El ADN de los candidatos

El ADN de los candidatos

De acuerdo a la reciente encuesta CEP es posible identificar las bases de apoyo hacia los candidatos presidenciales en función de una serie de variables socioeconómicas y sociodemográficas. Por cierto, este estudio tiene algunas limitaciones. La primera, es que el CEP formula la pregunta sobre quién le gustaría que fuese el próximo Presidente, y no la pregunta cerrada de intención de voto. Naturalmente, la pregunta cerrada tendrá más sentido luego de las elecciones primarias, pero por ahora la pregunta abierta es lo único que tenemos a mano. La segunda limitación es que la encuesta no alcanzó a cubrir el efecto de las proclamaciones de Guillier y Lagos, por lo que presumiblemente sus apoyos aparecerán subestimados en esta medición.

Los resultados generales muestran a Piñera con una ventaja de 6 puntos sobre Guillier. Pero ese cálculo está hecho sobre el total de la muestra. Ya sabemos que en un contexto de voto voluntario las encuestas deberán esforzarse por identificar al votante probable. En ese ánimo, hice dos ejercicios. Primero, estimé los apoyos hacia cada candidato segmentando la muestra en función de quienes declararon que irían a votar con total seguridad en las próximas elecciones. Segundo, construí una variable que asume dos condiciones: que la persona haya votado en las recientes municipales y que, además, declare total seguridad de ir a votar en noviembre. Evidentemente, esto no basta para identificar de manera certera al votante probable, pero es un avance en la dirección correcta. Además, la construcción de la variable sesga en contra de los nuevos votantes. Dado que es imposible que un joven que en 2017 cumple 18 años haya votado en las municipales, queda automáticamente excluido del cálculo.

Con estas limitaciones reconocidas- a lo que se añade el hecho de que la gente sobre-declare tanto su predisposición a votar como si fue o no a votar en las pasadas elecciones- el gráfico 1 muestra los apoyos hacia cada candidato en las tres medidas sugeridas: total de la muestra, muestra segmentada por quienes votarán con total seguridad, y muestra segmentada por quienes votarán con total seguridad y que además votaron en las municipales 2016. Los resultados indican, en primer lugar, que la sumatoria de Piñera, Guillier y Lagos es mayor cuando se filtran los datos en función de la predisposición a votar. Dicho en otras palabras, las personas que declaran mayor predisposición a votar tienen preferencias electorales algo más afincadas. En segundo lugar, que la brecha entre Piñera y Guillier aumenta en la medida en que los electores se muestran más seguros de ir a votar. Esto es evidencia de que las bases de apoyo a Piñera están más sólidas en comparación con las de Guillier. El desafío de Guillier, entonces, pasa por lograr que sus electores aparentemente fidelizados salgan a votar en las elecciones de noviembre. Es decir, Guillier debe ser capaz de transformar rápidamente sus buenas evaluaciones no sólo en intención de voto, sino que también en conducta electoral.

De acuerdo a las variables socioeconómicas y sociodemográficas que entrega la encuesta, una de las principales diferencias entre los candidatos  corresponde a la edad de sus presuntos votantes. En el caso de Piñera, su fuerza está en los segmentos de 18 a 24 años, mientras que en Guillier sus apoyos crecen en la medida en que aumenta la edad de los votantes, alcanzando su máximo rendimiento en electores de 45 años y más. En el caso de Lagos, y dado el escaso volumen de apoyo, el gráfico no muestra grandes contrastes, pero resulta evidente que su fuerza se concentra en los electores de 55 años y más. Finalmente, y al considerar el grupo de personas que no se inclina por algún candidato o que no sabe o no contesta la pregunta, 6 de cada 10 jóvenes de 18 a 24 años están en esa condición, cifra que cae sistemáticamente hasta el grupo de 35 a 44 años, estacionándose en torno al 50%.

