El germen autoritario en el Frente Amplio
Opinión
Carlos Correa Carlos Correa
Académico y consultor en Opinión Pública

El germen autoritario en el Frente Amplio

La crisis política en el Frente Amplio, desatada por la competencia para diputados en el distrito 10, ha alcanzado ribetes mayores aún que la crisis de Lagos con el PS o el conflicto Goic-Rincón en la DC. En el submundo de Twitter, que es La Meca del Frente Amplio, tiene ribetes tragicómicos, con una producción de memes comparables al fútbol o a un capítulo de Game of Thrones. Con la rapidez y la liviandad que suelen actuar las redes sociales, se ha llegado a dictaminar que el gran perdedor es el ex niño símbolo de la nueva política, el diputado Giorgio Jackson.

Pero no es el asunto más preocupante. Resulta lógico que donde haya poder resulte en disputas a veces agrias. Tarde o temprano en el Frente Amplio iba a pasar lo mismo. Su autoimagen de puros los hizo no construir mecanismos institucionales para procesar sus diferencias como el resto de los partidos políticos de Chile. También, y le pasó en su momento a la derecha, convertirse en fuerza moralizadora del resto suele estallar en la cara.

Pero nada de eso tiene la gravedad de otro síntoma que apareció en estos días y del que se ha hablado poco. El autoritarismo, que parecía desterrado en las fuerzas políticas chilenas, apareció de nuevo con su peor cara.

"El germen totalitario en una coalición que pretende dirigir Chile es un asunto que debiera preocupar a toda la clase política"

Si se revisan los hechos que son de público conocimiento, el modus operandi de las dictaduras parece ser la práctica política de quienes se siguen declarando renovadores de la política. Un grupo de personas que nadie conoce y que se autodenominan la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio sanciona, sin escuchar al acusado, el fin de su vida política. Acto seguido, a la 1 de la madrugada una comisión de dicho tribunal secreto se apersona en la casa del ahora excomulgado para comunicarle la decisión.

Solo en las dictaduras o en la película Brazil aparecen los funcionarios en la casa de los adversarios durante la madrugada para castigarlos. Si el Frente Amplio tuviera el Poder Ejecutivo, podríamos haber visto escenas parecidas a las que la mostró la televisión en Venezuela donde los servicios de inteligencia sacaron a los opositores en pijama a la calle. O peor aún, como vivieron muchas familias chilenas en los años negros del pinochetismo, cuando llegaron en la madrugada las fuerzas de seguridad a las casas de opositores a allanar y detener, sin posibilidad alguna de defensa o norma institucional alguna.

"Es más probable que este brote autoritario de los dirigentes del Frente Amplio tenga origen en la estrategia de negación de sus orígenes en la Nueva Mayoría. En el intento de no reproducir los defectos de sus padres y madres, se les olvidó su principal virtud: el amor a la democracia"

Sumando a esta oleada autoritaria, la candidata presidencial, justificando que dirige un “gobierno feminista”, se suma a justificar el acto bárbaro. En democracia los candidatos no son el gobierno y éste se gana en las urnas. Solo quien se cree poseedor de la verdad y que no necesita la validación necesaria de los electores podría declararse gobierno. Más aún, al día siguiente la misma candidata se declara a sí misma la “máximo líder” (sic). Revisando la historia, hay pocos gobernantes que se autodenominan así. El más conocido es Kim Il Sung, fundador de Corea del Norte y abuelo del actual Mandatario. Quizá la candidata Sánchez podrá explicar que no fue un arranque de mesianismo, sino un acto de solidaridad con el lejano país en el mismo momento que el Vicepresidente de EEUU le pedía al gobierno que rompiera relaciones con la tierra de la dinastía fundada por el verdadero Máximo Líder.

La lista sigue. Alberto Mayol, el autor de los audios ya famosos, que no son precisamente piezas de comunicación política, ofrece someterse, al viejo modo estalinista, a la ordalía donde los acusados de delitos y traiciones  en dictaduras comparecían ante sus compañeros a reconocerse culpables y traidores. El diputado Jackson en televisión invita al hereje a dicho acto de constricción diciendo que “tiene que decir toda la verdad”.

El germen totalitario en una coalición que pretende dirigir Chile es un asunto que debiera preocupar a toda la clase política.  Algunos analistas han comparado a los protagonistas de la historia del Frente Amplio con los rostros más conocidos de la Nueva Mayoría, pero la izquierda oficialista, pese a todos sus defectos y a todos los errores que pudiera haber cometido en estos 25 años, no ha perdido nunca su espíritu democrático y ni siquiera en sus peores momentos dejó de respetar sus instituciones y el derecho de cualquier persona a defenderse de acusaciones.

Algunos creen que es parte de los tiempos de una nueva generación de los llamados Millenials, que, tras su buena onda y amor a las redes sociales, esconde una profunda intolerancia al prójimo cuando no transmite en su frecuencia hipster. Pero es más probable que este brote autoritario de los dirigentes del Frente Amplio tenga origen en la estrategia de negación de sus orígenes en la Nueva Mayoría. En el intento de no reproducir los defectos de sus padres y madres, se les olvidó su principal virtud: el amor a la democracia.