poder. Ocupando sus propias palabras, Guillier tiene que despertar de la siesta y correr riesgos rompiendo el cerco informativo que se ha autoimpuesto.