El silencio de Aleuy
Foto: Agencia Uno
Opinión
Gonzalo Müller Gonzalo Müller
Analista político

El silencio de Aleuy

El todavía subsecretario Mahmud Aleuy aún debe estar tratando de repasar y entender los hechos, conversaciones y decisiones que en las últimas dos semanas lo pusieron en el centro de la acción del gobierno y que, bruscamente después de un giro, hoy lo tienen en su casa con feriado legal, y con cara de no volver a pisar la Moneda. 

En estos años, donde la falta de conducción política ha sido permanente, el subsecretario del Interior logró construir su personaje, uno que terminó siendo muy poderoso. Sus redes políticas y sentido de lealtad lo tenían en situación de administrar en parte la expresión política de la voluntad de la Presidenta Bachelet, como férreo defensor de la autoridad presidencial y del orden al interior del gobierno. Y su principio era el de que una vez que la Presidenta hablaba o el gobierno tomaba una decisión al resto de los ministros y funcionarios solo les quedaba acatar y cumplir. 

Así lo vivió desde la subsecretaría del Interior al ver la caída del equipo económico, con Rodrigo Valdes a la cabeza, hace menos de un mes, o también la salida de Jorge Burgos del Ministerio del Interior a mediados del año pasado. Son ejemplos de cómo el estilo de la Presidenta al dejar que las diferencias de opinión se enfrenten y no dirimir nunca esas diferencias hasta el final ha ido consumiendo a muchos de sus colaboradores.

"Pierde así el Gobierno al hombre que encarnaba lo poco que quedaba de articulación política en el gabinete"

Aleuy había logrado sorprender con un trabajo de largo plazo, serio y coordinado. Que había permitido en la operación “Huracán“, alinear al Gobierno, Carabineros, el Ministerio Público y los jueces en el sentido de que los hechos investigados tenían el carácter de terroristas y que desarticular las cúpulas de la CAM y la WAM sería un éxito sin precedentes en materia de orden y seguridad en la Araucanía. Difícil pensar que en todas estas gestiones que duraron meses no estuviera al tanto, al menos en materia general la Presidenta, es por esto que el giro del gobierno, y el cambio en el discurso y en las acciones  descoloca tanto al subsecretario. 

Si bien la entrevista del Ministro Barraza, militante comunista, golpea a Aleuy, lo hace sobre todo por poner en la categoría de efectismo comunicacional lo que había sido la actuación del subsecretario, al mismo tiempo que desmentía que los hechos tuvieran el carácter de terrorista. Así Barraza no solo aparece enfrentando y descalificando todo lo avanzado por Aleuy, sino que dejando en evidencia pública la contradicción que había al interior del propio Gobierno.

"Lo del feriado legal es solo una señal más de la incapacidad política, de enfrentar una crisis política evidente, más allá de que la Presidenta diga que no hay renuncia y por tanto no hay crisis  "

Una vez más las contradicciones y exceso de ideología abrían una crisis en el interior del Gobierno, y una vez más la Presidenta tomaba palco ante el enfrentamiento. La Presidenta dejó avanzar la contradicción y los hechos hasta que en un momento final, ordenó a su ministro del interior recibir a los comuneros mapuche y cambiar el rumbo, alineándose en los hechos con la posición del Partido Comunista y dejando en la estacada al hasta más fiel defensor de su segundo mandato. Pierde así el Gobierno al hombre que encarnaba lo poco que quedaba de articulación política en el gabinete. 

Solo media hora fue suficiente, entre la Presidenta y su subsecretario para darse cuenta que no había vuelta atrás. El daño para el Gobierno y su credibilidad ya estaba hecho. Lo del feriado legal es solo una señal más de la incapacidad política, de enfrentar una crisis política evidente, más allá de que la Presidenta diga que no hay renuncia y por tanto no hay crisis. Como si la renuncia fuera la causa y no solo el síntoma de una larga enfermedad. 

Aleuy se va en silencio, fiel a los códigos de la política que han guiado su vida, y que tan pocos respetan hoy, sabiendo también  que al menos su paso por el gabinete no lograron desvirtuar.