Crédito: Agencia Uno
Nuevos tiempos; nuevo modelo

Nuevos tiempos; nuevo modelo

Si ordenáramos a todos los países del mundo, desde los más ricos a los más pobres en términos de ingreso per cápita, Chile estaría justo en la mitad. Esto es un logro enorme para un país que hace tan sólo una generación atrás se ubicaba definitivamente en la categoría de los países pobres.

El modelo económico basado en la apertura comercial y la competencia internacional, la desregulación de mercados e iniciativa privada, el rol subsidiario del Estado y la estabilidad fiscal, entre otros, fue uno de los responsables de ese salto. No obstante esto, muchas de las herramientas de política pública que se utilizaron en el pasado eran válidas para un país de ingresos bajos y ya no lo son para el Chile de hoy.

"Porque efectivamente Chile cambió, es evidente que necesitamos una revisión al modelo económico, generar una versión 2.0 que sea capaz de sustentar el desarrollo de Chile y de sus ciudadano"

Por eso, porque efectivamente Chile cambió, es evidente que necesitamos una revisión al modelo económico, generar una versión 2.0 que sea capaz de sustentar el desarrollo de Chile y de sus ciudadanos, ahora dando un paso definitivo desde los ingresos medios al desarrollo. Acá comparto algunas ideas, que van en la línea de cambiar el discurso hacia uno más propositivo y de futuro.

Junto con una estructura económica basada en la libertad individual y de emprendimiento, en el respeto del Estado de derecho y el combate a la impunidad en todo ámbito, en el mérito, en el esfuerzo, en la innovación y en la competencia justa sobre bases de información simétrica y acceso equitativo al capital, la nueva economía de Chile también debe reconocer a la solidaridad, a la empatía social y al desarrollo social, ecológico y económico capaz de garantizar la sustentabilidad de largo plazo de la paz social y el cuidado del medioambiente.

Uno de los pilares de esta nueva aproximación al modelo económico debe ser “no dejar a nadie atrás”. Para eso debe ser integral y capaz de generar y financiar en forma sostenible fuertes redes de protección social para todos los chilenos. Chile también necesita de una nueva forma de relación laboral, que superare la lógica de la oferta y la demanda, del trabajo versus el capital, y logre avanzar hacia un modelo solidario de pacto social donde trabajadores y dueños del capital avancen coordinadamente en pos de objetivos comunes de desarrollo.

Chile necesita de un modelo económico que respete al hombre en todos sus planos, y que premiando el esfuerzo y el mérito, nunca deje de tener su centro en el hombre más allá de sus logros materiales, y que entienda que no puede abandonar a quienes caen en el camino. Por lo mismo, queremos una economía que premie y cuide el trabajo, no sólo como un ejercicio económico, sino como un derecho de cada chileno para ejercer su dignidad y libertad a partir de salarios socialmente justos y éticamente sustentables.

"Sin una estructura económica potente que genere en forma sostenible empleo y recursos tanto para el Estado como para todos los ciudadanos, las conquistas sociales y políticas siempre estarán en riesgo"

También queremos una economía que proteja el medio ambiente, el patrimonio cultural e histórico de nuestra sociedad, que valore tanto la provisión de bienes privados como bienes públicos, que ponga en valor tanto lo individual como lo colectivo. El desarrollo y protección de bienes públicos debiera ser también un deber del Estado asociado a la responsabilidad social y solidaria de los usuarios y beneficiarios de dichos bienes.

Todos estos son desafíos son para aquí y ahora, y son todos perfectamente alcanzables y urgentes, porque sin una estructura económica potente que genere en forma sostenible empleo y recursos tanto para el Estado como para todos los ciudadanos, las conquistas sociales y políticas siempre estarán en riesgo, y porque en el largo plazo el empleo y el conocimiento son las mejores herramientas que existen contra la pobreza y la exclusión.


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