Crédito: Agencia Uno
¿Qué debe hacer Lagos para ganar?

¿Qué debe hacer Lagos para ganar?

Para muchos -entre los que me incluyo- la candidatura de Lagos no tiene destino. Pero como todo en la vida, siempre hay espacio para corregir, dar un golpe de timón y, finalmente, revertir un resultado que a todas luces se anticipa como decepcionante. No es sano para nadie que un ex Presidente de la estatura de Lagos marque sólo un 5% en intención de voto. Algo se está haciendo mal. Y sospecho que si bien es cierto que la figura de Lagos no es tan atrayente en los tiempos actuales como sí lo fue en los ’90, gran parte de la responsabilidad está en el equipo asesor. Como amante de la hípica, déjenme hacer la siguiente analogía. Los caballos están a cargo de un preparador. Ese preparador conoce las ventajas y desventajas del caballo. Sabe si está apto para correr mil metros o si es capaz de hacerlo en mil 500. Todo depende de la velocidad y resistencia del animal. Un caballo que es rápido pero que sólo aguanta mil metros de carrera, será un fracaso en mil 500 o dos mil metros. Igual cosa sucede si un caballo tiene a su favor la resistencia y no la velocidad. Podrá correr de buena forma distancias largas, pero será un fiasco en distancias cortas. Por tanto, buenos preparadores pueden hacer que caballos aparentemente débiles, se transformen en figuras por el sólo hecho de explotar sus atributos y esconder sus debilidades. Un mal preparador, en tanto, se caracteriza precisamente por lo contrario: confundirá a un velocista con un fondista y viceversa.

"claramente hubo una muy mala lectura del contexto y oportunidad para lanzar la candidatura. En los ’90, Lagos era un velocista. Sistemáticamente marcaba en las encuestas y si bien le costó ganar la presidencial de 1999, pocos dudaban que lo lograría. Hoy, es una candidatura más lenta y de trazo largo"

Llevando esta analogía al caso de Lagos, claramente hubo una muy mala lectura del contexto y oportunidad para lanzar la candidatura. En los ’90, Lagos era un velocista. Sistemáticamente marcaba en las encuestas y si bien le costó ganar la presidencial de 1999, pocos dudaban que lo lograría. Hoy, es una candidatura más lenta y de trazo largo. No obstante, sus asesores lo impulsaron a salir a correr de manera casi desbocada, sin pensar en los potenciales rivales. Confundieron al hoy fondista con el velocista de los ’90. Esto lo llevó a patear el tablero varias veces. Por ejemplo, diciendo que en Chile había una crisis institucional, cosa que no resiste análisis alguno. Resulta increíble que un diagnóstico de esta naturaleza- que sabemos es erróneo- haya sido el punto de partida de su candidatura. Es más. Un diagnóstico similar hicieron los asesores programáticos de la Presidenta Bachelet, conduciéndola al despeñadero refundacional que hoy la tiene con una desaprobación ciudadana casi irreversible. ¿No se aprendió la lección entonces?, ¿qué le pasó al ex Presidente?  

El primer consejo, por tanto, pasa por el simple hecho de que el ex Presidente deje de escuchar las ideas de los mismos que hoy tienen contra las cuerdas al gobierno. Chile no está inmerso en una crisis institucional ni nada que se le parezca. Incluso, es difícil hablar de crisis de representación toda vez que los partidos tradicionales siguen a la cabeza en número de alcaldes, concejales, diputados, senadores, CORES. Es cierto que todo esto se da en un contexto de participación electoral del 35%, pero ese es otro problema. Una gran ayuda para Lagos sería ordenar su discurso más hacia el centro en lugar de seguir escuchando los espasmos ideológicos de una izquierda que huele a fracaso.

"El primer consejo, por tanto, pasa por el simple hecho de que el ex Presidente deje de escuchar las ideas de los mismos que hoy tienen contra las cuerdas al gobierno"

El segundo consejo es modificar de raíz la estrategia de aproximación a los electores. El ex Presidente ha desarrollado su campaña en buena parte ofreciendo disculpas por lo que hizo o no hizo en su gobierno. Por ende, es una campaña más retrospectiva que prospectiva. Eso hace que la gente mire su candidatura más desde el espejo retrovisor que desde los binoculares del futuro. Los tiempos no están para eso. Es un tanto indigno mostrar a un ex Presidente acabado y arrepentido de casi todo. De esto ya se percataron sus asesores. No obstante, le soltaron las riendas antes de tiempo y lo hicieron aparecer hasta agresivo. Eso denota la falta de equilibrio de la estrategia. De un Lagos apagado, pasamos a un Lagos dispuesto a levantar el dedo por segunda vez. Lo que se necesita, por tanto, es mesura.

El tercer consejo es que deje de catalogar a cualquier cosa como populismo. Él debe estar más concentrado en su propia carrera que en el resto de los rivales. Hay que ponerle anteojeras al ex Presidente, pues de lo contrario se confunde al mirar lo que hacen los otros competidores. En esta etapa de instalación y desarrollo de la candidatura lo relevante es correr con convicción y luego ver qué tan cerca o lejos se está de la meta. La estrategia de “yo o el populismo”, no seduce a nadie. Además, lo lleva a ver fantasmas por todos lados, perdiendo concentración en la carrera.


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