Crédito: Agencia Uno
PRI prepara proclamación de Piñera como candidato presidencial

Piñera: en la confianza está el riesgo

La recién electa presidenta de la UDI -Jacqueline van Rysselberghe (JVR)- ha dicho que el apoyo a Piñera no es algo que “esté zanjado” en el partido, marcando así fuertes diferencias con su predecesor en el cargo y con Joaquín Lavín. El actual alcalde por Las Condes dijo -en mayo de este año- que “el candidato natural de la UDI es Piñera, lo demás es música”. Hay dos interpretaciones para los dichos de JVR. La primera, es que la UDI venderá cara sus acciones. Es decir, que al no regalarse de inmediato a Piñera, la UDI aspira a ser parte central del próximo gobierno. Por tanto, la oferta de Piñera hacia la UDI debe ser cada vez más enjundiosa. De hecho, a la UDI le conviene que Piñera se estanque en intención de voto y que incluso baje. A menor fuerza de Piñera, más valioso es el apoyo territorial de la UDI para ganar la elección presidencial. La segunda interpretación es que la UDI ya dejó de creer en Piñera y que está esperando el momento preciso para dejarlo caer. No sería la primera vez que la UDI baje a Piñera de una competencia electoral. Para las senatoriales de 2001, Longueira y Lavín bloquearon las aspiraciones senatoriales de Piñera por la región de Valparaíso.

En este escenario, la UDI también está pensando en una eventual primaria donde -de carambola- se quede con la nominación. ¿Qué pasaría si en una primaria compiten Ossandón, Allamand y algún candidato de la UDI? Hay que recordar que en la primaria presidencial de 2013 Longueira se impuso a Allamand por una distancia de 22.159 votos, alcanzando el 51.4% pero con una campaña extraordinariamente corta. Es cierto que Longueira marcó diferencias en los segmentos más acomodados de la capital, pero eso también demuestra que la UDI mantiene electores cautivos que asisten a votar a cualquier evento. Por tanto, si en 2013 la UDI ya demostró su capacidad de movilización electoral y en 2016 retuvo y conquistó alcaldías relevantes, entonces la primaria de 2017 no implicaría un desafío necesariamente novedoso para el partido.

Luego, si Ossandón insiste en competir en esa primaria -suponiendo además que Piñera está fuera de carrera-, y RN nomina a Allamand, a la UDI se le abrirá aún más el apetito. Sería incomprensible que en un escenario de estas características se omita de la carrera presidencial. Incluso, con Piñera en competencia, la UDI aún tiene incentivos suficientes para presentar un candidato. En la práctica, el voto de RN estaría fracturado en tres o en dos partes. Todo depende de si Piñera llega hasta el final, si Ossandón insiste, y si RN va a la pelea con un candidato propio. Por tanto, la UDI está en inmejorables condiciones para aprovechar las fallas en la coordinación estratégica de los votantes de RN para quedarse con la nominación. Será difícil para estos votantes identificar al candidato que esté en mejores condiciones de ganarle al aspirante de la UDI en la primaria. Inevitablemente, los votos de RN se dividirán, a no ser que el partido se omita en favor de Ossandón, cuestión que, hoy por hoy, se ve muy difícil.

JVR ya evaluó este escenario y, por eso mismo, le quitó el piso a Piñera. ¿En qué se basa la nueva presidenta de la UDI para arremeter con la idea de un candidato presidencial propio? En las recientes municipales RN se transformó en el partido más votado del país a nivel de concejales. Obtuvo más de 800 mil votos y logró 444 escaños, superando los 409 que alcanzó en 2012. La UDI, en tanto, pasó de 915.621 votos en 2012 a 732.455 en 2016. Si en 2012 logró 423 escaños, en 2016 bajó a 391. A nivel de alcaldes, en tanto, las comunas que logró RN representan al 17.5% de la población nacional, casi 5 puntos más que en 2012.  La UDI, en cambio, retrocedió del 17.3% al 13.6% en este mismo criterio de medición. Dicho en términos más simples, los alcaldes de RN gobiernan a más gente que los alcaldes de la UDI.

La última encuesta CADEM arrojó un estancamiento en la intención de voto de Piñera y Guillier. En la UDI saben que Piñera podría debilitarse en la medida en que se obtengan más antecedentes de sus operaciones financieras. La UDI no hará mucho por reflotar a Piñera, ni gastará sus cartuchos en salirlo a defender. Adicionalmente, para la militancia UDI sería muy motivador tener un candidato propio. Todo esto indica que Piñera jugó mal sus fichas. En lugar de retornar a RN al momento de dejar la Presidencia, prefirió mantener su condición de independiente, confiando en el apoyo irrestricto de la UDI en 2017. Hoy ve cómo ese respaldo se va difuminando y de qué forma el gremialismo se va armando a costa de la devaluación de su propia opción presidencial.


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