Bachelet reúne a su gabinete a dos semanas de las elecciones
Foto: Agencia Uno
Opinión
Carlos Correa Carlos Correa
Académico y consultor en Opinión Pública

¿Qué se juega el gobierno este domingo?

Hasta ahora el gobierno ha sido un espectador de la campaña presidencial. La existencia de dos candidatos de la coalición y la creencia instalada por los ideólogos del segundo piso que lo importante es el legado de Bachelet más allá de quien reciba el gobierno, ha sido derrotado por el pragmatismo de los otros inquilinos de Palacio (Narváez, Aleuy, De la Fuente) respecto a que la imagen de la presidenta devolviéndole la banda a Piñera destruye todo tipo de legado.

"El triunfo de los pragmáticos dentro de la Moneda se ha notado. De una primera prohibición a los ministros de mostrar simpatías por candidaturas se pasó al laissez – faire e incluso a la invitación a participar"

El problema concreto es que no puede apoyar a Guillier, el candidato mejor evaluado y el más competitivo, sin ofender a la DC. Y en La Moneda finalmente entendieron que la Democracia Cristiana, aunque esté en su peor momento, actúa como cortafuego ante los intentos de apropiarse del legado de la Concertación que intenta una y otra vez Piñera.

El triunfo de los pragmáticos dentro de la Moneda se ha notado. De una primera prohibición a los ministros de mostrar simpatías por candidaturas se pasó al laissez – faire e incluso a la invitación a participar, teniendo en cuenta las restricciones administrativas, en las campañas. También el gobierno se ha dado cuenta que una alta abstención favorecería a Chile Vamos, que ya realizó una primaria y ha tenido un despegue territorial muy superior al que tienen las divididas huestes oficialistas y por tanto ha movido todo tipo de recursos para estimular la participación en las elecciones.

La Ministra Paula Narváez, marcando una inflexión en relación a la tibieza de su antecesor, decidió no dejarle pasar una al candidato de la derecha, que ha debido retroceder en su intento de instalar en la opinión pública que los actuales inquilinos de Palacio no producen nada y se dedican sólo a engrasar la retroexcavadora y pintar consignas en lienzos. La anunciada presentación de proyectos futuros fue rápidamente rebatida con los datos que muchas de las obras que prometía Piñera ya estaban construidas o en curso. Ese rol del vocero como defensor del proyecto político de su gobierno, es parte también del propio giro de Palacio, y se asemeja al que jugaron en su momento Cecilia Pérez o Francisco Vidal.

"Una ventaja de más de 15 puntos de Piñera sobre Guillier haría que las caras fueran largas y la contienda de segunda vuelta se viera difícil"

Pero todo es cuesta arriba. En este tiempo la coalición política ha cometido un error tras otro, del cual el más notorio es el Idus de Marzo del PS cuando apuñalaron a Lagos. También las reformas de la llamada comisión Engel han favorecido a la derecha. Una menor disposición a la propaganda ha impedido a los candidatos de la centroizquierda aumentar sus niveles de conocimiento. Sus partidos políticos gastaron una buena cantidad de recursos en la ordalía del refichaje y, por tanto, hay menos para la campaña.  En contraparte, los de derecha han soslayado estas restricciones simplemente agregando “el candidato de Piñera” a cuánta pieza gráfica producen.

Ese día puede ser difícil. Una ventaja de más de 15 puntos de Piñera sobre Guillier haría que las caras fueran largas y la contienda de segunda vuelta se viera difícil. Pero la Moneda no tiene espacio para claudicar. Lo peor sería que la coalición oficialista culpara a Palacio de la derrota. Al igual que en el gobierno anterior de Bachelet, donde la Moneda incluso despachó ministros y asesores hacia el comando, no le queda otra alternativa que jugársela por el todo, incluso dejando partir a ministros bien evaluados.

Durante la elección municipal pasada, un largo silencio de Palacio, mientras los medios recorrían las caras desencajadas de los alcaldes oficialistas que perdían, tuvo costos enormes. Dejaron que se instalara el triunfo de la derecha en las urnas, y es probable que ese  sea el día del error primigenio. Varios medios reportearon que desde el gabinete de la Presidenta se instruyó silencio de radio a todas las autoridades, mientras ardían las redes sociales de bacheletistas pidiendo alguna explicación.

El primer instante es importante. Si La Moneda quiere ser gravitante en segunda vuelta no puede repetir ese error. Debe salir cuanto antes, a dar las explicaciones que haya que dar y motivar a los que esa noche entristecerán por la ventaja de Piñera. Lo que está en juego es nada más y nada menos que el propio legado.