PSU: Caída en patines
Foto: Agencia Uno
Opinión
Carlos Correa Carlos Correa
Académico y consultor en Opinión Pública

PSU: Caída en patines

El dato duro no miente y es demasiado triste. De los 100 mejores colegios en resultados de la PSU, 94 son privados, 4 son municipales y sólo 2 son particulares subvencionados. Una revisión rápida de la lista arroja entre los colegios privados de buen resultado a alguno que otro que en el pasado era particular subvencionado y ante la opción de tener que eliminar la selección y el copago que lo iba a obligar la ley de inclusión, decidió convertirse en privado.

La serie de explicaciones respecto a que la PSU es un mal mecanismo que no predice habilidades, simplemente no le sirve a las familias de clase media que ven a sus hijos candidatos a mano de obra barata y por tanto desplazables ante la migración creciente y la futura automatización que tendrá el trabajo en Chile. En Chile la educación superior es vista como un trampolín a la seguridad económica y todos los padres y madres del país cuentan con orgullo cuando tienen un hijo en la Universidad de Chile o la Católica. Cuando es una historia de esfuerzo de primeros universitarios suena mejor aún. Pero la realidad es maldita, el no poseer dinero y redes aleja a los jóvenes de un colegio que te garantice una buena PSU. Si algo dicen los resultados, es que la sociedad chilena le cuesta mucho la cuesta mucho la meritocracia.

"La ambiciosa reforma educacional que soñó la Presidenta Bachelet no ha dado todavía los frutos y no está claro si logrará reducir esta brecha"

La ambiciosa reforma educacional que soñó la Presidenta Bachelet no ha dado todavía los frutos y no está claro si logrará reducir esta brecha. Una de las razones es que, contra la opinión de muchos expertos, el ministro de entonces prefirió partir quitándole los patines a la educación particular subvencionada, en vez de apostar a una mejora sustancial de la educación municipal que iba a lograr que los alumnos de los segmentos más bajos mejoraran su desempeño. Pesó mucho en dicha decisión los deseos de complacer a Revolución Democrática y otros vociferantes contra el lucro. Prueba de ello fue darle a dicho partido altos cargos en el ministerio, incluyendo el de Jefe de la División de Educación General.

El resultado fue mucho temor en las familias, que fue hábilmente aprovechado por una operadora política ligada a la UDI para organizar una serie de manifestaciones que implicaron pérdida de apoyo popular a las reformas educacionales. Nada más eficiente que aprovechar el miedo a quedarse sin ticket a la Universidad, y ver a sus hijos, que con esfuerzo habían entrado a colegios mejores, sin poder salir de la pobreza.

La gratuidad es una política pública que llegó para quedarse, y sin duda que es un éxito de la gestión de la Presidenta Bachelet, que el actual Presidente electo la haya incorporado en su plan de gobierno, después de meses criticándola. Pero disminuirá la desigualdad, si el acceso a la Universidad queda restringido principalmente a quienes tienen la posibilidad de pagar un colegio privado.

En ese sentido, y mientras efectivamente empieza a funcionar una política que mejore sustancialmente la educación municipal, la idea del senador electo Felipe Kast conocida como Ley Machuca puede ser efectiva para darle más posibilidades a muchas familias de escasos recursos para acceder a una educación de calidad.

Dicha propuesta considera que los colegios privados deban aceptar un porcentaje de alumnos de escasos recursos y que no paguen mensualidad alguna.  Podría ser una medida transitoria que funcione, mientras se ven los efectos de la desmunicipalización y se pueda reducir la brecha enorme que hay entre colegios públicos y privados Una discusión aparte es si dichos colegios privados pueden seleccionar a sus alumnos y cuáles son los planes para evitar la deserción escolar.

La crítica de muchos personeros de izquierda no se hizo esperar. Lo curioso es que la mayoría de las figuras del actual oficialismo y muchos personeros del Frente Amplio, no envían a sus hijos a los colegios municipales, sino a los mismos privados que tanto critican.