Por nivel socioeconómico hay fuertes diferencias entre las bases de apoyo hacia cada candidato. En el caso de Piñera, un tercio de los encuestados de nivel alto lo prefiere como Presidente, cifra que baja prácticamente a la mitad en el grupo socioeconómico bajo. Algo opuesto, pero en menor magnitud, sucede con Lagos, quien obtiene un 8.4% en el segmento bajo y un 4.8% en el alto. En el caso de Guillier, sus apoyos se concentran en los segmentos altos y medios. El desafío de Guillier, por tanto, consiste en reconquistar la base popular de la centro-izquierda. Es en este segmento donde está prácticamente empatado con Lagos y donde casi se ve duplicado por Piñera. Es cierto que los sectores urbano-populares de la capital votan muy por debajo del promedio, pero no por eso deben ser descuidados. La tabla 1 muestra los resultados que fueron calculados sobre la base de la muestra total.

Tabla 1. Preferencias electorales según nivel socioeconómico, hábitat y posición política

 

Alejandro Guillier

Ricardo Lagos

Sebastián Piñera

Nivel Socioeconómico

     

Alto

15,5

4,8

32,1

Medio

16,5

2,2

20,8

Bajo

9,2

8,4

16,9

Hábitat

     

Urbano

14,8

3,8

20,1

Rural

7,6

9,8

20,1

Posición ideológica

     

Derecha + Centroderecha

4,9

0,7

62,5

Centro

23,4

7,4

16

Izquierda + Centroizquierda

27,2

8,5

13,2

IND + Ninguno

11,3

4

15,9

NS/NC

4,9

4,9

14,6

Total

13,9

4,6

20,1

Fuente: Elaboración propia con datos de la encuesta CEP noviembre/diciembre 2016


 

Finalmente, y en el afán de precisar ciertas tendencias, construí algunos modelos estadísticos que intentan pronosticar los apoyos hacia cada candidato. Ocupé las mismas variables socioeconómicas y sociodemográficas. Para esta columna, sólo reporto los “valores predichos” o valores pronosticados por el modelo. Las variables que decidí “mover” corresponden a nivel socioeconómico y edad. En cada gráfico se muestra la estimación puntual de cada valor, omitiendo los intervalos de confianza que si bien son vitales para determinar diferencias estadísticamente significativas entre cada combinación, generan dificultad en la lectura. Para interpretar los gráficos el procedimiento es muy sencillo. En el caso de Guillier, por ejemplo, la probabilidad de que un joven de 18 años lo apoye, es de 0.1 en los segmentos altos y medios, y de 0.05 en los segmentos bajos. Como se observa en el gráfico, sus apoyos crecen en la medida en que lo hace la edad, y la aceleración de esos apoyos es más fuerte en los estratos altos y medios. En el caso de Lagos sucede algo distinto. Como señalé más arriba, es en los segmentos bajos donde cosecha más apoyo y, al incluir el efecto de la edad, se advierte que esos apoyos aumentan más rápidamente en ese grupo que en el resto. En Piñera, en tanto, la edad tiene el efecto opuesto comparativamente con Lagos y Guillier, y en términos socioeconómicos obtiene mejores resultados en los segmentos más acomodados de la población.

¿Qué nos deja la encuesta CEP de acuerdo a estos resultados? Primero, que dos predictores robustos del apoyo hacia los candidatos corresponden a la edad y el nivel socioeconómico de las personas, más allá del efecto natural que genera la posición ideológica de cada votante. Segundo, que el efecto de la edad no es homogéneo para cada estrato socioeconómico al menos en los casos de Lagos y Guillier. Tercero, que Lagos y Guillier compiten- por ahora- por electorados distintos que, sumados, corresponden a la votación más tradicional de centro-izquierda. Tercero, que al estimar los apoyos según la probabilidad de asistencia a las urnas, Piñera aumenta ventaja sobre Guillier. Naturalmente, y dado que es un candidato nuevo, Guillier debe fortalecer su imagen positiva, transformándola rápidamente en intención de voto y en conducta electoral. 


Lo más visto en T13