Ley del Redondeo y filantropía ciudadana

Ley del Redondeo y filantropía ciudadana

En noviembre del año pasado se puso fin a la emisión de monedas de 1 y 5 pesos entrando en vigencia la “Ley del Redondeo”. Uno de los impactos colaterales de la medida ha sido la disminución de la recaudación que organizaciones solidarías obtenían por la vía del ajuste de sencillo o “vuelto”, que varía entre un 30% y hasta un 70% de lo que recibían mensualmente por este concepto. 

Lo que revela esta situación es lo profundamente frágil de los mecanismos que promueven la sostenibilidad de las instituciones por la vía de donaciones atomizadas, aquellas que requieren de una plataforma que capte un gran número de aportantes que concurra casi de manera sistemática con los recursos necesarios para su operación. Por otro lado, es altamente deseable este tipo de donaciones donde la base de aportantes no es concentrada y democratiza las relaciones con las instituciones haciendo exigible una misión clara, resultados y transparencia en la gestión. 

En los ciudadanos, la movilización filantrópica suele estar más libre de tensiones y de expectativas públicas que en las Donaciones institucionales, con lo cual la donación voluntaria tiende a ejercerse mayoritariamente sin esperar más retribución que la gratificación de participar en la construcción del bienestar común. De allí que aunque la cuantía de las donaciones no sea equivalente a la de otros canales, el impacto que logra en convocar y cohesionar a la ciudadanía tras una causa es quizá el beneficio más potente que permite que el sistema en su conjunto siga desarrollándose. Por ello que más allá del efecto de la nueva normativa preocupa el implementar mecanismos que ayuden a promover este tipo de filantropía. 

Hace algunos días, el CEFIS de la UAI presentó las conclusiones del primer estudio de Filantropía Ciudadana. Los análisis locales muestran una alta participación de la ciudadanía en aportes filantrópicos. Según la Fundación Trascender (2015), el 92% de los chilenos realizan algún tipo de donación en dinero, como donar el vuelto o colectas, sólo un grupo menor de ciudadanos -un 12%-  realiza aportes más comprometidos a largo plazo con alguna institución, a través de la figura de socio.

Estos datos manifiestan, en primer lugar, que existen distintos niveles de compromiso del donante y, en segundo lugar, que existe un potencial para aumentar dicho nivel de compromiso. 

Las personas asignan un alto valor a la información que les reportan las organizaciones sociales a las cuales donan. Principalmente califican como muy relevante la información respecto de los logros e impacto social alcanzado (87%), el estado de avance de los proyectos (76%) y los indicadores de gestión institucional (57%). Si queremos fortalecer la Filantropía Ciudadana las organizaciones sociales debemos avanzar en atender estos aspectos, que permitan mejorar nuestra gestión.

Es clave desarrollar mecanismos eficientes para facilitar la donación ciudadana, avanzar en una ley única de donaciones, simple y que potencie este tipo de aporte con plataformas como las desarrolladas para la entrega de certificados a donantes. 

Con un mecanismo único y acceso de los ciudadanos, además de  organizaciones sólidas que muestren resultados con transparencia y eficiencia, cada vez serán menos los impactos de ésta y otras leyes,  pues será el compromiso de sus donantes lo que dé fuerza a la sostenibilidad del quehacer solidario, que tanto bien nos hace a nuestro país.


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