El PDC y el PRO
Opinión
Mauricio Morales Mauricio Morales
Cientista político

El PDC y el PRO

Para la negociación parlamentaria es la izquierda la que tiene la sartén por el mango. O, al menos, tiene más opciones. Puede formar una lista propia incluso añadiendo al PRO. Puede invitar al PDC pero colocando como condición competir en una sola lista incluyendo al PRO. La tercera opción es construir dos listas equilibradas de izquierda donde cada una sea electoralmente superior a la del PDC. De esa forma, los partidos de izquierda podrían resolver el problema de los cupos y de una vez por todas aislar o arrinconar al PDC. El gran ganador en todo esto sería el PRO. La invitación a participar de un pacto sería un gran salvavidas para el partido de Me-O. Su situación electoral es preocupante. En el peor de los escenarios podría quedar en medio de la coalición de izquierda y el Frente Amplio. En ese contexto, su oferta pierde novedad. Hoy más que nunca necesita participar de alguna de las coaliciones más grandes.

"No parece muy digno que un partido con la historia del PDC se siente a esperar para ver qué les ofrecen al frente"

Un diseño que la izquierda debiese evaluar es la construcción de dos listas. Por una parte el PPD y el PRO. Por otra, el PS con el PRSD y el PC. Claramente, el PS se haría un picnic electoral al ser acompañado de dos partidos pequeños que suman a la lista pero que no amenazan su capacidad de recolección de escaños. Mejor aún si los partidos de izquierda son capaces de coordinarse y generar una lista única con el PRO. Ahí sí que el PS no se haría un picnic, sino que un festín electoral. Teóricamente sería el partido más grande del pacto. Los partidos pequeños trabajarían para el PS. Dado que no hay subpactos entre partidos, entonces el PS potenciaría su capacidad para recolectar escaños, pues sería en la mayoría de los distritos el subpacto más votado dentro del pacto. Es, por lejos, su mejor negocio.

¿Qué hacer con el PDC? Desde el PS y el PRSD se han escuchado voces que apuntan a su aislacionismo en represalia por haber decidido competir en la primera vuelta. La respuesta del PDC ha sido categórica: si no hay pacto electoral, entonces no hay apoyo a Guillier en la segunda vuelta. ¿Es creíble esa amenaza? Me temo que no. Hay suficientes señales en algunos DC respecto a que por ningún motivo votarían por Guillier. Por tanto, ¿qué gana la izquierda armando coalición con el PDC?, ¿qué sentido tiene reconstruir la centro-izquierda con los mismos partidos de siempre?, ¿qué postura tomaría el PDC en caso de que la izquierda quiera sumar al PRO?, ¿está en condiciones el PDC de vetar el ingreso del PRO? El PDC debiese ser consecuente y competir con lista propia. Sus expertos electorales han anunciado que el PDC podría llegar a conseguir 25 escaños en caso de competir bajo ese esquema. Por tanto, y de acuerdo a esas cifras, no tendría sentido arrodillarse frente a la izquierda para pedir que alguien los acompañe en una lista. Si los expertos están en lo cierto, ¿dónde radica el miedo? El propio Ignacio Walker ha suscrito a esas cifras. Entonces, es mucho mejor decretar lo antes posible que el PDC competirá con candidata presidencial y con lista parlamentaria propia. De una vez por todas el PDC debiese escuchar y hacer caso a sus expertos.

No parece muy digno que un partido con la historia del PDC se siente a esperar para ver qué les ofrecen al frente. Hubo valentía y coraje para levantar una candidatura propia y eso debe respetarse hasta el final. ¿Qué espera el PDC?, ¿Qué los otros partidos se sientan intimidados por su falta de apoyo en la segunda vuelta? No sería muy razonable que los partidos que proclamaron a Guillier ahora pacten con el PDC que, por cierto, tiene su propia candidata presidencial. Si el PDC quiere recuperar su identidad, entonces deberá buscar nuevos socios. De hecho, el propio Walker podrá demostrar que el PDC sí se la puede al enfrentar a Lagos Weber, Marco Núñez, Isabel Allende y Nelson Ávila, todos ellos sumando en una lista única. Por el otro lado estará F. Chahuán y A. Molina, a lo que se añadiría la repostulación de L. Pérez por Amplitud. Por cierto, Walker iría acompañado de A. Cornejo. Ahí veremos cuántos pares son tres moscas. Según los expertos del PDC, Walker debiese ganar cómodamente esa elección.

Si el PDC compite con su propia lista podrá llevar 183 candidatos. Eso -nuevamente según los expertos- permitiría cosechar más votos. Pero si en algún minuto se produce una negociación que permita armar una lista única, el panorama cambia. Al incluir al PRO, tanto el PC como el PRSD pasarían a ser los partidos más pequeños del pacto. Esto, porque en las elecciones de diputados 2013- base de la negociación para 2017- el PRO consiguió casi 338 mil votos, mientras que el PC alcanzó 256 mil y el PRSD bordeó los 226 mil. Tales diferencias se explican porque el PRO, al competir con candidatos en casi todos los distritos, superó ampliamente en oferta electoral al PC y al PRSD. También es justo señalar que en la lista del PRO se incluyen los votos de los liberales, cuyo principal representante es V. Mirosevic. Al excluir los votos de Mirosevic, la votación del PRO baja a 321.159, superando igual al PC y al PRSD. El PRO se quedaría con 20 cupos, dejando al PC con 15 y al PRSD con 13. Así, el PRO pasaría a ser el tercer partido del pacto.

En su afán por rearmar una nueva coalición de centro-izquierda, el PDC le puede terminar abriendo la puerta al PRO. Tal como lo hizo con el PC -momento en que la Concertación pasó a llamarse Nueva Mayoría- esta vez el PDC podrá sumar un nuevo socio, pero tendrá los mismos problemas de siempre. Si ya era incómodo seguir con el PC, imaginemos cómo sería sentarse en una misma mesa con Me-O para armar gobierno o para construir una oposición organizada frente al gobierno de Piñera. Sin embargo, también está la posibilidad de sanar las heridas y, efectivamente, convertir a la centro-izquierda en una coalición “renovada, dialogante y puesta al día”, palabras extraídas de la reciente declaración pública del PDC.