El giro chileno en la situación de Venezuela
Opinión
Carlos Correa Carlos Correa
Académico y consultor en Opinión Pública

El giro chileno en la situación de Venezuela

Maduro, el Presidente que sucedió a Chávez, y que parecía más moderado que su comandante originador, ha salido un hueso duro de roer. En Venezuela la situación parece tener al mismo tiempo todas las tormentas posibles. Junto con una crisis económica profunda derivada del fin de la bonanza petrolera y la sucesiva destrucción de capital físico y salida del país del capital humano, se suma un aumento de la represión contra los opositores, que incluye encarcelamiento de los principales líderes civiles, represión mediante bandas paramilitares e incluso agresiones a los legisladores elegidos en procesos que están en el marco de la propia Constitución bolivariana.

Por otro lado, el actual Presidente de Venezuela no cuenta con la legitimidad que tuvo en su tiempo la revolución cubana. Él es simplemente un burócrata alimentado por Chávez y, a diferencia de Cuba, EEUU no ha dejado de comerciar con Venezuela y comprarle petróleo a manos llenas. El comandante Chávez en algún momento en las Naciones Unidas se hizo famoso por su frase “huele a azufre”, refiriéndose al ex Presidente Bush, pero en realidad el único olor de ese tipo que había en las relaciones entre dos países era el flujo incesante de petróleo comprado por el imperialismo y con el cual el fundador del boliviarianismo financiaba su experimento continental.

"(Maduro) es simplemente un burócrata alimentado por Chávez"

Tampoco, a diferencia de lo que pasó con Allende en 1973, los Estados Unidos han organizado operaciones para derrocarlo. Simplemente lo han dejado estar y, por tanto, las dificultades económicas de Venezuela se deben más a los gruesos errores económicos como el control de precios, el control de divisas o la intervención de la estatal PDVSA.

Pero aún así ,el proceso chavista cuenta con demasiadas simpatías en la izquierda chilena. Esta no ve a un gobernante que ha transgredido todo lo posible su propia Constitución, sino un luchador antioligárquico. En los líderes de las protestas civiles que sufren presidio y persecución, como en el pasado le ocurrió a quienes se levantaron contra la dictadura en Chile, la izquierda ve a agentes del imperialismo y de la CIA que conspiran para derrotar al gobierno. Maduro mantiene viva la ilusión del héroe por la justicia social, aunque se parezca más al Guasón de Ciudad Gótica que a Fidel Castro o al Che Guevara.

"Por la presión de su alma más de izquierda, el gobierno chileno, a diferencia de otros países latinoamericanos, ha tenido una actitud más cuidadosa con Venezuela"

Probablemente por la presión de su alma más de izquierda, el gobierno chileno, a diferencia de otros países latinoamericanos ha tenido una actitud más cuidadosa con Venezuela. El Partido Comunista, que forma parte del gobierno, nunca ha ocultado sus simpatías por el gobierno de Maduro y atribuye la conmoción social que existe en ese país a “agresiones del imperialismo” e incluso compara las acciones de la oposición venezolana con los montajes que realizaba la dictadura de Pinochet, como hizo ver en una declaración reciente.

Dicha calma ha sido muchas veces utilizada por la derecha en Chile para decir que la Presidenta y su gobierno simpatiza con Maduro. También para la oposición, sus sentimientos nublan el raciocinio. Chávez siempre tuvo una posición muy crítica de los gobiernos de centro izquierda en Chile y nunca perdió oportunidad de molestarlos, como cuando dijo en su momento que ansiaba bañarse en una playa boliviana. Y a la Presidenta, nunca le ha gustado mucho el estilo matonesco que tenía el comandante y mucho menos el distorsionado de su actual sucesor.

Hay dos elementos importantes en el cambio de giro. El primero es que Chile no puede quedarse fuera de una posición en que están Perú y Argentina. La Cancillería ha sorteado muy bien el cambio de giro ideológico en ambos vecinos y las relaciones no solo se mantienen intactas sino que se han profundizado en ambos casos. Tanto PPK como Macri han guardado en un cajón sus evidentes simpatías por Piñera y han tenido una cordial relación con la Presidenta. Quedarse fuera en una acción diplomática donde ambos son actores relevantes podría echar a perder el delicado trabajo del canciller en estos meses.

Un segundo factor es la impresionante movilización para votar contra Maduro que ha tenido la comunidad venezolana residente en Chile. Demostraron una capacidad de organización que no tiene ninguna otra comunidad de migrantes. Buena parte de los venezolanos que han venido a Chile son altamente preparados y han encontrado espacio en la ingeniería y en la industria de las TI. Este grupo puede volverse realmente influyente en las próximas elecciones y ante cualquier gesto de La Moneda que pueda interpretarse como apoyo a Maduro correrán a los brazos de Piñera, algo en que, pese a todos los cantos de sirena desde la derecha, no han caído.