J.A. Kast, el Le Pen chileno
Opinión
Carlos Correa Carlos Correa
Académico y consultor en Opinión Pública

J.A. Kast, el Le Pen chileno

De todas las cosas sorprendentes que ha hecho José Antonio Kast en las últimas semanas, la demanda a la CUT invocando la ley Zamudio por no invitarlo a un debate alcanza un nivel de audacia en candidaturas presidenciales que será difícil de superar. Hay que recordar que el diputado votó en contra de dicha ley, y ha reiterado varias veces que en Chile hay una dictadura gay, junto con otras frases que sacan roncha en los activistas por la diversidad sexual.

Kast superó a su propia osadía cuando había ido a La Moneda el 11 de septiembre, junto con decenas de militantes de izquierda que homenajeaban a Allende y los muertos de ese día. El gobierno, que había extendido de manera protocolar la invitación, fue el primer sorprendido con el candidato de las reminiscencias del pinochetismo instalado entre familiares de víctimas y funcionarios de gobierno.

"Lo que parecía al principio una humorada o una competencia familiar con su sobrino, se está convirtiendo en una candidatura conservadora llamativa y con posibilidades de influir en los resultados"

Lo que parecía al principio una humorada o una competencia familiar con su sobrino, se está convirtiendo en una candidatura conservadora llamativa y con posibilidades de influir en los resultados. Aunque Kast va a bastante distancia de los tres primeros, los resultados que obtenga tienen varias consecuencias en la segunda vuelta.

En primer lugar, el diputado puede llevar a votar a toda la fauna autoritaria que no logra tragar a Piñera. Esto implica que aumenta la base de votantes, y por tanto el porcentaje de sufragios del ex Presidente baja. La apuesta del comando de Chile Vamos es obtener una ventaja en porcentajes tan grande sobre Guillier que actúe como una bomba lacrimógena sobre los votantes de izquierda y los aleje de las urnas. Kast, desde la derecha, es una amenaza a esa estrategia.

Un segundo efecto es que puede neutralizar el pretendido corrimiento hacia el centro que planifica el comando de Piñera para la segunda vuelta. Más aún, cuando la reciente encuesta Cadem mostró una alta disposición de los votantes de Beatriz Sanchez hacia Guillier en el balotaje. Si los resultados de Kast son cercanos al 10% y toda la izquierda sumada saca más que el ex Presidente, éste tendrá que hacer demasiados gestos hacia la derecha más dura. El precio será muy alto. En el pliego estará incluido el fin de la doctrina de los cómplices pasivos e indultos varios para los condenados en Punta Peuco, asuntos que le pegarán directamente al sello pro derechos humanos que le gusta a Piñera. Si la izquierda recupera su habilidad de movilización, puede instalar algo parecido a lo que se hace en Perú contra el fujimorismo en segundas vueltas.

Volviendo al tema familiar, el tío parece ser el más cercano a lo que soñó el sobrino. Durante la primaria, los partidarios del otro Kast repetían cándidamente que aspiraban a un segundo lugar que proyectara al ahora candidato a senador por la Araucanía como el sucesor de Piñera. Sorpresivamente José Antonio es de los dos, por lejos, el que tiene más proyección para el 2022 que finalmente es su apuesta.

Y al igual que  la familia Le Pen en Francia, Kast piensa en futuras elecciones. Más que mal, hace varias elecciones que Marine Le Pen es una candidata con fuerza real y no testimonial.

Y su estrategia provocadora es también parecida. Al igual que Le Pen, habla como el conservador de la calle, el que cree en su trabajo y no en el Estado. Sus discursos son deliciosos para taxistas y comerciantes convencidos que el migrante viene a delinquir, quitarle el trabajo y ensuciar la raza chilena. El diputado empatiza con los que creen que hace falta mano dura con la delincuencia como la que había en el gobierno militar, y no tanta preocupación por las garantías procesales de los malhechores. Y no teme provocar. Más aún, busca la irritación de la izquierda y grupos defensores de minorías para así generar más empatía en los conservadores a pie.

"Para el piñerismo es difícil tratar con este Kast. Polemizar con él puede hacerle perder a ChileVamos los votos conservadores que ya tiene en el bolsillo"

Es por ello que Jose A. Kast se atreve a decir el placer secreto de la derecha corriente: las convulsiones sociales se arreglan en Chile con militares. Aunque se refería a la Araucanía, perfectamente, bajo su línea lógica, si los estudiantes vuelven a salir a la calle de manera masiva como el 2011, un par de tanquetas calmaría todo.

Para el piñerismo es difícil tratar con este Kast. Polemizar con él puede hacerle perder a ChileVamos los votos conservadores que ya tiene en el bolsillo y en especial porque el diputado no ha caído en la estrategia de Ossandón de ir sobre Piñera. Pero dejarlo solo mientras arremete por la derecha puede también hacer que el cotillón y los curriculums arreglados para volver al Estado se conviertan en material para reciclaje.