La mirada electoral de la encuesta CEP
Opinión
Gonzalo Müller Gonzalo Müller
Analista político

La mirada electoral de la encuesta CEP

Los peores temores del gobierno de la Nueva Mayoría se hacen realidad, al menos en la percepción ciudadana escrutada por la última encuesta CEP. Esto porque pone en duda la mejora de la evaluación positiva de la administración de la Presidenta Bachelet, al darle sólo un 18% de apoyo. Son dos puntos porcentuales menos que en diciembre pasado y aunque la variación es leve, no es buena señal que sea a la baja.

En el terreno de la elección presidencial, la encuesta CEP ratifica que las preferencias son lideradas por el ex Presidente Piñera, quien crece respecto de diciembre de manera significativa. 

Esto es consistente con lo reflejado en casi todas las encuestas conocidas. Se aclara bastante el escenario a Sebastián Piñera, en cuanto a que la expectativa de triunfo se dispara a su favor llegando al 44% de las menciones. La única duda es el alza del senador Ossandón, que logra ubicarse tercero detrás de Alejandro Guillier y por sobre Beatriz Sánchez, y si este dato nuevo no abre otros apetitos en el hasta ahora ordenado y disciplinado senador que compite en primarias. 

Por otro lado la Nueva Mayoría respira tranquila: la amenaza del Frente Amplio y Beatriz Sánchez de desplazarlos todavía no sería tal.

La CEP pone en perspectiva los apoyos de quienes se disputan el voto más de izquierda:  el senador Guillier baja, pero muy levemente. Su problema es que no crece, y eso para quien prometía ser la real competencia del candidato de Chile Vamos se puede transformar en un problema mayor por llenar las expectativas de quienes se jugaron por él por sobre otros liderazgos más tradicionales de la centroizquierda, como los de Ricardo Lagos y José Miguel Insulza. 

El Frente Amplio se instala, pero no amenaza todavía, y esa es una conclusión que puede limitar los apoyos a futuro. El cuarto lugar de Sánchez -expresado en un 4,8% de apoyo- relativiza la fuerza de su irrupción en estos dos meses. La reflexión debería apuntar en su caso al peso y territorialidad que le dan los partidos a Guillier como una ventaja que a una campaña mediática como la de Sánchez le va a costar superar

La "mochila" del gobierno

Un electorado bastante más predecible y estable de lo que muchos quisieran es lo que nos muestra CEP. No llama tanto la atención el saber que el apoyo al gobierno no supera el 18%, como que los apoyos de Guillier y Sánchez suman casi lo mismo. Es decir, la preocupación por la influencia del factor gobierno en el rendimiento de los candidatos del oficialismo es real y su impacto negativo debe ser motivo de análisis en esas candidaturas. Eso explica también que nadie aspire a ser el sucesor o heredero de la Presidenta Bachelet. 

No es fácil crecer en adhesión, en un ambiente dividido entre quienes van a votar y quienes no prestan casi ninguna atención a la política ni a los candidatos, misma falta de interés que los lleva a no votar.

Solo un 44% está pensando votar en las elecciones presidenciales, una cifra de participación mayor a la de las el elecciones municipales del año pasado y similar a la de la primera vuelta del 2013. Pareciera que se va consolidando un padrón de pocos electores, pero más estable. Esto le hace muy difícil crecer a los candidatos, salvo que demuestren que pueden incorporar nuevos electores o quitarle apoyos a alguno de los otros. En todo caso, el margen de indecisos ha ido bajando sin modificar las relaciones u orden de preferencia de los candidatos. 

El Senador Guillier, primero, y Beatriz Sánchez, después, irrumpieron con una  fuerza sorprendente. Para ambos se usó el concepto de fenómeno por su vertiginoso crecimiento. Pero queda claro ahora, con esta encuesta CEP, que agotados sus electorados naturales solo les queda quitarse votos mutuamente como alternativa de relación entre ellos. 

Así también la Democracia Cristiana y su candidata, Carolina Goic, deben definir una estrategia similar pero con un dramatismo y urgencia superior. Al estar por debajo del 3% sabe que debe apuntar a quitarle votos DC o de centroizquierda a Guillier, si es que quiere de verdad llegar a la primera vuelta. De congelarse en el tiempo su actual nivel de apoyo, será muy improbable que en entre sus propios camaradas no surjan las dudas de la conveniencia o no  de dejar hasta ahí el experimento de reencontrar la identidad demócrata-cristiana. 

Una vez más la realidad encarnada en la encuesta CEP mueve y fuerza decisiones en los partidos y los candidatos, que en este año especialmente no harán sino una mirada electoral de sus resultados.