La falacia del chantaje por la primera vuelta a la DC
Opinión
Carlos Correa Carlos Correa
Académico y consultor en Opinión Pública

La falacia del chantaje por la primera vuelta a la DC

Este fin de semana la DC tomará una decisión que será vista en muchos años como un giro histórico. Por primera vez en décadas decidirá competir en primera vuelta contra sus aliados carnales de la socialdemocracia en Chile. Para muchos, el modelo exitoso de alianza del centro con la izquierda se habrá roto por un buen tiempo.

Hay que recordar que la alianza de la Democracia Cristiana con los partidos del progresismo chileno sobrevivió a la crisis del 2009, donde dos candidatos que habían sido militantes socialistas compitieron contra el ex Presidente Eduardo Frei y en buena parte fueron decisivos en la derrota de éste. También ha sobrevivido a los múltiples desencuentros entre ministros DC y el llamado segundo piso de Bachelet, que incluyen actos infantiles como no responder los teléfonos o no avisar de viajes, entre otros episodios.

Quienes decidieron apresuradamente a favor de Guillier en el PS recién están despertando y viendo la pesadilla que será enfrentarse a la DC en primera vuelta. Sin los democratacristianos en la fórmula presidencial, la candidatura del senador por Antofagasta será parecida a la de Benoit Hamon por el PS Francés, o sea una mala versión de un candidato de izquierda. Claramente, parecerá más una imitación del Frente Amplio que el proyecto de una coalición de centroizquierda que derrotó al pinochetismo y ha gobernado en la mayoría del tiempo del retorno a la democracia. Y ante una copia, siempre el elector de izquierda preferirá votar por la versión original, como pasó en Francia.

Es por ello que ha cundido la desazón por una partida de los socios más moderados y en un ánimo de retener a la Democracia Cristiana en una primaria se han extremado los cuidados. Se logró que el PC no proclamara a Guillier e incluso hubo un ofrecimiento en la mesa para que el PPD apoyara a Carolina Goic. El senador por Antofagasta necesita alguien a quien ganarle y con ello retomar el impulso para ir sobre Piñera.

También se ha apelado al garrote. Se ha advertido en todos los tonos posibles sobre los costos de una aventura así en la negociación parlamentaria. Muchos estudios de expertos han circulado por los medios para darle sustento numérico a tal amenaza.

Ninguno de los argumentos ha sido suficiente para hacer desistir a la DC de la decisión de ir a primera vuelta. Dicho partido ha sido hábil en la comunicación política necesaria para que parezca una decisión basada en principios, cuando en realidad hay pragmatismo del puro y sincero.

La primera razón práctica es que la decisión de ir a primera vuelta puede ser reversible hasta agosto y por tanto supeditada a una buena negociación parlamentaria. Se puede ganar tiempo valioso, pues ante un buen acuerdo parlamentario, perfectamente la DC puede bajar a su candidata, quien hará el gesto por el partido, y todo vuelve a la normalidad.

En contrapunto, inscribirse para la primaria es un acto irreversible, que priva a la DC de llevar candidato a primera vuelta y por tanto, sacrifica su mejor carta para negociar. Nadie querrá quemar los puentes tan rápido si lo que interesa es tener un buen resultado parlamentario.

Por otro lado, la amenaza que hacen otros partidos a la DC de excluirlos de una lista única es inverosímil. Dado el nuevo diseño electoral, será imposible que se llegue a acuerdo en una sola lista. La principal dificultad será la obligación que coloca la ley respecto a llevar un 40% de mujeres como candidatas.

Para entender esto, pensemos por ejemplo en la lista de senadores. La DC tiene 4 senadores que les toca reelegirse. Además de ello, al menos 3 diputados (Chahín, Cornejo, Silber) tienen intenciones claras de postularse al Senado. Si los siete son candidatos, significaría que la DC tendría que llevar además 5 candidatas mujeres. No hay espacio posible en un acuerdo de la Nueva Mayoría para  un mínimo de 12 candidatos democratacristianos al Senado en siete regiones.

Problemas matemáticos similares tienen los otros partidos de la coalición oficialista, lo que hace imposible un acuerdo de una lista. Esto lo saben perfectamente los expertos electorales de cada partido, lo que vuelve las declaraciones de estos días en un verdadero partido de póker, en vez de ajedrez.

Otro punto es que muchos en la DC piensan que la elección está pérdida. Las recientes contradicciones de Guillier que un día en un diario español se declara moderado y al día siguiente lanza un encendido discurso contra las trasnacionales que llegó a ruborizar a la Moneda, da la sensación en muchos que no coloca mucho esfuerzo por alcanzar a Piñera. Por tanto, no vale la pena timbrarlo en una primaria y arriesgar el poco capital político que tiene la DC. Aunque sea un 2%.