La izquierda, una hegemonía en disputa
Foto: @beasanchezytu
Opinión
Gonzalo Müller Gonzalo Müller
Analista político

La izquierda, una hegemonía en disputa

El 19 de noviembre, la antigua izquierda en torno a Guillier sintió que de verdad le respiraban en el cuello. Apenas un 2% no la dejó fuera de la segunda vuelta y surgió la inquietud de cómo una candidata como Beatriz Sánchez, reconocida periodista, pero casi sin experiencia política, había podido desplazarlos del corazón del electorado y abrir así una disputa inconclusa por el control de la izquierda chilena.

El Frente Amplio encontró un discurso que tensionaba al electorado tradicional de la ex Concertación y de la Nueva Mayoría en el poder, un nuevo diagnóstico que parte por renegar de la transición y avanza en desconocer el modelo económico y de desarrollo vigente en Chile los últimos 35 años, administrado por la coalición de centroizquierda durante 20 de esos años.

"El nuevo referente de Boric y Jackson, sumaba a Beatriz Sánchez como candidata presidencial y adquiría el poder de competir mano a mano por electores que durante mucho tiempo se sintieron atrapados por la hegemonía socialdemócrata encarnada en el eje PS-DC"

Su diferencia con el modelo es ideológica, a diferencia de la vieja Concertación, cuyas diferencias eran planteadas más bien en cambios graduales, que atenuaran algunos efectos negativos pero que nunca planteó seriamente una alternativa a ese modelo. 

Así, el nuevo referente de Boric y Jackson, sumaba a Beatriz Sánchez como candidata presidencial y adquiría el poder de competir mano a mano por electores que durante mucho tiempo se sintieron atrapados por la hegemonía socialdemócrata encarnada en el eje PS-DC y con Ricardo Lagos como el último factótum intelectual. Solo como catalizador, pero uno muy poderoso, estaba el hecho de que en la antigua izquierda insistía con los mismos nombres de siempre y esta nueva izquierda se sumaba con fuerza a la demanda ciudadana por renovación de la política que afectó transversalmente a todo el sistema político y que ya se venía expresando, con menos fuerza en las últimas dos elecciones parlamentarias. 

El eje que ahora se ordena en torno al PS y al PC debe, al mismo tiempo que se rearticula de la dura derrota electoral, definir su proyecto y sus alianzas a futuro, renovando sus cuadros ahora desde la oposición, pero a diferencia del 2010 ahora suma a esto la disputada abierta por la hegemonía de la izquierda. Si cede al discurso y propuestas del Frente Amplio, su derrota es cosa de tiempo, si en cambio vuelve a encontrarse con la DC y un discurso más moderado, podrá al menos competir con más oportunidad. 

En cada distrito donde el Frente Amplio alcanzó representación parlamentaria lo hizo reemplazando a viejos diputados PS y PPD. Por esto es que debieran asumir que se disputan al mismo electorado, y que si uno crece el otro inevitablemente se verá desplazado. 

"Es la propia DC la que debiera liderar la reconstrucción de un referente socialdemócrata junto a otras fuerzas"

En medio de todo esto se encuentra la DC, que también sabe que no puede seguir girando a la izquierda sin terminar renunciando por completo a su identidad original, ser un tercer o cuarto partido de izquierda en vez de plantearse como alternativa a esos mismos partidos es lo que explica su triste desempeño y pérdida de relevancia política. Es la propia DC la que debiera liderar la reconstrucción de un referente socialdemócrata junto a otras fuerzas, y abrir un espacio para el electorado más moderado que en el pasado voto por ellos y que hoy los ha abandonado o incluso se ha mudado hacia Chile Vamos. 

Los próximos meses serán de abierta disputa en la ex Nueva Mayoría y el Frente Amplio, sólo un primer capítulo será si tienen la capacidad de articular un acuerdo en torno a la elección de las mesas de la Cámara de Diputados y del Senado, la exigencia de no pactar con la derecha es el primer intento del referente de Boric y Jackson por controlar la oposición y de imponer lo que se puede y no hacer. Sin duda que esta disputa de la hegemonía es más profunda que unos simples cargos, tiene que ver con que la política del futuro es dominada por quienes tienen un proyecto claro que ofrecer a los ciudadanos y en eso el Frente Amplio le lleva ventaja a lo que queda de la Nueva Mayoría.