Alejandro: dime por qué
Opinión
Mauricio Morales Mauricio Morales
Cientista político

Alejandro: dime por qué

La candidatura presidencial de Alejandro Guillier está tomando un camino sin retorno. Es difícil explicar su actitud hacia los partidos que lo respaldan y rehuir el liderazgo que demanda la ciudadanía. Nadie le pide que trate a los partidos como un regimiento, pero sí le exige mostrar equipos capaces de gobernar de cara a un potencial triunfo en la segunda vuelta de diciembre. Guillier está empantanado. Sostiene que su candidatura viene de las bases sociales y que los partidos -parece ser- son un simple apéndice de la campaña. Trato de entender la estrategia de fondo de Alejandro, pero no he dado con una explicación satisfactoria. En esta columna, nuevamente, hago ese intento.

"Es cierto que los ciudadanos -hoy por hoy- aborrecen los partidos, pero así y todo no están dispuestos a entregarle los votos a un independiente sin equipo y sin un soporte partidario"

Hace dos semanas señalé mis dudas respecto a que Guillier llegue a la papeleta de noviembre. Lo hice porque la evidencia me permite especular sobre aquello. Una parte de esa especulación se basa en los resultados de las encuestas. Según CADEM, si en enero de 2017 Guillier marcaba 22 puntos, hoy sólo marca 14%. Mientras tanto, Piñera se mantiene en torno al 25%. Para muchos Piñera está estancado, pero qué mejor que mantenerse con un 25% si pensamos que en la próxima elección votará alrededor de la mitad del padrón.

En el caso de Guillier el retroceso es evidente. Pero supongamos que en la próxima Adimark o CEP Guillier obtiene un mejor resultado. ¿Qué diríamos al respecto?, ¿Que su candidatura revivió y que la CADEM está pifiando en la predicción? Ni lo uno ni lo otro. Es muy probable que esas encuestas muestren una caída de Guillier y que, finalmente, deje de ser competitivo frente a Piñera. Eso pondrá en aprietos a los partidos que lo respaldan, a lo que se añade otro elemento central: la recolección de firmas. ¿Con qué entusiasmo saldrán los partidos a recolectar las firmas?, ¿será que los electores -ante la convicción de que el candidato no es competitivo- igual harán el trámite para respaldarlo?

La segunda razón que me hace sospechar respecto a que Alejandro llegue hasta el final, es la paciencia de los partidos. El PRSD fue el único partido tradicional que creció en la última elección de concejales. Lo hizo en aproximadamente 33 mil votos. ¿Por qué Alejandro no fichó en el PRSD?, ¿qué le costaba institucionalizar su candidatura y no seguirla personalizando?

Alejandro debe entender que una cosa es estar por sobre los partidos y otra muy distinta es sentir vergüenza de ellos. Es cierto que los ciudadanos -hoy por hoy- aborrecen los partidos, pero así y todo no están dispuestos a entregarle los votos a un independiente sin equipo y sin un soporte partidario. Me parece que Alejandro está confundido. Cree que basta alejarse de los partidos para ganarse el corazón de la gente.

En un ambiente de desaceleración económica y con un desempleo que parece no ceder, los electores buscarán el camino más seguro para salir de la crisis. Alejandro: ¿usted cree que puede brindarle esa seguridad a los electores compitiendo como un llanero solitario?, ¿es viable su estrategia de presentarse como un líder transparente que a la fuerza tendría que gobernar con una pléyade de malandrines?

"Se ganará el rencor de los partidos que lo apoyan, dándole buenas razones para que no se esfuercen por conseguir las firmas"

Créame que esa estrategia no tiene futuro. Sólo mire hacia el frente. Piñera tiene un comando que se parece a su futuro gabinete. Ya aprendió la lección de 2010 cuando nominó a un gabinete con el 64% de independientes. Se desconectó de los partidos y terminó con una crisis mayor debido a los conflictos con los congresistas de su coalición. ¿Dónde está su futuro gabinete, Alejandro? Muéstrelo. La gente requiere certezas.

En tercer lugar, le recomiendo borrar de su registro la idea de que no tiene por qué ordenar a los partidos de su coalición. ¿Por qué dijo eso?, ¿no se da cuenta que con este tipo de afirmaciones genera el efecto contrario en sus votantes? Fíjese en lo siguiente. Primero, abjura de los partidos. Segundo, dice que no le importa el desorden de su coalición. ¿Qué quiere que piensen los electores? La respuesta es obvia. Dejarán de confiar en usted, pues no les brinda seguridad. Si Chile estuviese creciendo y el desempleo fuese decididamente a la baja, su estrategia podría ser viable. Pero en este contexto no. Por más que reniegue de los partidos, éstos concentran el 90% de la representación legislativa.

¿Sabe lo que logrará con todo esto? Primero, se ganará el rencor de los partidos que lo apoyan, dándole buenas razones para que no se esfuercen por conseguir las firmas. Segundo, generará una crisis mayor en la izquierda, que se sentirá sin timón. Tercero, verá cómo sus apoyos en la opinión pública siguen retrocediendo. Cuarto, dañará la votación de su lista parlamentaria, pues veo difícil que algún diputado -con su candidatura a la baja en las encuestas- quiera sacarse la foto con usted. Quinto, reanimará a las huestes DC, dándoles la razón respecto a que ir a primera vuelta era la decisión correcta. Sexto, le facilitará muchísimo la vida a Piñera, lo que podría traer como consecuencia que éste se imponga en primera vuelta.

Dígame. ¿Quiere eso? Si su respuesta es no, entonces rectifique, corrija, ordénese y lidere. Sólo eso.