En Buen Chileno
Opinión
Carlos Correa Carlos Correa
Académico y consultor en Opinión Pública

La explosión de la política en la televisión

Esta semana ha sido la explosión de propuestas políticas en televisión. Casi todos los canales han tenido programas especiales que han tenido ratings superiores a los que normalmente tienen en período fuera de elecciones. Por tanto, han llegado a personas que están más allá de los tradicionales públicos que ven, se indignan y tuitean contra los políticos y panelistas. A manera de ejemplo, los programas dominicales de política han tenido peaks de ratings de 5 o 6 puntos.

Aunque pueden parecer datos nimios en relación a los 20 o 30 puntos que normalmente pueden marcar una teleserie turca o un reality, es un hecho que personas que normalmente no ven política en televisión, están haciéndolo ahora, y por tanto formándose opinión y sentimientos sobre las candidaturas.

Según un estudio del CNTV, el 89% de las personas se informan de la contingencia por la TV abierta, y aún cuando no ven los programas específicos donde aparecen los candidatos, la repercusión en los distintos canales de los elementos más destacados de las entrevistas hace que la proyección de éstos sea aún más. Incluso los comentarios en programas humorísticos como el de Yerko Puchento o los memes que salieron al respecto generan volumen, y con ello conocimiento y cercanía.

¿Qué se ha visto en esta semana? Lo primero es que los cinco candidatos que participan en primarias han estado dispuestos al bombardeo de todo tipo y en especial a las preguntas punzantes que muchas veces son las que se hacen las personas en sus respectivas casas. Han tenido desaciertos, como Piñera en Buen Chileno que hizo su propia interpretación de la Sofofa, o el ya clásico de Ossandon respecto al acuerdo de Paris, pero todo ello les da visibilidad y cercanía, y en especial los coloca en las conversaciones cotidianas.

Es probable que con la franja este volumen aumente, aunque tendrá que competir con el impacto de la copa Confederaciones en Rusia que tendrá mucho mayor volumen, y en dependencia del desempeño de la selección nacional, puede que haga que las primarias y las polémicas de los candidatos pasen a segundo plano. Pero ya lograron conocimiento y con ello también más poder.

En contraste, los candidatos de la Nueva Mayoría parecieron más enfrascados en las discusiones políticas que en las conversaciones ciudadanas. Las noticias sobre ellos más bien se vieron referidas a las designaciones y salidas de sus respectivos comandos y las relaciones con los partidos políticos que los diálogos sobre delincuencia, salida al mar, financiamiento de la salud, problemas ambientales, entre otros tantos que son los que realmente generan interés en los ciudadanos.

La encuesta CEP tiene un dato que debiera mirarse con bastante atención. Solo el 16% de los encuestados manifiesta que las autoridades están preocupadas de los problemas de la gente común. Por ello, aparecer en televisión hablando de conflictos políticos es la peor de las estrategias electorales. Y en contraparte, asistir a los programas de debate, aún cuando se cometan errores y son de alto riesgo, en especial porque los medios han corrido el cerco y le han perdido la pasada reverencia a los políticos, es siempre ganancia pura. Es entrar directamente a los livings y conversaciones en la mesa de los chilenos.

Eso lo aprendió bien Donald Trump con su estrategia contrasentido de su campaña electoral. En su tiempo el documentalista Michael Moore, uno de los pocos que predijo su triunfo dijo que los demócratas vivían en su “burbuja azul”, mientras Trump hablando de los problemas directos de las personas había logrado entrar a los livings y las cocinas de los americanos medios”

Quienes han visto las caídas de los candidatos de las primarias en la serie de debates ocurridos pueden pensar, desde su burbuja política, que en realidad se van a desplomar y que la gente los va a rechazar, pero están logrando estar en las conversaciones diarias. Y eso, en un mundo con voto voluntario, es un incentivo para ir a votar mayor que ver solamente disputas políticas y por comando en la pantalla.