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Senador Guillier y censura a Navarro: "Se perdió la confianza en su criterio político"

Guillier y la fórmula Bachelet

Alejandro Guillier le ha salido al paso con fuerza a la candidatura del ex Presidente Ricardo Lagos, después de haber insinuado que incluso lo apoyaría si este último concretaba su postulación presidencial. ¿Cuál es la estrategia del Senador Guillier para dejar fuera de juego al liderazgo más tradicional de la izquierda chilena?

Primero, usar la fuerza del rival: todos ven a Ricardo lagos como un transatlántico de la política, alguien que debería imponerse por presencia y generar en los partidos y los parlamentarios un orden natural. Porque los apoyos institucionales de partidos se observan obligatorios e indispensables para Lagos, pero no lo son necesariamente para Guillier. Al pasar las semanas y no existir este ordenamiento tras el ex Presidente, se empieza a generar la duda sobre la verdadera fuerza del candidato Lagos; así el solo hecho de resistir y aparecer empatado en el tiempo, va favoreciendo las pretensiones de Guillier el desafiante en esta pelea.

Segundo, usar el desprecio de la política tradicional como un activo hacia Guillier: casi la mayoría de los ataques desde el entorno de quienes apoyan a Ricardo Lagos apuntan a la falta de experiencia política y capacidad del senador de la región de Antofagasta. Este ninguneo desde el poder formal, los partidos y parlamentarios, pareciera solo fortalecer al senador Guillier, porque refuerza su mejor posicionamiento como alguien ajeno a la política y sus vicios. Así los ataques contra él están lejos de causarle daño, solo estarían ayudando a reforzar su mejor perfil, el ciudadano.

Tercero, los enemigos de tus enemigos son tus amigos: Alejandro Guillier se ha sabido mover con astucia entre las fisuras que existen entre el ex Presidente Lagos y la Presidenta Bachelet. Ha sabido usar a su favor la fría relación entre ellos, y por contraste él aparecería como cercano a la Presidenta y a sus reformas. Este posicionamiento también favorece al supuestamente inexperto Guillier, obligando a dar pruebas de su compromiso con los cambios impulsados por este gobierno al ex Presidente. Es decir, mágicamente el ser cercano al gobierno, algo que Lagos quería no solo evitar por el bajísimo apoyo que tiene la actual administración, sino usar esa misma distancia como fortaleza frente a la verdadera competencia, la que sostendrá con quien lidera las preferencias generales, el también ex Presidente Sebastián Piñera.

Así, vemos con mayor claridad que la estrategia del senador Guillier tiene sustento y podría complicar de sobremanera al ex Presidente Lagos en su esfuerzo por ser el candidato único de la Nueva Mayoría. Después de todo, ya hace una década una candidata logró torcer la mano de la entonces elite concertacionista. Imponiéndose a José Miguel Insulza, primero, y a Soledad Alvear, después, apostando a tomar distancia de los partidos y con base casi en exclusiva en su carisma y buena evaluación ciudadana. Eran otros tiempos, sin duda, pero fue la fórmula de la propia Presidenta Bachelet.


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