Crédito: Agencia Uno
Elecciones municipales 2016

¿Cuánto incidió la nueva ley electoral?

Por primera vez pudimos ver los el impacto de la nueva legislación electoral, el domingo pasado se cristalizaron al menos dos efectos indeseados de la ley aprobada por el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet y cuyo diseño fue liderado por Eduardo Engel, el primer efecto un aumento sustantivo de 10% en las tasa de reelección de los alcaldes alcanzando la cifra record de 73% y en segundo lugar esta que las campañas muy  limitadas también habrían tenido un efecto en la baja participación.

Respecto de la altísima tasa de reelección de los alcaldes, el impacto de la nueva ley que restringió mucho los medios y los tiempos de las campañas es sustantivo. Basta solo pensar en que los alcaldes pudieron durante 30 días ser candidatos y seguir ejerciendo su cargo, con todas las prerrogativas y privilegios que eso significa en términos de personal municipal, acceso a medios de comunicación, actividades con la comunidad, en la practica un mes de campaña financiados legalmente por el municipio. Ni la Contraloría podría objetar estos gastos porque la nueva ley electoral estableció los sesenta días de campaña sin reparar que en la antigua ley la campaña legal duraba sólo 30 días y por lo mismo los alcaldes que buscaban la relegirse debían dejar su cargo en ese mismo periodo y no en los 60 días anteriores como lo estableció la nueva ley.

En lo práctico esto tuvo efecto directo en producir una desigual competencia entre alcaldes en ejercicio y desafiantes, cuyo resultado se hace evidente al ver dispararse en más de 10 puntos la tasa de reelección de los ediles. ¿No tuvo cuidado o a la vista este efecto perverso quienes diseñaron las limitaciones  a las campañas? Parece poco probable que no lo advirtieran, toda vez que en la mayoría de los estudios se acredita que las limitaciones a las campañas tienen un efecto directo a favor de los incumbentes.

El hecho de que en algunas comunas de alta relevancia política y comunicacional -como por ejemplo Santiago, Providencia, Maipú o Valparaíso- los desafiantes pudieran superar estas barreras, no contradice que en una amplísima mayoría de las comunas se hiciera evidente que la desigualdad en la competencia provoco una distorsión en favor de los incumbentes.

Lo mismo ocurre con el efecto desmovilizador en la ciudadanía, ante la ausencia efectiva de información para conocer las distintas alternativas que están compitiendo, con campañas mal reguladas y afectando que cumplan con su función de informar al ciudadano. Mucho de esto es lo que vimos en las últimas elecciones municipales donde la mayoría de los vecinos de las distintas comunas declaraban no conocer a quienes competían por los cargos de alcalde y mucho menos de concejal, razonable es suponer que una parte de ellos no se sintiera motivado a ejercer su derecho a sufragio por no poder cumplir con un voto informado.

Estas distorsiones introducidas por el mal diseño de la nueva ley electoral van en contra de lo que la mayoría de los ciudadanos piden, esto es que exista una mayor y mejor competencia en los cargos de elección popular.  Corregirlas  se vuelve prioritario. Más aun pensando en que estamos a poco más de un año de las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias, y estos efectos limitantes de la competencia y de la voluntad popular podrían incidir en la composición del próximo Congreso.


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