Crédito: Agencia Uno
La centro-derecha de dos cabezas

La centro-derecha de dos cabezas

La centro-derecha tiene todo para ganar las próximas elecciones. Aumentó su masa de alcaldes comparando los comicios de 2012 y 2016. Si en 2012 sus alcaldes gobernaban al 38% de la población, en 2016 esa cifra se elevó al 45%. A esto se añade que su candidato presidencial sistemáticamente aparece en los primeros lugares de todas las encuestas de opinión. Si bien recién desde este mes las instituciones que realizan encuestas comenzarán a hacer la pregunta cerrada sobre intención de voto, no cabe duda que Piñera seguirá liderando. Además, existe un clima de opinión muy favorable para su candidatura lo que, entre otras cosas, se refleja en su alta imagen de triunfo: un 60% cree que Piñera será el próximo Presidente. Por último, y dado que la desconfianza hacia los políticos se distribuye de manera aleatoria por coalición, entonces la agenda de debate no estará puesta en asuntos de probidad, corrupción, tráfico de influencias y uso de información privilegiada, sino que en los temas que a Piñera más le acomodan: empleo y crecimiento.

¿Qué le falta, entonces, a la centro-derecha para asegurar el triunfo en las próximas elecciones? Una de las grandes tareas que dejó la reciente elección primaria es el traspaso de la votación de Ossandón y Kast hacia Piñera. Seguramente, los votos de Kast serán naturalmente endosables pues provienen de segmentos socioeconómicos parecidos al de Piñera y, más importante que eso, Kast se sumó tempranamente a la campaña. De hecho, lo hizo en la misma noche en que se entregaron los resultados. Desde esa perspectiva, Piñera ya cuenta con los 218.279 que obtuvo Kast. Pero, ¿qué pasa con los votos de Ossandón? El 60% de su votación estuvo en la Región Metropolitana, mientras que en el caso de Piñera fue el 43% y en el de Kast el 50%. Algunas encuestas han mostrado cierta debilidad de Piñera en Santiago, lo que queda en evidencia- al menos para estas elecciones primarias- de acuerdo a la distribución geográfica del voto que muestro en el gráfico 1. Ahí se advierte que, en efecto, Piñera tiene apoyos irregulares en la zona norte, decayendo en la Metropolitana, para luego estabilizarse desde O’Higgins hacia el sur. Con Ossandón sucede todo lo contrario. En la Metropolitana alcanza su mejor rendimiento, siendo relativamente homogéneo en el resto del país.

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl

Una segunda característica de la votación de Ossandón es su perfil popular. Claramente, al menos en la Metropolitana, los apoyos hacia Ossandón explotaron en las comunas más pobres. Sucedió lo contrario con Piñera y Kast. Esto nos retrata una derecha con dos cabezas. Por un lado, la derecha más clásica cuyo soporte está en los sectores urbanos metropolitanos más acomodados, y la derecha popular que hoy representa Ossandón y que, en su minuto, estuvo con Lavín y con la UDI. Para avanzar en esta hipótesis hice lo siguiente. Tomé la votación por comuna que en conjunto obtuvieron Allamand y Longueira en la elección primaria de 2013 y la correlacioné con la votación de Piñera y Ossandón en 2017. Para ambos casos calculé el porcentaje de votos de cada candidato en función del total de votos válidamente emitidos en cada primaria, incluyendo a los candidatos de las otras coaliciones. Claramente, un análisis ecológico de datos tiene ciertas limitaciones, pero acá mi afán es fundamentalmente descriptivo. Si la hipótesis es correcta, entonces debiésemos observar una relación lineal positiva entre los apoyos a los candidatos de derecha en 2013 y los apoyos a Piñera. Es decir, la derecha más clásica. Lo contrario espero para Ossandón. La relación debiese ser inversa, lo que indicaría que los votos de Ossandón tienen un perfil totalmente distinto a lo que obtuvieron los candidatos de la Alianza en 2013.

"¿Qué le falta, entonces, a la centro-derecha para asegurar el triunfo en las próximas elecciones? Una de las grandes tareas que dejó la reciente elección primaria es el traspaso de la votación de Ossandón y Kast hacia Piñera."

Los gráficos 2 y 3 dan cuenta de los resultados. Segmenté los datos según la zona geográfica de cada comuna, construyendo el grupo de la Región Metropolitana y del resto de Chile. En el caso de Piñera se advierte una relación positiva entre su votación y lo que obtuvieron Allamand y Longueira en 2013. Esa relación es sustancialmente más fuerte en la Región Metropolitana. En el caso de Ossandón sucede todo lo contrario. La relación entre su votación y la de Allamand + Longueira es negativa y mucho más robusta en las comunas de la Región Metropolitana. ¿Qué nos indica este resultado? Primero, que existen dos derechas electoralmente distinguibles. Segundo, que Ossandón cosechó votación más allá del pacto Chile Vamos. De hecho, al hacer idéntico ejercicio pero con la votación de Matthei en 2013, la tendencia de los resultados se mantiene. Es decir, que la base electoral de Ossandón difiere de la clásica votación de derecha. Tercero, que por lo anterior, no será fácil sumar los apoyos de Piñera y Ossandón para la primera vuelta. Cuarto, que probablemente esos votantes se muestren dispuestos a escuchar la oferta de candidatos moderados o de centro que representen valores distintos a los de Piñera, pero con capacidad para enfrentar los desafíos económicos de Chile.

Gráfico 2. Relación entre la votación de Allamand+Longueria (primarias 2013) y Piñera (primarias 2017)

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl


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