Crédito: Agencia Uno
La larga siesta de Guillier

La larga siesta de Guillier

No hay duda que fue algo dicho al pasar, sin mayor reflexión. Una simpatía, como que el domingo de las primarias ojalá que se quedaran viendo el partido, comiendo un asado y de ahí a la siesta, cosa que no fueran a votar. Pero por más livianas que fueran las palabras del Candidato Guillier, un vez más tuvo que retroceder en sus dichos. Los más de un millón ochocientos mil chilenos que fueron a votar tampoco lo ayudaron mucho.

"Ha sido demasiada larga la siesta, Guillier parece no despertar ni tomar conciencia de que está en peligro de ver naufragar su candidatura"

El error de haber quedado fuera del proceso de primarias dejó al senador Guillier fuera del debate público por largas semanas, no participando de la franja electoral televisiva, como tampoco de los debates. Esto fue resentido por los partidos de la Nueva Mayoría, que lo apoyan aumentando las críticas a la conducción de su campaña. 

Peor aún, el lunes siguiente a las primarias los partidos -resintiendo el daño que no haber participado en este proceso- tuvieron fuertes discusiones en pleno palacio de La Moneda: sentían que habían perdido mucho terreno y que además todavía no veían un plan de campaña convincente de parte de su candidato, aumentando las dudas de si este podría seguir marginando a los partidos de la conducción política cuando ésta no lograba mostrar resultados positivos. 

"La campaña de Sánchez rebosa de una épica y entusiasmo que contrasta duramente con lo que se observa en el entorno del Senador"

El haberse enfrascado gratuitamente en una pelea con los notarios -a quienes culpó del lento avance del proceso de recolección de firmas para inscribir su campaña como una campaña independiente de los partidos- es considerado otro error más, no solo por lo débil del argumento, considerando que el senador Ossandón juntó 40 mil firmas sin problemas antes de participar de las primarias, y que lo mismo había logrado el diputado Kast hace un par de semanas. Lo que originalmente había sido diseñado como una campaña de recolección de firmas paralela a las primarias, y que le daría visibilidad al candidato radical, se había transformado en un problema más de su campaña. 

Las bajas en la adhesión a su campaña, lo más probable como un efecto directo de su ausencia en la competencia y la dura competencia que está recibiendo de parte de Beatriz Sánchez y el Frente Amplio, aparecen como urgencias que ni Guillier ni sus adeptos han logrado enfrentar con éxito. Quizás la baja convocatoria del Frente Amplio, al votar algo más de trescientos veintisiete mil personas, es lo único que le dio un respiro. La campaña de Sánchez rebosa de una épica y entusiasmo que contrasta duramente con lo que se observa en el entorno del Senador de Antofagasta. 

Ha sido demasiada larga la siesta, Guillier parece no despertar ni tomar conciencia de que está en peligro de ver naufragar su candidatura. No son pocos los que al interior de los partidos buscan caminos alternativos al ver que la promesa de un candidato competitivo se desvanece. Si el mismo hecho de que la senadora DC Carolina Goic siga adelante pese a no alcanzar más de uno o dos puntos de apoyo, se constituye indirectamente en un problema más para las intenciones de crecer en apoyo del Senador. 

El hecho de que la Nueva Mayoria y por lo tanto el Gobierno tengan dos candidatos debilita sus opciones, al no lograr crecer ninguno de ellos. Así mismo, al existir dos candidatos, el poder del gobierno se ha visto inhibido de favorecer a ninguno de los dos, perjudicando las opciones de ambos. No se trata de intervención electoral, pero es natural que el Gobierno hable y busque proyectarse políticamente, pero en este caso, mientras existan dos, no logra trasmitir apoyo ni constituirse en una caja de resonancia de las ideas o propuestas de sus propios candidatos. 

El tiempo perdido no vuelve, los errores políticos se pagan. Son frases que cada vez se escuchan con más fuerza en los pasillos de la Nueva Mayoria. Aceptando con cierto pesimismo que quizás es la hora de buscar culpables, ya que no se encuentran soluciones. A poco de iniciar la recta final, las peleas y divisiones siguen marcando el entorno del senador Guillier y su afable personalidad lo lleva a mirar estos con distancia y desafección, que parece es la misma ruta que han empezado tomar los partidos respecto de su campaña.


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